Trump detendrá la caravana porque viene «con mala gente»

02/11/2018

El presidente de Estados Unidos asegura que está «preparado» para afrontar la llegada a su frontera de los migrantes centroamericanos. La Casa Blanca ha movilizado a los militares

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer en un mitin en Estero (Florida) que «está preparado» para afrontar la caravana de migrantes que se aproxima a la frontera sur del país con «gente brutal» en ella, personas que «no son ángeles». «Tenemos que estar preparados ante la caravana (de inmigrantes)», ya que en ella hay «mala gente, como ya vimos en México» (...), pero «nosotros somos más fuertes que ninguna otra fuerza y tendremos que serlo», dijo en un acto de campaña multitudinario celebrado en el Hertz Arena de Estero, en la costa oeste del estado.

En un pabellón abarrotado de seguidores, el mandatario cargó contra los líderes demócratas por querer «unas fronteras abiertas y que entren caravanas de migrantes y con ellas el crimen y las drogas mortales». Pero Trump guardó sus dardos más envenenados para el rival de DeSantis a la Gobernación de Florida, el demócrata Andrew Gillum, a quien llamó «socialista radical que quiere convertir Florida en Venezuela».

Acusó a Gillun, alcalde de Tallahassee, la capital del estado, de ser blando con el crimen. Y bramó: «Tallahassee es una de las ciudades más corruptas de los Estados Unidos. ¿Es esto realmente lo que queréis en el estado de Florida?».

Las encuestas dan al demócrata Gillum, apoyado por el expresidente Barack Obama, una ligera ventaja en intención de voto, aunque no suficiente para dar por descontado su triunfo.

Según el promedio de resultados de encuestas que realiza la web RealClearPolitics, la ventaja de Gillum se sitúa en un punto porcentual, lo que equivale a un empate técnico.

A una semana de las elecciones intermedias en las que los republicanos se juegan la mayoría en el Capitolio, Trump se ha volcado en apoyo a los candidatos de su partido, especialmente en Florida, una de las piezas más codiciadas por ambas formaciones.

El inquilino de la Casa Blanca trasladó el mensaje central del miedo al otro, a una supuesta «violación de las fronteras» que traería el triunfo demócrata, un relato con el que intenta movilizar a los republicanos y evitar que el Congreso caiga en manos de sus rivales políticos.

EFE / FORT MYERS (ee uu)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer en un mitin en Estero (Florida) que «está preparado» para afrontar la caravana de migrantes que se aproxima a la frontera sur del país con «gente brutal» en ella, personas que «no son ángeles». «Tenemos que estar preparados ante la caravana (de inmigrantes)», ya que en ella hay «mala gente, como ya vimos en México» (...), pero «nosotros somos más fuertes que ninguna otra fuerza y tendremos que serlo», dijo en un acto de campaña multitudinario celebrado en el Hertz Arena de Estero, en la costa oeste del estado.

En un pabellón abarrotado de seguidores, el mandatario cargó contra los líderes demócratas por querer «unas fronteras abiertas y que entren caravanas de migrantes y con ellas el crimen y las drogas mortales». Pero Trump guardó sus dardos más envenenados para el rival de DeSantis a la Gobernación de Florida, el demócrata Andrew Gillum, a quien llamó «socialista radical que quiere convertir Florida en Venezuela».

Acusó a Gillun, alcalde de Tallahassee, la capital del estado, de ser blando con el crimen. Y bramó: «Tallahassee es una de las ciudades más corruptas de los Estados Unidos. ¿Es esto realmente lo que queréis en el estado de Florida?».

Las encuestas dan al demócrata Gillum, apoyado por el expresidente Barack Obama, una ligera ventaja en intención de voto, aunque no suficiente para dar por descontado su triunfo.

Según el promedio de resultados de encuestas que realiza la web RealClearPolitics, la ventaja de Gillum se sitúa en un punto porcentual, lo que equivale a un empate técnico.

A una semana de las elecciones intermedias en las que los republicanos se juegan la mayoría en el Capitolio, Trump se ha volcado en apoyo a los candidatos de su partido, especialmente en Florida, una de las piezas más codiciadas por ambas formaciones.

El inquilino de la Casa Blanca trasladó el mensaje central del miedo al otro, a una supuesta «violación de las fronteras» que traería el triunfo demócrata, un relato con el que intenta movilizar a los republicanos y evitar que el Congreso caiga en manos de sus rivales políticos.