El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha presidido este viernes el Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. / telegram

Zelenski promete «expulsar a todos los ocupantes»

El Gobierno de Kiev, que ha pedido su ingreso «urgente» en la OTAN, solo negociará la paz con un nuevo presidente en el Kremlin

DIANA MARTÍNEZ

El discurso del presidente ruso, Vladímir Putin, en el que anunciaba la anexión a su país de los territorios total o parcialmente ocupados (Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia) no pilló desprevenido a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, quien ya había concertado una reunión con su Consejo Nacional de Seguridad y Defensa casi a la misma hora que la alocución del jefe del Kremlin para responder a la adhesión tras los «falsos pseudo-referendos». Las primeras palabras de Zelenski, que divulgó mediante un vídeo en sus redes sociales, fueron acompañadas de una petición: sumarse a la OTAN.

El líder ucraniano mostró en el vídeo una solicitud formal para solicitar un ingreso «acelerado» al organismo militar, asumiendo que «de facto» ya forma parte de una Alianza que teóricamente está obligada a responder como bloque a cualquier agresión a un Estado miembro. En su opinión, después de meses de colaboración mutua, Kiev ya ha demostrado que es plenamente compatible con los estándares que establece la OTAN. «Son reales para Ucrania, en el campo de batalla y en todos los aspectos de nuestra interacción». «Confiamos unos en otros, nos ayudamos unos a otros y nos protegemos unos a otros. Esta es la Alianza», afirmó seguro de dar este «paso decisivo».

La decisión «requiere consenso», dijo Jens Stoltenberg, secretario general del organismo militar. «Toda democracia en Europa tiene el derecho de presentar una demanda de adhesión a la OTAN», afirmó tras reiterar que las puertas de la Alianza «siempre están abiertas». Algunos gobiernos ya tomaron su decisión. «Los amigos bálticos de Ucrania apoyan plenamente la bienvenida de Ucrania a la OTAN lo antes posible. La valentía inspiradora de Ucrania solo puede que fortalecer nuestra alianza», afirmaron los ministros de Exteriores de Estonia, Letonia y Lituania.

Pero esta no fue la única respuesta que dio este viernes Zelenski al discurso de Moscú. Al término de la reunión con el Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, el presidente comunicó que «tenemos una solución». Así, explicó que «solo el camino de fortalecer Ucrania y expulsar a los ocupantes de todo nuestro territorio restaurará la paz». «Iremos por este camino», aseguró con rotundidad. En ese sentido, sin avanzar muchos detalles al respecto, afirmó que su Gobierno resolvió el problema de proporcionar armas y municiones a las tropas en las «áreas más calientes», tras señalar que «tenemos la situación bajo control. Todo será Ucrania».

Después de su discurso, Putin instó a su homólogo ucraniano a cesar las hostilidades y volver a la mesa de negociaciones, siempre y cuando no se trate la cuestión de devolver los territorios anexionados. A sus palabras, Zelenski recordó que su país «fue y sigue siendo líder en los esfuerzos de negociación. Fue nuestro Estado el que siempre ofreció a Rusia acordar una convivencia en condiciones equitativas, honestas, dignas y justas. Es obvio que esto es imposible con este presidente ruso. No sabe lo que son la dignidad y la honestidad. Por lo tanto, estamos listo para un diálogo con Rusia, pero ya con otro presidente» que no sea Putin, declaró.

Zelenski muestra la petición formal del ingreso acelerado a la OTAN. / AFP

La reacción de Occidente no ha variado desde la semana pasada, en la que diversos países como Estados Unidos, Francia, España, el Reino Unido o incluso Turquía advirtieron de que no reconocerían los resultados de los «falsos pseudo-referendos». Hoy, la tónica era la misma. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que el anuncio ruso de las adhesiones «no cambia nada». «Todos los territorios ocupados ilegalmente por los invasores rusos son ucranianos y serán siempre parte de esta nación soberana», apostó la jefa del Ejecutivo europeo.

Apoyo para recuperar territorios

En la misma línea se posicionó el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, quien tachó el paso dado por Moscú de «gran ruptura» del Derecho Internacional y una violación de la Carta de las Naciones Unidas. También afirmó que «ningún referéndum falso puede justificar esto. La integridad territorial y la soberanía de Ucrania no son negociables». La Casa Blanca, por su parte, condenó el «intento fraudulento de anexar territorio soberano» y advirtió de que los aliados del G7 sancionarán a «cualquier país, individuo o entidad» que respalde la medida de Putin. Washington «siempre respetará las fronteras internacionalmente reconocidas de Ucrania» y apostó por continuar apoyando los esfuerzos de Kiev para «recuperar el control de su territorio».

Londres, por su parte, ha impuesto nuevas sanciones contra Rusia por la anexión «ilegal». «Rusia perderá el acceso a los principales servicios occidentales de los que depende: consultoría tecnológica, servicios de arquitectura, servicios de ingeniería y servicios de asesoramiento jurídico transaccional para cierta actividad comercial», reza el comunicado. Asimismo, convocó al embajador ruso en el Reino Unido para protestar «en los términos más enérgicos» por la decisión de Putin. La misma medida tomó el Gobierno de Letonia.

Canadá anunció asimismo una nueva ronda de sanciones a 88 ciudadanos rusos y ucranianos por su colaboración con el Kremlin y por actuar como «cómplices» en los «falsos» referendos. Entre ellos se incluyen familiares del portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, o de Viktorovich Chemezov, director ejecutivo del conglomerado estatal de defensa Rostec Corporation. También están en su 'lista negra' a 35 altos funcionarios prorrusos de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia.