Las marcas en la casa de Isaac, un madrileño que vive desde hace siete años en Haifa.

«Nos han marcado la casa y pueden venir en cualquier momento»

La minoría árabe de Israel denuncia la impunidad de los radicales judíos en la oleada de violencia que afecta a las ciudades mixtas del país

MIKEL AYESTARAN Jerusalén

Terror. La voz de Isaac Ogloblin se entrecorta al otro lado de la línea. No es un problema del teléfono, es que el pánico dificulta su respiración. Jadea. Luego empieza a hablar de forma desatada. «Esto no tiene nombre, no sé cómo describir la brutalidad de la situación en Haifa. Ha sido como una auténtica Noche de los Cristales Rotos, pero con radicales judíos dando palizas a los árabes, entrando en sus casas a saquearlas y marcando otras para próximos días. A nosotros nos han marcado la casa, pueden venir en cualquier momento», relata este madrileño que reside desde hace siete años en esta ciudad costera del norte del país, donde estudia su doctorado en Arqueología Submarina.

Su pareja es una joven árabe cristiana de Haifa y están encerrados en casa desde la noche del miércoles, cuando esta ciudad, como Lod, Acre, Vad Yam, Berseba, Lod y otros lugares de población mixta del país sufrieron una oleada violencia entre judíos y árabes que no se recordaba desde la Intifada de 2000. En las últimas 24 horas se ha detenido a 374 personas, muchos de ellos jóvenes de apenas 13 años, según informa la Policía.

«La gran diferencia es que a ellos les protege la Policía y a los árabes todo lo contrario, les atacan. El odio del extremista judío al árabe, sea musulmán o cristiano, no tiene límites. Unos gritan «Free Palestine», los otros salen a las calles al grito de «¡muerte a los árabes! Hay una enorme impunidad». Además de la marca en su puerta, Isaac y su novia han recibido mensajes de amenaza de un grupo radical que se autodenomina «El ejército del pueblo» y que es el paraguas que agrupa a los ultranacionalistas en Haifa.

Mientras el mundo mira al frente de Gaza, los medios israelíes no pierden de vista este estallido de violencia entre comunidades y diarios como Ynet titularon: «Israel ha perdido el control». Hasta el momento ha habido un muerto, un ciudadano árabe abatido por disparos de un colono en Lod, y decenas de heridos. En Lod, muy cerca de Tel Aviv, se ha establecido el estado de emergencia y por las noches hay toque de queda. Los árabes de Israel representan un 20 por ciento de la población y salieron a las calles a protestar en señal de solidaridad con las familias que pueden ser desalojadas del barrio de Sheikh Jarrah de Jerusalén Este por una organización de colonos y para mostrar su repulsa a los asaltos policiales a la Explanada de las Mezquitas.

El ministro de Defensa, Benny Gantz, ordenó un despliegue «masivo» de fuerzas de seguridad en estas ciudades israelíes mixtas y Benjamín Netanyahu declaró que «no hay nada que justifique el linchamiento de judíos o árabes». Diez compañías de reservistas de la Policía de Fronteras intentarán a partir de ahora controlar la situación y evitar los enfrentamientos, linchamientos, palizas y actos vandálicos.

En la puerta de Isaac los radicales le han enviado un mensaje: «entrada prohibida». Ahora cuenta los días para concluir su doctorado y regresar a España.