El ex primer ministro israelí Benyamin Netanyahu saluda a sus seguidores en un acto de su partido en Jerusalén. / EFE

El nuevo Gobierno de coalición israelí acerca la anexión de Cisjordania

Netanyahu concede plenos poderes al supremacismo judío sobre los territorios ocupados a cambio de su apoyo en el Parlamento

MIKEL AYESTARAN Estambul

«Hemos dado un gran paso hacia un acuerdo de coalición total, hacia la formación de un Gobierno totalmente de derecha». Éstas fueron las palabras de Itamar Ben Gvir para anunciar lo que nadie dudaba, su apoyo a Benyamin Netanyahu. El líder ultranacionalista se convierte en el aliado más fuerte del líder del Likud y será el nuevo ministro de Seguridad Nacional. Las negociaciones siguen abiertas, pero ya no hay duda de que Sionismo Religioso, la coalición radical liderada por Bezalel Smotrich y Ben Gvir, formará parte del que los medios locales ya han bautizado como el Gobierno «más radical» de la historia del Estado judío con el objetivo de avanzar en la anexión de Cisjordania.

La entrada de Ben Gvir en la primera línea de la política es un premio a los 14 diputados logrados por la coalición radical en las pasadas elecciones. El ministerio que se le asigna se adapta a sus exigencias y pasará a tener el control de la Policía de Frontera, que hasta ahora era competencia de Defensa. Éste es el cuerpo paramilitar que opera en las zonas ocupadas, las que más le interesan a un político que vive en un asentamiento y que es defensor a ultranza de la anexión de Cisjordania. Desde organizaciones de derechos humanos israelíes como Peace Now alertaron de que el poder que se da al supremacismo judío sobre Cisjordania «podría desencadenar una eventual anexión completa del territorio palestino ocupado».

El próximo ministro de Seguridad Nacional es conocido por sus comentarios antiárabes y tiene antecedentes penales por racismo. Ben Gvir, de 46 años y descendiente de judíos del Kurdistán de Irak, es seguidor del fallecido rabino ultranacionalista Meir Kahane, cuya organización fue prohibida en Israel y designada como grupo terrorista por Estados Unidos.

Propuestas electorales

El discurso de la formación supremacista judía ha calado en la sociedad israelí y por eso se ha convertido en la tercera fuerza política. En el Israel del siglo XXI los votantes han apostado por un programa recoge propuestas como la aplicación de la pena de muerte para «terroristas», la inmunidad total para soldados, la deportación de «ciudadanos desleales» y la prisión para solicitantes de asilo.

Aunque aún no está en el cargo, Ben Gvir ya ejerce de responsable de seguridad y fue uno de los políticos que el miércoles visitó los lugares en los que dos explosiones acabaron con la vida de un joven e 16 años en Jerusalén. La investigación sigue abierta y no hay ningún grupo que haya reivindicado este doble atentado que retrotrae a la ciudad santa a los años de la Segunda Intifada. El dirigente de Sionismo Religioso no dudó en culpar a los palestinos de lo sucedido y dijo que urge localizar a los autores «aunque sea en Cisjordania, sitiarlos e ir de casa en casa en busca de sus armas para restaurar nuestro poder de disuasión».