La sede de la Cgil, el principal sindicato de Italia quedó destrozada. / Efe

Exigen ilegalizar Forza Nuova tras su ataque a la sede de un sindicato

Las formaciones conservadoras se oponen a la medida, que se trata de argumentar por su «clara inspiración neofascista» y su estrategia de «instrumentalizar el malestar económico»

DARÍO MENOR Corresponsal en Roma

La manifestación del pasado sábado en Roma en contra del uso del pasaporte covid, que acabó con una batalla campal por las calles en la que los radicales de ultraderecha devastaron la sede de la Cgil, el principal sindicato del país, ha provocado una conmoción política en Italia en la que intervino este lunes el primer ministro, Mario Draghi. «Los sindicatos son una guarnición de la democracia y de los derechos de los trabajadores. Ninguna tolerancia frente a las intimidaciones y a los episodios de violencia», comentó el jefe del Ejecutivo tras visitar la sede de la Cgil que sufrió el ataque, orquestado por Forza Nuova.

La protesta se produjo a pocos días de que se exija el pasaporte covid a todos los trabajadores, tanto del sector público como del privado, lo que ocurrirá a partir del viernes. Dos de los cabecillas de este partido neofascista se encuentran entre la docena de arrestados por las fuerzas de seguridad, que acabaron con 38 de sus agentes con heridas y contusiones debido al enfrentamiento con los radicales.

Esta formación política corre ahora el riesgo de ser disuelta si sale adelante alguna de las dos mociones presentadas en el Parlamento por el Partido Democrático (PD, centroizquierda) e Italia Viva. El PD echó mano de la Constitución para pedir al Ejecutivo, del que forma parte, que ilegalice a Fuerza Nueva por su «clara inspiración neofascista» y también por su estrategia, desplegada en los últimos meses, de «instrumentalizar el malestar económico» provocado por la pandemia de coronavirus.

«El pasado no debe volver»

Por el contrario, los partidos conservadores del Parlamento se declararon contrarios a la ilegalización de Forza Nuova por el asalto a la sede de la Cgil, cuya página web sufrió este lunes un ataque informático de origen desconocido aunque para los responsables del sindicato tiene igualmente la firma de la ultraderecha. Maurizio Landini, secretario general de la Cgil, dijo que «el pasado no debe volver» y agradeció la visita de Draghi.

La presencia del primer ministro en la sede romana del sindicato devastada en la manifestación «no se daba por descontada» y supone «un hecho particularmente importante y significativo», dijo Landini, celebrando la «cercanía del Gobierno y de todas las instituciones» que le había transmitido el jefe del Ejecutivo.

La Fiscalía de Roma anunció la apertura de una investigación sobre el ataque a la sede de la Cgil. Asimismo, no faltaron las voces que pidieron al Ministerio del Interior un mayor despliegue de las fuerzas de seguridad en las manifestaciones de los grupos contrarios a las vacunas y al pasaporte covid, de manera que no se repitan situaciones como las del pasado sábado.