El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, durante una reunión en Kiev. / afp

Zelenski suplica al G7 un escudo aéreo contra Moscú

Kiev alerta a los países más poderosos que solo así podrá continuar la ofensiva sin miedo a los misiles de largo alcance del Kremlin

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Los misiles rusos de la venganza seguían lloviendo este martes sobre la población ucraniana mientras los líderes del G-7 se reunían de emergencia de forma virtual para discutir la nueva escalada. En la pantalla, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, con su tradicional atuendo de faenas militares. Si al principio de la guerra pedía misiles, luego munición y recientemente defensas navales, ahora lo que le urge es un escudo aéreo.

Solo así podrá continuar la ofensiva sin miedo a represalias. Lo que ha disparado la furia de Putin no han sido los avances ucranianos, que en el último mes han logrado recuperar territorio en las regiones prorrusas que Moscú se ha anexionado, sino la voladura del puente de Kerch en Crimea.

La pérdida de la principal vía de avituallamiento para sus tropas ha tenido por respuesta una carnicería que ha sembrado el terror en numerosas ciudades ucranianas, con lluvia de misiles hasta la frontera polaca. Solo el lunes murieron 19 civiles. El vídeo de una adolescente a la que una de estas explosiones sorprendió, teléfono en mano, ha dado la vuelta al mundo para ilustrar un sufrimiento con el que cualquier ciudadano occidental puede identificarse.

De ahí que Estados Unidos y Alemania se hayan apresurado a prometer a Zelenski la ayuda militar que necesita. Así, Berlín anunció este martes que entregará su innovador sistema antiaéreo 'Iris-T'. Pero el presidente ucraniano quiere más. «Debemos bloquear su sector energético con sanciones, romper la estabilidad de los ingresos del petróleo y comercio de gas», dijo en un comunicado difundido por Telegram. «Se necesita un techo de precio estricto: cero ganancias para el Estado terrorista». Zelenski es consciente de que Putin intentará romper la unidad de la OTAN en un invierno que se prevé muy frío. Aún así, según dijo el Fondo Monetario Internacional en sus previsiones sobre la economía global, no será nada en comparación al del 2023, porque «la crisis energética no será pasajera».

«Severas consecuencias»

Al condenar firmemente los ataques indiscriminados contra la población civil, el G7 los calificó de crímenes de guerra y culpabilizó personalmente a Putin «y a aquellos que sean responsables». De momento, su respuesta es meramente amenazadora, pero reafirmó que cualquier uso de armas químicas, biológicas o nucleares «será respondida con severas consecuencias».

La cuestión es: ¿se puede negociar con un criminal de guerra? El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo este martes que Putin está abierto a un encuentro con su homólogo norteamericano, Joe Biden, tal vez bajo el auspicio de Turquía o en el marco de la cumbre del G20, que se celebrará en Bali el 15 de noviembre, pero Zelenski fue rotundo: «No puede haber diálogo con este líder de Rusia. Tal vez con otro jefe de Rusia», lapidó.

La OTAN mantiene sus maniobras de disuasión nuclear

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, anunció este martes que la semana que viene se llevarán a cabo los ejercicios anuales de disuasión nuclear. Son maniobras rutinarias, para mantener «segura y protegida» a la Alianza, pero también muestran «firmeza» ante Moscú. La Alianza Atlántica vigila de cerca las cabezas nucleares rusas y, por el momento, no ha detectado ningún movimiento.

«Rusia sabe que no se puede ganar una guerra nuclear y que nunca debe iniciarse, pero seguimos vigilantes», apuntó Stoltenberg, quien lamentó que las amenazas de Putin «son peligrosas e irresponsables». Las maniobras de la OTAN son un mensaje directo a Putin «de que habrá consecuencias severas si utiliza cualquier tipo de arma nuclear». Se espera que 14 países aliados tomen parte en estos ejercicios, que se llevarán a cabo a más de 1.000 kilómetros de Rusia (Por Olatz Hernández).