El general Qassem Suleimani, líder de la Fuerza Quds / Efe

El régimen iraní ejecuta a un acusado de espiar a Suleimani

Majd se convierte en el segundo ajusticiado esta semana por «traición» y un tercer condenado se encuentra en el corredor de la muerte

MIKEL AYESTARAN Jerusalén

Mahmoud Mousavi Majd se convirtió este lunes en la segunda persona acusada de espionaje ajusticiada por Irán en la última semana. Se trata de un extraductor al que señalaron como colaborador de EE UU e Israel en el seguimiento del general Qassem Suleimani, líder de la Fuerza Quds, brazo de operaciones externas de la Guardia Revolucionaria, asesinado en enero en Bagdad en una operación estadounidense. «La pena fue ejecutada para que el caso de su traición hacia su país quede cerrado para siempre», según recogió la web oficial de la Justicia persa, Mizan Online.

Majd no era miembro oficial de los Guardianes de la Revolución, pero «se infiltró en numerosas zonas sensibles con su cobertura de traductor». Su familia emigró a Siria cuando era un niño y por eso controlaba el árabe a la perfección -los iraníes hablan farsi- y conocía la geografía del país. Fue detenido el 10 de octubre 2018, por lo que no tuvo un papel directo en el asesinato de Suleimani.

Conforme al comunicado emitido por los tribunales iraníes, el condenado «recibió dólares por revelar información sobre los convoyes de los consejeros, el equipamiento militar y los sistemas de comunicación, los comandantes y sus movimientos, las zonas geográficas importantes, los códigos y las contraseñas» hasta que fue detectado.

     

CIA vs Mossad

     

Se trata de una acusación similar a la realizada contra Reza Asgari, iraní que trabajo para la división aerospacial del Ministerio de Defensa, ejecutado hace una semana por «vender información» a la CIA y al Mossad a cambio de «importantes sumas de dinero». Una tercera persona acusada de espionaje, Amir Rahimpur, permanece en el corredor de la muerte, en su caso por «intentar proporcionar información sobre el programa nuclear».

Estas ejecuciones se producen en unos días marcados por una serie de explosiones, una de ellas en la planta nuclear de Natanz. La república islámica investiga las causas, mientras que algunos servicios de inteligencia extranjeros señalan la autoría de Israel.