Liz Truss, a la derecha, durante una entrevista este sábado en la BBC, previa al inicio de la conferencia conservadora anual / afp

Truss logra enojar a Carlos III, a su ministro de Hacienda y a los diputados conservadores

La primera ministra habría prohibido al monarca acudir a la cumbre climática de noviembre y culpa a su compañero de gabinete Kwasi Kwarteng de la decisión de reducir impuestos a los más ricos

ÍÑIGO GURRUCHAGA Londres

La primera ministra británica, Liz Truss, ha achacado exclusivamente a su ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, la decisión de reducir el tipo impositivo del 45% al 40% para las rentas por encima de los 170.000 euros, en una entrevista con la BBC en la que ha reconocido que el Gobierno tenía que haber «preparado mejor el terreno» del minipresupuesto que provocó esta semana una crisis financiera.

En su primera intervención pública en Birmingham, donde comienza este domingo la conferencia anual del Partido Conservador, la nueva jefa de Gobierno parece haber creado la posibilidad de un conflicto con Kwarteng. La Historia dice que los gobiernos británicos caen cuando se quiebra la relación entre los ocupantes de los números 10 y 11 de Downing Street.

Las perturbaciones proliferan. La prensa británica publica que Truss ha prohibido al rey Carlos III que acuda en noviembre a la cumbre climática, COP27, en Egipto. Solo personas allegadas al monarca, que se ve a sí mismo como un pionero de las advertencias sobre un desastre ecológico y estuvo presente en el COP26 de Glasgow, tendrían conocimiento de tal decisión y pueden filtrarla a la prensa.

La intervención del Banco de Inglaterra ha logrado detener por el momento la amenaza de caos financiero que se vivió el miércoles. La conferencia conservadora podría ser otro paso para recuperar la solidez de las instituciones políticas, en estado letárgico desde la dimisión de Boris Johnson el 8 de julio. Pero por el momento se han desvelado fracturas en el Gabinete y en el partido.

Kwarteng pronunciará su discurso este lunes. Excepcional estudiante, es descrito como hombre más locuaz que receptivo sobre lo que dicen los demás. El 'Sunday Times' revela que se fue a un 'party' de champán con gestores de la City financiera tras presentar su minipresupuesto, que provocó caídas de la libra y del precio de los bonos del Estado, y el riesgo de quiebras de fondos de pensiones.

Atropellos

Amigo y vecino de Truss, ambos comparten el ideario conservador libertario, partidario de la reducción del tamaño del Estado. Ambos diseñaron una estrategia para el crecimiento de la economía británica, estancada en su productividad durante dos décadas. Y con la anulación de los aumentos de impuestos acordados por Johnson con su ministro de Hacienda, Rishi Sunak.

Truss dice que el recorte a las rentas más altas no se debatió en el gabinete, que Kwarteng lo anunció sin preguntarle su opinión. El ministro parece condenado. Guarda en un sobre sorpresa una medida políticamente delicada y no entiende que beber luego champán con ricos a los que les has rebajado los impuestos está mal visto. Truss ha dicho también a la BBC que hay en la política «un foco excesivo en la apariencia de las cosas».

El diputado conservador Julian Smith ha desafiado el anuncio de que serán despedidos del grupo parlamentario quienes no voten en favor del presupuesto. Mencionando la óptica política. «La primera tarea de un diputado es actuar en interés de sus votantes y en el interés nacional», dijo Smith. «No podemos aplaudir a los sanitarios un mes y reducir impuestos a los millonarios meses después».

El exministro Michael Gove, que compartía gabinete con Truss desde hace más de una década, reveló, también en la BBC, que está de cacería. «Endeudarse para reducir impuestos no es conservador», sentenció. Del descuento a las mayores rentas dijo: «Despliegue valores equivocados». «¿Votará por el presupuesto?» «No creo que es correcto», respondió. Otra conservadora, Nadine Dorris, reprocha a Truss haber «arrojado al ministro de Hacienda a las ruedas de un autobús en el primer día de la conferencia».