Boris Johnson. / AFP

Londres nunca pensó respetar el Protocolo sobre Irlanda

El gurú de Johnson para el 'brexit' reconoce que cuando se firmó el documento en enero de 2020 ya preveían «tirar a la basura» las partes que no compartían

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

Dominic Cummings, principal asesor del primer ministro, Boris Johnson, cuando firmó el Acuerdo de Retirada de la Unión Europea, en enero de 2020, ha escrito en su cuenta de Twitter que ya tenían entonces intención de «tirar a la basura» las partes del Protocolo sobre Irlanda que no les gustasen. Su afirmación causó revuelo en un momento de tensión entre la UE y Reino Unido.

Según la explicación que ofrece el gurú de Johnson, su equipo se hizo cargo del Partido Conservador, y del Gobierno, con diez puntos de desventaja con respecto a los laboristas liderados por Jeremy Corbyn, «en la peor crisis constitucional en un siglo» y «con buena parte del 'Estado Profundo' apoyando un 'brexit' sólo en el nombre y un segundo referéndum».

«Así que serpenteamos hacia la mejor opción que teníamos, con la intención de que 'el carrito de la compra' (su descripción de Johnson) tirase a la basura lo que no nos gustaba tras derribar a Corbyn», escribe. Cree que ahora el ministro David Frost tiene que emprender un cambio unilateral del Protocolo, como ya intentó Johnson en 2020, cuando se negociaba el Tratado de Cooperación y Comercio.

Para el exprimer ministro irlandés, Leo Varadkar, que pactó con Johnson en 2019 la salida al embrollo sobre la frontera irlandesa reflejado en el Protocolo, «esos comentarios son muy alarmantes porque indicarían que ésta es una administración gubernamental que actúa de mala fe». El semanario conservador 'The Spectator' se pregunta si «descarrilarán el plan del Gobierno para lograr un nuevo protocolo».

Cummings cultiva una reputación de hombre de gran inteligencia, adornada por la truculencia en las maneras. En realidad el Artículo 13.8 del Protocolo contempla futuros acuerdos entre las dos partes para cambiar aspectos de lo originalmente pactado. El motivo de tensión entre Londres y Bruselas no es sobre la legitimidad de cambios, sino sobre lo que se quiere cambiar y por el temor a la unilateralidad,

Otras fronteras

Las propuestas de reforma de la Comisión Europea pueden converger con las diseñadas por Londres para reducir drásticamente los requisitos burocráticos en el movimiento de bienes entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Habrían llevado a que doscientas empresas británicas hayan renunciado este año a sus ventas en la provincia irlandesa, por la complejidad y coste de los trámites.

Nigel Dodds, protagonista del Partido Democrático Unionista (DUP) durante las negociaciones del 'brexit', logró que Frost le confirmase en la Cámara de los Lores que «los asuntos de democracia y soberanía están en el corazón de los problemas» sobre el Protocolo. Se refirió a la producción por Bruselas de leyes que afectan a la provincia y a la jurisdicción exclusiva del Tribunal de la UE.

Cummings considera que Frost está obligado a emprender un cambio unilateral

Otro lord, el abogado David Anderson, preguntó al ministro cómo es posible que afirmase el martes en Lisboa que las leyes comunitarias se aplican «sin nuestro consentimiento», cuando el Protocolo establece que esas normas afectarán a Irlanda del Norte respecto a su pertenencia al mercado común y el propio Frost lo consintió suscribiendo el Protocolo.

El texto contempla también la aprobación por un comité mixto de representantes de las dos partes de las nuevas normas comunitarias que se apliquen en la región y la aprobación cuatrienal por la Asamblea de Belfast de la vigencia del Protocolo, mediante el mecanismo de mayorías necesarias entre diputados de las dos comunidades, unionistas y nacionalistas.