Gestionar el ‘brexit’ y reformar la unión monetaria y el asilo, retos del PE

24/05/2019

El nuevo Parlamento que salga de estas elecciones europeas tiene un mandato por delante de cinco años con retos complejos como gestionar la respuesta al "brexit" y abordar las reformas de la unión monetaria y de las políticas de asilo.

Entre los desafíos de los eurodiputados para la novena legislatura figura el avance hacia la neutralidad climática, con medidas para reducir las emisiones de la aviación, o la decisión sobre si mantener o no el cambio de hora estacional en la Unión Europea (UE).

Gestión del ‘brexit’

Los británicos acaban de votar en unas elecciones europeas en las que el Reino Unido se ha visto obligado a participar por no ejecutar a tiempo el "brexit", un complejo "divorcio" con la Unión Europea que finalmente se ha llevado por delante a la primera ministra, Theresa May, quien anunció este viernes que dimitirá el 7 de junio.

El domingo se conocerá cómo se reparten los 73 escaños que le corresponden al Reino Unido en la Eurocámara.

Los eurodiputados británicos deberán ocupar sus asientos cuando se constituya el nuevo Parlamento el 2 de julio y su mandato culminará cuando se materialice la desconexión entre Londres y Bruselas, prevista inicialmente para el 29 de marzo pasado y aplazado después al próximo 31 de octubre.

Pero hasta entonces tendrán voz y voto en algunas de las decisiones más relevantes para el futuro de la UE, como la aprobación de los comisarios para la próxima legislatura o la luz verde final al presidente de la Comisión que nominen los países.

De esos 73 escaños que dejará libres el Reino Unido cuando abandone la UE, 46 se quedarán en reserva con vistas a la posible incorporación de nuevos Estados miembros en el futuro y 27 se repartirán entre países hasta ahora infrarrepresentados.

Reforma de la eurozona

Culminar la unión monetaria y bancaria de la zona del euro, sobre todo para blindarla ante próximas crisis, es el objetivo último de las reformas que se quieren poner en marcha durante los próximos cinco años.

Tras el acuerdo de diciembre pasado para diseñar un instrumento presupuestario para la eurozona, los países están divididos sobre sus funciones y el modo de financiarlo.

Por el momento, hay consenso para que una parte de los fondos salgan de la partida destinada al Programa de Apoyo a las reformas estructurales que gestiona la Comisión Europea (CE), pero no sobre la necesidad de que los Estados que usan el euro hagan aportaciones adicionales.

También se ha acordado que el futuro instrumento se usará para financiar reformas e inversiones, aunque algunos países quieren que sirva, además, para estabilizar la economía de aquellos que atraviesen una crisis puntual y, en el largo plazo, España y Francia plantean incluso un seguro de desempleo europeo.

Pendiente está, por otro lado, la creación de un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos, bloqueado hasta ahora sobre todo por Holanda y Alemania, así como la cuestión de la armonización de las reglas de insolvencia nacionales y la de cómo garantizar la liquidez para los bancos que tengan que ser puestos bajo resolución.

Y no hay que olvidar que la Eurocámara también debe pronunciarse sobre el marco presupuestario de la UE para el periodo 2021-2027 y la distribución de las partidas para la Política Agraria Común (PAC), Investigación, Erasmus o Defensa.

Asilo, migración y fronteras

Salir del bloqueo en el que se encuentra la reforma del régimen de asilo desde hace años no va a ser fácil, sobre todo porque es necesario revisar el Reglamento de Dublín, que determina qué Estado miembro es responsable de gestionar las solicitudes de los inmigrantes que acceden al territorio europeo.

No han funcionado los esfuerzos por poner en marcha un sistema de reparto de refugiados por cuotas, especialmente por el rechazo frontal del denominado Grupo de Visegrado (República Checa, Polonia, Eslovaquia y Hungría).

En los últimos meses, la Comisión ha apostado por "acuerdos temporales" para responder a la llegada de buques cargados de migrantes y refugiados a través del Mediterráneo, con el fin de evitar las constantes disputas entre países a la hora de establecer un puerto de desembarco.

Con respecto a la protección de la fronteras comunes, el presidente francés, Emmanuel Macron, quiere que después de las elecciones europeas se celebre una "convención fundadora" para, entre otras cosas, modificar "completamente" el Tratado de Schengen, lo que podría reducir el número de países de este espacio de libre circulación.

Neutralidad climática

En el camino hacia la neutralidad climática, una de las tareas pendientes en la Eurocámara es abordar cómo reducir las emisiones contaminantes de la aviación, al igual que ya se ha hecho con medidas para regular el transporte terrestre.

Fijar por ejemplo un impuesto al queroseno reduciría en un 11 % las emisiones de CO2 de la aviación, según un reciente estudio financiado por Bruselas.

Según datos de la CE, la aviación fue responsable del 3,6 % del total de emisiones de gases de efecto invernadero en los 28 Estados miembros de la UE en 2016, lo que supone el 13,4 % del total del sector del transporte.

Además, el Ejecutivo comunitario proyecta un "probable" incremento del tráfico aéreo del 42 % entre 2017 y 2040.

Cambio horario

El Parlamento saliente estuvo de acuerdo con la propuesta de Bruselas de acabar con el cambio horario estacional en la UE, pero abogó por retrasar su aplicación hasta 2021.

Los nuevos eurodiputados tendrán que negociar con el Consejo de la UE el contenido final de la directiva, que en principio permitirá a cada país elegir si quiere mantener el horario de verano o el de invierno, aunque la Comisión ha recomendado que haya cierta coordinación entre naciones vecinas.

La CE propuso suprimir el cambio horario durante este 2019, pero la presidencia austríaca de la UE, que terminó el pasado diciembre, también aconsejó retrasarlo hasta 2021, tras constatar que muchos Estados miembros consideran necesario un periodo más prolongado de preparación técnica que el previsto inicialmente por Bruselas.