Allegra Stratton, ex portavox del Gobierno británico. / AFP

Fiesta ilegal en Downing Street

La evidencia de que sus empleados se saltaron las restricciones por la covid para celebrar en la oficina la pasada Navidad obliga a Johnson a pedir perdón

IÑIGO GURRUCHAGA Londres

El primer ministro británico, Boris Johnson, pidió ayer en el Parlamento de Londres «disculpas sin reservas», tras la publicación en la noche del martes de un vídeo que confirma que el 18 de diciembre del año pasado empleados de su oficina celebraron una fiesta de Navidad cuando las restricciones dictadas por su propio Gobierno para contener la expansión de la covid-19 prohibían ese tipo de reuniones.

Los portavoces de Johnson habían afirmado repetidamente en los últimos días que no hubo tal fiesta. Incluso el propio primer ministro insistió en que las regulaciones oficiales se han cumplido siempre en el número 10 de Downing Street, y ministros y diputados del Partido Conservador remacharon con disciplina la versión dada por su líder.

La cadena de televisión ITV publicó el martes, sin embargo, un vídeo grabado el 22 de diciembre en la sala de conferencias de prensa en el que la entonces portavoz de Johnson, Allegra Stratton, que dimitió ayer, respondía a preguntas de asesores y empleados del 'premier' sobre los rumores de la celebración, que se habían extendido en Twitter. Era un ensayo para el encuentro con los periodistas.

La exportavoz y sus 'sparrings' intercambiaban en la cinta preguntas y respuestas en tono jocoso. Stratton ensayaba respuestas como «yo me fui a casa». Uno de los asistentes le sugería que respondiera a la prensa diciendo que «no era una fiesta, era queso y vino». Stratton preguntaba entonces: «¿Queso y vino está permitido?». Todos reían. «Fue una reunión de trabajo...», proseguía la exportavoz, «sin distanciamiento social». Más risas.

«Estoy furioso, siempre me aseguraron que no hubo tal fiesta», afirmó Johnson en la Cámara de los Comunes. Prometió una investigación sobre lo ocurrido y acusó a la oposición laborista de practicar «juegos políticos» ante las críticas de su líder, Keir Starmer, en la sesión semanal de preguntas al primer ministro. Le había recordado que los tribunales juzgan decenas de casos de particulares que celebraron fiestas en aquellos días.

Pérdida de apoyos

«Este es un momento de evaluación moral», afirmó Ian Blackford, portavoz en la Cámara de los Comunes del Partido Nacional Escocés (SNP). «Todos los miembros de los bancos conservadores deben preguntarse: ¿es éste el hombre para liderar estas islas cuando hay vidas en peligro». Él y otros diputados preguntaron por la veracidad de rumores sobre otras fiestas en Downing Street, en un tiempo de restricciones que causaron circunstancias penosas para la población.

La evolución de los sondeos y de los propios resultados en elecciones municipales, o para sustituir a diputados fallecidos, muestra que los laboristas se van emparejando con los conservadores y que los votantes 'tories' se abstienen. Un sondeo dice que Johnson perdería más de treinta escaños en las áreas obreras del norte de Inglaterra que dieron la victoria al 'brexit' y catapultaron al actual primer ministro a la posición que ocupa.