Las dos Coreas se citan para avanzar hacia la desnuclearización

26/04/2018

El presidente surcoreano, Moon Jae In, y el dirigente norcoreano, Kim Jong Un, se han citado este viernes para la que será la tercera cumbre entre los dos países, técnicamente aún en guerra, y que supondrá el pistoletazo de salida de una ronda de contactos que incluirá igualmente una cumbre histórica entre Kim y el presidente estadounidense, Donald Trump, con vistas a la desnuclearización de la península.

El año 2017 terminaba en un punto álgido de tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos, cuyos mandatarios se habían intercambiado en los últimos meses insultos, y los analistas advertían de que la confrontación entre ambas naciones era una posibilidad real. Pero en un giro inesperado, en su mensaje de Año Nuevo Kim Jong Un se mostraba dispuesto a enviar una delegación de su país a los Juegos Olímpicos de Invierno que iba a acoger en febrero la ciudad surcoreana de PyeongChang.

Kim expresa su deseo de mantener «discusiones serias» con Estados Unidos

A partir de ese momento los acontecimientos se aceleraron. Las dos Coreas restablecen su línea telefónica de contacto, suspendida durante dos años, Seúl y Washington acceden a aplazar sus maniobras militares conjuntas anuales y se produce el primer contacto entre delegaciones intercoreanas desde 2015, del que sale el anuncio de que Pyongyang enviará una delegación a los Juegos Olímpicos de Invierno.

Al frente de dicha delegación Kim Jong Un envía a su hermana, Kim Yo Jong, quien el 10 de febrero mantendría un histórico encuentro con el presidente surcoreano, al que traslada una invitación a visitar Pyongyang. En respuesta a dicha visita, una delegación surcoreana, encabezada por Chung Eui Yong, asesor de seguridad nacional de Moon, viaja a la capital norcoreana --la primera visita de este tipo en 11 años-- y se reúne con el líder norcoreano.

En dicho encuentro, Kim expresa su deseo de mantener "discusiones serias" con Estados Unidos sobre su programa nuclear siempre y cuando se garantice la seguridad de Corea del Norte y rápidamente Trump le toma la palabra: habrá una cumbre entre ambos, la primera entre un presidente estadounidense y un líder norcoreano desde el fin de la guerra en 1953.

Aunque aún no hay fecha --Trump ha dicho que podría producirse a finales de mayo o principios de junio-- los dos países están trabajando seriamente en ella, como lo demuestra el hecho de que el director de la CIA y futuro secretario de Estado, Mike Pompeo, viajara en secreto a Pyongyang a principios de abril para reunirse con Kim Jon Un.

Desnuclearización y paz

Pero antes de esta cita con la historia, la cumbre intercoreana está llamada a allanar el camino. Para la cumbre, Seúl ha fijado tres temas clave en la agenda: la desnuclearización de la península, el establecimiento de una paz permanente entre ambos países y la mejora de las relaciones entre ambos.

Se espera que en la cumbre se sienten las bases para la firma de un acuerdo de paz

El fin del programa nuclear norcoreano es sin duda la gran preocupación de Corea del Sur --y también de Estados Unidos y el resto de la comunidad internacional--. Quizá sabedor de ello y en un gesto para suavizar el ambiente, Kim Jong Un anunció el pasado fin de semana la suspensión de los ensayos de misiles balísticos y nucleares --ha realizado seis desde 2006, el último el pasado septiembre cuando probó una bomba de hidrógeno--, así como el cierre sus instalaciones de Punggye-ri, donde se han llevado a cabo las pruebas atómicas.

La desnuclearización será el tema central, ya que Seúl considera que sin ella no es posible avanzar hacia la paz, pero este será el otro gran asunto y se espera que en la cumbre se sienten las bases para la firma de un acuerdo de paz. Sin embargo, para que esta sea posible deben intervenir otros actores, como Estados Unidos, y haría falta un proceso de negociación mucho más complicado que una simple cumbre.

