El movimiento de resistencia afgano y las fuerzas emergentes antitalibanes patrullan por el Rah-e Tang, en Panjshir. / AFP

La resistencia de Panjshir se queda sola contra el Emirato

El movimiento pide ayuda a Francia, Estados Unidos y Reino Unido para resistir, pero la prioridad de estos países ha sido la retirada

MIKEL AYESTARAN Jerusalén

Solo el Panjshir se ha resistido a jurar lealtad al Emirato impuesto por los talibanes. Desde el primer momento el gran líder local, Ahmed Massoud, llamó a la resistencia armada frente a los islamistas, pero con el paso de los días se han intensificado los contactos y de momento no hay choques de alta intensidad a la vista, aunque sí alguna escaramuza. «Mantenemos conversaciones con los talibanes y la atmósfera es positiva. Ambas partes hemos decidido apostar por la paz y evitar los ataques», informó Hafiz Mansour, miembro del recién formado Frente de Resistencia Nacional, creado para englobar a todos aquellos que quieran hacer frente a los talibanes.

Massoud tiene 30 años, regresó hace cinco de Londres tras terminar sus estudios y es hijo del legendario comandante muyahidín Ahmed Sha Massoud, asesinado pocos días antes del 11-S y considerado héroe nacional antes de la llegada de los islamistas. Desde la victoria del Emirato se ha prodigado en medios internacionales con entrevistas en las que exige un gobierno integrador como único camino para mantener la paz. «Nuestra demanda es grande y no se limita al Panjshir, como nuestro trabajo. Nuestra lucha es por todo Afganistán», escribió recientemente en su cuenta de Twitter,

Esta pequeña provincia montañosa al norte de Kabul está blindada por la muralla natural del Hindu Kush, y el valle que surca el río de los 'cinco leones' (que es la traducción de Panjshir) ha sido escenario de algunas de las más importantes batallas que se recuerdan en Afganistán. El escritor afgano Natiq Malikzada apunta que «Kachkan es la tierra en la que no pudo entrar Alejandro Magno y Kachkan es el primer nombre de Panjshir; Genghis Khan también sufrió para poder entrar… la verdadera dificultad para conquistarlo es su gente. En la época moderna ellos fueron quienes lanzaron la guerra de guerrillas contra el Ejército Rojo, que luego se extendió por el resto del país».

Alternativa integradora

Afganistán es un crisol de etnias y las cinco principales son los pastunes, tayikos, uzbekos, turcomanos y baluchis. Si Kandahar es el epicentro pastún, la etnia mayoritaria en el país, el Panjshir es el bastión de los tayikos, la segunda más importante. Los primeros hablan pasto, los segundos dari, un dialecto del persa. Los pastunes forman la columna vertebral de los talibanes, los tayikos intentan alejarse del extremismo religioso y se erigen como una alternativa de poder más integradora.

«A la hora de combatir, los militares aseguran que se trata de un valle al que se puede entrar, como lo hicieron los soviéticos, pero luego la salida es un desafío enorme por su orografía, a veces una misión imposible», comenta Malikzada. Un ejemplo de esta dificultad es que la imagen bucólica de las montañas siempre verdes y el río caudaloso partiendo el valle está acompañada de un cementerio de chatarra de antiguos tanques y vehículos soviéticos. Se han convertido en parte del escenario local al que todos se han acostumbrado.

Ahora son los talibanes quienes ponen cerco a los hombres de Massoud, en los ochenta fueron los rusos, que asaltaron el valle en nueve ocasiones, una por cada año que estuvieron en Afganistán. «El más feroz de todos los ataques fue el séptimo, en el que emplearon 30.000 soldados, 200 helicópteros, 60 cazas y 160 tanques… no pudieron someter a los milicianos», recuerda Malikzada apelando a esa épica a la que estos días apelan el joven Massoud y el vicepresidente Amrullah Saleh, también tayiko y refugiado en el Panjshir desde la llegada del Emirato.

Como en el pasado, piden ayuda a Francia, Estados Unidos y Reino Unido para resistir, el problema es que la prioridad de París, Washington y Londres ha sido la retirada. Al Panjshir le quedan sus hombres, su leyenda y las montañas para plantar cara al Emirato.