Una defensora de los derechos humanos durante una protesta contra el envío de migrantes a Ruanda ante el Tribunal Superior en Londres. / efe

Londres coloca pulseras electrónicas a los emigrantes que pretender trasladar a Ruanda

La controvertida ministra de Interior, Priti Patel, señaló que los preparativos para otros vuelos se mantienen y dio a entender que no se esperará a la revisión judicial completa sobre la legalidad de la nueva política de migración

E. C.

El revés sufrido a última hora de la mano del Tribunal Europeo de Derechos Humanos no ha desalentado al Gobierno de Boris Johnson, que este sábado volvió a manifestarse seguro de que su programa de deportación de solicitantes de asilo a Ruanda acabará saliendo adelante. El primer vuelo fue bloqueado a última hora de la noche del martes por los jueces de Estrasburgo.

La controvertida ministra de Interior, Priti Patel, señaló que los preparativos para otros vuelos se mantienen y dio a entender que no se esperará a la revisión judicial completa sobre la legalidad de la nueva política de migración por parte de la Justicia británica, prevista para el próximo mes. «Creemos que cumplimos completamente con nuestras obligaciones domésticas e internacionales y los preparativos para un nuevo vuelo ya han comenzado», afirmó el viernes en la Cámara de los Comunes.

La polémica dio un nuevo giro de tuerca este sábado cuando se conoció que los más de 100 migrantes incluidos en la lista de los que van a ser deportados portan una pulsera electrónica para evitar que puedan evadirse. Los partidos de la oposición y numerosas organizaciones humanitarias han puesto el grito en el cielo de inmediato al considerar que se trata como delincuentes a personas con el único delito de haber solicitado el estatuto de refugiados.

Pero Patel desoyó cualquier palabra en contra de su decisión e incluso señaló que la intervención de la justicia europea fue «lamentable y sorprendente», dado que la operación de traslado había contado con la autorización de los tribunales británicos.

El problema de los refugiados es global, explicó la ministra, y requiere soluciones internacionales, por lo que la colaboración entre el Reino Unido y Ruanda es un ejemplo y «muestra el camino a seguir», finalizó.