Sí que cabe esperar gestos de cara a rebajar la tensión entre los dos vecinos, como la retirada del armamento pesado y de los puestos de guardia en la Zona Desmilitarizada (DMZ) o la prevención de enfrentamientos navales en torno a la frontera en el mar Amarillo. Asimismo, se espera que quede fijado un calendario de próximas citas y que ambos líderes establezcan una línea de comunicación permanente.

Un encuentro en el que no queda nada al azar

Las dos Coreas no han dejado ningún detalle al azar de cara a la cumbre y han realizado dos simulacros de la misma, el último de ellos este jueves. Kim cruzará a pie la frontera entre los dos países, fuertemente fortificada, convirtiéndose así en el primer mandatario de su país en pisar suelo surcoreano desde que concluyó la guerra.

El primer encuentro cara a cara entre Moon y Kim se producirá a las 9:30 horas locales en la Línea de Demarcación Militar, en Panmunjom, y la cumbre propiamente dicha arrancará a las 10:30 horas en la Casa de la Paz, situada en el lado sur de la aldea del armisticio, según los detalles ofrecidos desde la Presidencia surcoreana, el Cheong Wa Dae.

El primer encuentro cara a cara entre Moon y Kim se producirá a las 9:30 horas locales en la Línea de Demarcación Militar

El lugar del encuentro, construido en 1989, ha sido especialmente renovado para la ocasión, procediéndose a modificar su decoración. Esta incluye una mesa ovalada fabricada para el evento y que tiene un diámetro de 2.018 milímetros, simbolizando así el año en el que se producirá la tercera cumbre intercoreana. Las dos anteriores se celebraron en 2000 y 2007 en Pyongyang.

Después de la primera reunión, ambos dirigentes almorzarán por separado con sus delegaciones. El líder norcoreano viajará acompañado de una delegación de nueve personas, entre ellas el jefe de Estado ceremonial, Kim Yong Nam, y su hermana Kim Yo Jong, además de altos cargos del Partido de los Trabajadores, el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Ri Myong Su, y su ministro de Exteriores, Ri Yong Ho.

Quién aún no está confirmado que acompañe al dirigente norcoreano es su esposa Ri Sol Ju, aunque no se descarta. La primera dama norcoreana sí que viajó con éste durante su primera visita a China a finales de marzo para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping.

En las dos cumbres anteriores, Kim Jong Il no acudió acompañado de altos cargos militares y diplomáticos a sus citas con Kim Dae Jung en 2000 y Roh Moo Hyun en 2007. El jefe de gabinete de la Presidencia surcoreana, Im Jong Seok, ha destacado este jueves que con ello Corea del Norte parecer tener en mente también la futura cita con Trump. Asimismo, ha atribuido la presencia de oficiales militares al hecho de que la desnuclearización y la búsqueda de una paz permanente serán los dos ejes centrales de la cita.

Simbolismo hasta en el último detalle

Tras un pequeño receso, está previsto un acto en el que Kim y Moon plantarán juntos un pino, que también tiene un simbolismo especial, puesto que nació en 1953, el año del armisticio con el que acabó la Guerra de Corea, en la línea de demarcación militar que separa los dos países. Para plantarlo, se utilizará tierra recogida del monte Halla, en el Sur, y del monte Baekdu, en el Norte. Asimismo, Kim verterá agua recogida del río surcoreano Hangang y Moon rociará agua del río norcoreano Daedong.

Después está prevista una segunda ronda de contactos, tras lo cual Moon ofrecerá una cena a Kim con la que se cerrará la cumbre. También en este caso los ingredientes han sido escogidos al detalle. Así, el primer plato será pescado procedente de Shinan, el pueblo natal del expresidente Kim Dae Jung, quien mantuvo la primera cumbre intercoreana, mientras que de segundo se servirá 'naengmyeon', unos famosos tallarines fríos de un restaurante de Pyongyang que ha enviado una máquina para hacerlos expresamente para la cita.