La jefa del Gobierno de Helsinki, Sanna Marin, y la de Estocolmo, Magdalena Andesson. / efe

Finlandia y Suecia decidirán «en semanas» sobre su adhesión a la OTAN

La jefa del Gobierno de Helsinki, Sanna Marin, y la de Estocolmo, Magdalena Andesson, ambas socialdemócratas, coincidieron en su propósito de resolver ese dilema próximamente

JOANA SERRA Berlín

Finlandia y Suecia se proponen decidir «no en unos meses, sino en unas semanas» si solicitan formalmente el ingreso en la OTAN. La jefa del Gobierno de Helsinki, Sanna Marin, y la de Estocolmo, Magdalena Andesson, ambas socialdemócratas, coincidieron en su propósito de resolver ese dilema próximamente. Algo que, según medios nórdicos, apunta a que podría formalizarse la petición de ingreso en la cumbre de la OTAN de finales de junio, en Madrid.

Las dos líderes nórdicas comparecieron en una conferencia de prensa conjunta, tras una reunión de trabajo en Estocolmo centrada en el objetivo de estrechar su cooperación en materia de Defensa. Tanto Marin como Andersson coincidieron en que la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha obligado a «reorientar» la línea de su política en materia de seguridad. Finlandia y Suecia son socios de la Unión Europea (UE) pero no de la OTAN. Ambos países han mantenido durante décadas cierta neutralidad. Es una línea más bien teórica, puesto que son países «asociados» a la Alianza Atlántica. Pero no forman parte de sus estructuras ni son miembros de pleno derecho.

Finlandia está más cerca de hacerlo que Suecia. Sus más de 1.340 kilómetros de frontera común con Rusia convierten el país nórdico en especialmente vulnerable, al menos mientras siga fuera del paraguas defensivo común. Así lo ven tanto su jefa de Gobierno, como una mayoría de su población. Tras décadas de ambivalencia, la opinión pública finlandesa empezó a decantarse por la adhesión a raíz de la invasión de Ucrania. Alrededor de un 68 % de su población es ahora partidaria del ingreso.

Sanna desearía una decisión conjunta entre Estocolmo y Helsinki para facilitar el proceso y dotarlo de mayor solidez en la transición hasta un eventual ingreso en la Alianza. Pero parece que la parte sueca necesita más tiempo.

El Parlamento finlandés estudia ya desde este miércoles un informe de pros y contras. En Estocolmo la cuestión está aún en vías de análisis dentro del partido socialdemócrata. El pasado noviembre la formación de Andersson rechazaba aún el adiós a su estatus de neutralidad. Ahora ha anulado esa resolución, pero formalmente la postura final del partido se encuentra aún en fase de «debate interno».

Pese a que públicamente la primera ministra sueca se ha mostrado cautelosa y rehusa plantear plazos, el diario «Aftonbladet» afirmaba este miércoles, citando fuentes gubernamentales no identificadas, que la decisión ya está tomada. El comité del partido tiene previsto reunirse el 24 de mayo. De ahí deberá salir un pronunciamiento favorable a la adhesión. A tiempo, por tanto, para ser presentado formalmente en la cumbre de Madrid, aunque con el peligro derivado de cuál será la respuesta de Moscú en este periodo en que los dos países quedarían aún en tierra de nadie, hasta recibir su ratificación por la totalidad de los estados miembros.

Desde el Kremlin ya se dejó claro hace unos días que toda expansión de la OTAN, en este caso por parte nórdica, implica el peligro de desestabilización regional. O, en términos más directos, que se considera implícitamente una nueva señal de hostilidad.