Una calle de Salzburgo. / Reuters/Vídeo: E. P.

Aumentan las vacunaciones en Austria en la primera jornada de confinamiento

Normalidad laboral y en los centros educativos en el primer día de confinamiento

JUAN CARLOS BARRENA Corresponsal de Berlín

Mercadillos de navidad clausurados, calles comerciales desiertas, bares y restaurantes cerrados, pero colegios abiertos y colas para vacunarse. Austria vive su primera jornada de confinamiento general por la nueva ola de coronavirus con sus habitantes recluidos en sus hogares, aunque los empleados de empresas e industrias acudieron con cierta normalidad a trabajar si no se habían apuntado al teletrabajo. El gobierno del canciller federal, el conservador Alexander Schallenberger, había dictado la pasada semana la orden de cierre total, pocos días después de recluir inicialmente en sus hogares únicamente a los no vacunados. La situación de emergencia por la pandemia acabó haciéndolo inevitable. Este lunes se contabilizaban 13.806 nuevas infecciones, la cifra más alta hasta ahora para este día de la semana, y más de 3.000 personas ingresadas en los hospitales de la república alpina, 562 de ellas en las unidades de cuidados intensivos. La tasa de incidencia del virus supera los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes en una semana.

Además, los niveles de vacunación, con solo el 66% de la población con la pauta completa, siguen siendo bajos. Los vacunados son algo menos de 5,9 millones de los casi 9 millones de habitantes que tiene el país. Sin embargo, las drásticas restricciones han provocado un verdadero asalto a los centros de vacunación, sobre todo de quienes desean recibir la inyección de refresco. Datos oficiales publicados este lunes destacan que la pasada semana se administraron 653.750 vacunas, 107.465 de ellas a personas que acudían por primera vez a pincharse. Un total de 1,2 millones de ciudadanos de Austria cuentan ya con la vacuna de refresco.

Mientras tanto, un 70% de los alumnos de escuelas y colegios austríacos acudieron con normalidad a sus centros de enseñanza, según datos ofrecidos por el ministerio federal de Educación, aunque en los estados de Salzburgo y Alta Austria, con una tasa de incidencia cercana a los 1.500 casos por cada 100.000 habitantes en una semana, la afluencia fue menor, del 50% en el primero y del 60% en el segundo. También las guarderías se encuentran abiertas. Austria comenzó la semana pasada a vacunar a los niños de 5 a 11 años de edad sin esperar a que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) autorizara este paso. Solo en Viena se vacunaron la pasada semana 9.200 pequeños y este lunes se programaron otras 50.400 citas.

El cierre total dictado a partir de este lunes en toda Austria tiene una vigencia de 20 días y afecta a toda la población, se esté vacunado o no. Menos supermercados, droguerías, farmacias y gasolineras, todos los comercios han cerrado sus puertas, así como bares y restaurantes, locales y centros de ocio cultural y deportivos. Las pernoctaciones turísticas también están prohibidas. Solo se puede abandonar el hogar para hacer compras de primera necesidad, acudir al trabajo, al centro educativo, al médico o a vacunarse. Las empresas han sido llamadas a permitir al máximo el teletrabajo. No está autorizado el deporte de equipos, pero si hacer ejercicio al aire libre de manera individual o con miembros del propio domicilio. Igualmente está autorizado salir a pasear para tomar el aire, pero evitando el contacto directo con otras personas. Está previsto que a partir del 13 de diciembre, cuando finalice el cierre total, solo continúen confinados quienes no se han vacunado aún.

Quien abandone su hogar sin motivo justificado o se niegue a ser controlado puede ser castigado con multas de hasta 1.450 euros. Bares y restaurantes que tengan actividades clandestinas con penas de hasta 30.000 euros y los clientes de hasta 1.450 euros si son descubiertos en su interior. La empresa que no controle si sus empleados están vacunados, sanados o presentan un test PCR pagarán 3.600 euros de multa por cada caso y el empleado que no presente la documentación exigida, 500 euros. Y quien acuda a trabajar consciente de que está infectado de coronavirus puede ser castigado con penas de hasta tres años de cárcel.