Maniobras militares de Rusia y Bielorrusia. / AFP

La incertidumbre de la hora H en Ucrania

EE UU prevé que la guerra empiece esta semana con «fuertes ataques de misiles y bombardeos» aunque Kiev no percibe cambios en los rusos

MIGUEL PÉREZ

Estados Unidos explicó este domingo cómo será la guerra de Ucrania. Comenzará posiblemente en «cualquier momento» de esta semana. Este lunes y el martes son dos días marcados en rojo en el calendario de la Casa Blanca. Pero su mirada se concentra sobre todo en el miércoles. Será una «acción militar muy rápida» y lo más probable es que «empiece con fuertes ataques con misiles y bombardeos», a los que seguirán los «movimientos de tropas terrestres».

Así lo describió el asesor de seguridad nacional de EE UU, Jake Sullivan, en declaraciones a la CNN como colofón a una serie de mensajes pesimistas lanzados desde la Administración de Joe Biden a partir de la conversación que el presidente mantuvo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, el sábado. La llamada no dio «motivos para el optimistmo». «Ciertamente, no mostró que las cosas se estuvieran moviendo en la dirección correcta», señaló el portavoz del Pentágono, John Kirby. «No hay señales de que Putin tenga la intención de aliviar las tensiones. Una acción militar importante podría tener lugar en cualquier momento», añadió, pese a que ambos dirigentes se emplazaran a un nuevo contacto en marzo.

Estén basados en datos tangibles de inteligencia, como afirma la Casa Blanca, o en presunciones interesadas, el caso es que los mensajes de Washington volvieron a surtir el mismo efecto que cuando urgió a sus diplomáticos y compatriotas a salir de Ucrania, consiguiendo que a renglón seguido decenas de países haya hecho lo mismo. México se sumó este domingo la lista, Australia decretó la suspensión de actividad de su embajada e Israel reiteró a sus conciudadanos asentados en la exrepública soviética que abandonen el país «antes de que ya no sea posible». EE UU podría haber iniciado además el traslado de su legación en la capital a una ciudad más cercana a Polonia.

La incertidumbre sobre la hora H también ha llegado al cielo. SkyUp, una aerolínea local de bajo coste, informó que las aseguradoras internacionales han suspendido las coberturas sobre los vuelos que crucen territorio ucraniano desde este lunes hasta el miércoles. En respuesta, y ante los rumores que apuntaban a un posible cierre del espacio aéreo, el Gobierno de Kiev ha declarado que «sus cielos siguen abiertos» y aportará «garantías adicionales» a las compañías para sus servicios.

Veintinueve aerolíneas internacionales operan un total de 34 trayectos con Ucrania. Pese a todo, Kiev no ha podido evitar que algunas empresas de leasing hayan exigido a las compañías aéreas que trasladen sus aviones a aeropuertos de la Unión Europea. Lufthansa meditá si debe suspender sus vuelos y KLM los ha anulado. En su caso, la firma holandesa es muy cauta y no sobrevuela el este de Ucrania desde que su avión comercial MH17 fuera derribado en 2014 por equivocación por un misil ruso, lo que causó la muerte de 298 personas.

Maniobras continuas

La predicción estadounindense pilló por sorpresa al ministro de Exteriores de Ucrania, Dimitro Kuleba, quien rebajó la alarma al responder que no tenía constancia de «cambios drásticos» en la frontera con Rusia que apuntasen a una invasión inmediata, ni tampoco en los «territorios ocupados» –Donetsk y Lugansk–. Las reiteradas alertas de Washington sobre la inminencia de una guerra ha sido un punto de fricción constante entre Kiev y la Administración de Biden y a ese roce se refirió el asesor Jake Sullivan al manifestar que si EE UU comparte sus análisis lo hace para «evitar que Rusia tome a Ucrania y al mundo por sorpresa».

Por cierto, tras dibujar los pasos de la guerra Sullivan reconoció este domingo que desconoce si el presidente, Vladímir Putin, optará por este camino por la vía diplomática. «No estoy en su cabeza», argumentó. Horas después de esta declaración, Biden y el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, mantuvieron una conversación telefónica donde acordaron insistir con la «diplomacia y la disuasión» ante Moscú.

Estados Unidos justifica la inminencia de una invasión en que «durante diez días hemos visto una aceleración del refuerzo de las tropas rusas y su posicionamiento más cerca de la frontera, por lo que podrían lanzar una acción militar muy rápidamente». Moscú acumula más de 120.000 militares en su territorio próximo a Donbass y 20.000 en sis maniobras conjuntas con Bielorrusia, aunque el Kremlin niega cualquier intención de ocupar Ucrania. Un problema, y no baladí, es que entre unos y otros actores de la crisis salte la chispa. Las Armadas rusa y estadounidense ya sufrieron el sábado un roce episódico en el mar Negro, donde la primera realiza maniobras navales. Como prevención, Kiev pidió este domingo a las aerolíneas que desvíen sus vuelos para no cruzar esta zona mientras duran los ejercicios tácticos.

Las reacciones en el resto de los países son acordes a un aparente endurecimiento del conflicto. El ministro de Defensa británico, Ben Wallace, dijo este domingo que «puede ser que (Putin) apague los tanques y que todos nos vayamos a casa, pero hay un aroma a Múnich en el ambiente para algunos en Occidente». Aludía al acuerdo de 1938 que permitió a la Alemania nazi obtener algunos territorios checoslovacos como fórmula para evitar, sin éxito, la guerra en Europa.

En vísperas de que su primer ministro Olaf Scholz viaje este lunes a Ucrania y el martes a Moscú, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, recordó el domingo a Putin que Rusia tiene la «responsabilidad» de evitar la guerra.

Albares asegura que no se puede dialogar «bajo presión militar»

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, advirtió este domingo que la UE no podrá dialogar con Rusia sobre la crisis ucraniana «bajo presión militar», por lo que Moscú debe dar garantías de una desescalada.

«Si Rusia tiene dudas o quiere plantear alguna cuestión sobre la OTAN o la UE, estamos abiertos a hablar y a crear medidas de confianza, pero es necesario desescalar la tensión. No se puede dialogar bajo la presión militar», dijo en una entrevista para 'Europa Sur'.

El ministro añadió que no hay que olvidar «lo que está en juego» con este conflicto, como es «la propia legalidad internacional» o el respeto a «la integridad territorial de los Estados».