El ministro de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos, Abdullah bin Sayed, junto a El-Asad en Damasco. / EFE

El mundo árabe reabre sus puertas a El-Asad tras una década de ostracismo

Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Libano y Egipto retoman las relaciones con Siria, rotas al estallar la guerra civil de 2011

MIKEL AYESTARAN Corresponsal. Jerusalén

Tras una década en el ostracismo político, Bashar el- Asad vuelve a la esfera regional y países como Jordania, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Líbano o Egipto retoman paso a paso las relaciones rotas con Siria tras el estallido de la guerra en 2011. La Liga Árabe se plantea también su readmisión tras su expulsión al comienzo del conflicto.

El inicio de la contienda supuso un antes y un después para el presidente sirio, que se convirtió en una especie de dirigente paria a quien tanto Occidente como sus propios vecinos dieron la espalda. Aunque Estados Unidos y sus aliados europeos mantienen las duras sanciones contra el régimen de Damasco, el mundo árabe recula y reabre las puertas a El-Asad. Esta vuelta a las relaciones diplomáticas, sin embargo, no ha logrado de momento hacer llegar inversiones y ayudas debido a los castigos que impone Washington.

El martes viajó a Damasco el ministro de EAU, el jeque Abdullah bin Zayed, para explorar «nuevos horizontes» que permitan a los dos países reforzar los lazos bilaterales y comerciales. Fue la primera visita de este nivel en la última década de un mandatario de uno de los países que apoyó de manera más firme a la oposición armada que se alzó contra El-Asad. En el comunicado final emitido tras la visita EAU quiso mostrar su «apoyo a los esfuerzos para la estabilidad de Siria» y expresó su confianza en que el país «bajo el liderazgo de El-Asad y los esfuerzos del pueblo sea capaz de superar los desafíos causados por la guerra». El dirigente sirio quiso mirar hacia el futuro y agradeció la «correcta y objetiva» nueva postura del país del Golfo respecto a Siria.

La visita oficial de Bin Zayed fue el último gesto del mundo árabe hacia El-Asad, pero antes llegó la llamada del rey de Jordania Abdulá II, quien al comienzo de la guerra mostró de manera abierta su apoyo al cambio de régimen en Damasco, pero que después de diez años trata de «reforzar la cooperación entre dos países hermanos», según informó la casa real en Amman tras la conversación telefónica entre los dos dirigentes.

Reactivación del comercio

Jordania, hogar para cientos de miles de refugiados sirios, ha reabierto su frontera para reactivar el comercio con el vecino. Estos movimientos árabes coinciden también con el apoyo mostrado por Estados Unidos al proyecto de un gaseoducto para llevar gas desde Egipto a Líbano a través de Jordania y Siria.

Irán y Rusia se han mantenido firmes al lado de El-Asad desde el primer momento, pero no se han implicado apenas en la enorme tarea de reconstrucción que hay por delante en el país. Las grandes ofensivas han terminado y aunque El-Asad controla la mayor parte del territorio, Turquía ocupa parte del norte del país y Estados Unidos mantiene el apoyo militar a los kurdos. La economía se ha hundido y la situación humanitaria es grave. Más de la mitad de la población, por encima de los doce millones de personas, no tienen acceso regular a alimentos suficientes, según los informes de la ONU.