Soldados ucranianos en el frente del Donbás / efe

Los soldados ucranianos comienzan a entrenarse en Reino Unido

Un grupo de 1.500 militares recibe instrucción en tácticas de combate y manejo de armas de última generación en el condado de Wiltshire en una «nueva fase» de la ayuda británica a Kiev

MIGUEL PÉREZ

Con Boris Johnson en la recta final de mandato derrotado por los escándalos, su voluntad de líder europeo más beligerante contra Rusia por la invasión de Ucrania sigue aplicándose an rajatabla. La Brigada de Asistencia de Seguridad número 11 del Ejército británico ha recibido a más de 1.500 soldados ucranianos a quienes ha empezado a instruir en el manejo de armas, tácticas de combate y estrategias de vigilancia, según informa el ministerio de Defensa. Las tropas ya se encuentran distribuidas en campos de entrenamiento por los que pasarán 10.000 militares en los próximos meses. Mediante este programa, los gobiernos de Londres y Kiev confían en aumentar la capacidad ofensiva terrestre de las tropas ucranianas, que en las últimas tres semanas han cedido una parte sustancial del Donbás ante la maquinaria bélica rusa.

La potencia que los invasores no mostraron al principio de la guerra se ha convertido ahora en una muralla difícil de romper. Los bombardeos han sido incesantes esta pasada madrugada. En solo 24 horas, Rusia ha atacado 177 posiciones ucranianas. Las explosiones han causado la muerte de al menos seis civiles (otras fuentes elevan la tragedia a diez fallecidos y una veintena de heridos) en las ciudades de Járkov, Bakhmout, Sloviansk y Kramatorsk. Todo apunta a que el Kremlin prepara una ofensiva a gran escala. Las autoridades locales, de hecho, han pedido a la población residente en las principales ciudades de Donetsk que evacúen porque se avecinan «grandes batallas».

El Estado Mayor ha confirmado los informes de la Inteligencia británica según los cuales el Ejército ruso «se está reagrupando, o más bien reconstituyendo» para lanzarse sobre las zonas de la región que aún no controla. Fuentes militares observan en este movimiento el final de la «pausa» que el presidente Vladímir Putin ordenó a sus militares después de la toma definitiva de la vecina provincia de Lugantsk con el fin de «descansar y recuperarse» para las siguientes batallas.

La Inteligencia británica asegura, no obstante, que a estas tropas se les estaría equipando con material de guerra mediocre e incluso obsoleto, lo que apuntaría en dos direcciones: o bien Moscú considera que en esta etapa de la invasión no encontrará tanta resistencia como en los últimos cuatro meses y medio y ha decidido reservarse lo que le queda del arsenal más moderno y caro, o bien ha agotado ya estos equipamientos y se ve obligada a recurrir a otros antiguos. En esta linea coinciden numerosos analistas, que ven en los brutales bombardeos ocurridos sobre zonas residenciales o el centro comercial destruido en Kremenchuk la señal de que la aviación rusa estaría usando misiles viejos e imprecisos.

En Ucrania, la situación de sus arsenales tampoco pinta bien. La dependencia ucraniana de las armas extranjeras es total. El Gobierno de Zelenski ha reiterado los mensajes a la comunidad internacional para ser abastecida. A la falta de munición, se une que el Kremlin ha afinado los ataques selectivos contra las importaciones de bombas. Esta mañana ha confirmado que sus misiles han destruido un hangar donde se almacenaban obuses estadounidenses M-777 de 155 milímetros en la localidad de Chasuv Yar y eliminado varias baterías ucranianas, causando la muerte de todos sus treinta operadores.

En ese sentido, Kiev ha acogido con un respiro de alivio el anuncio del Pentágono de que la nueva ayuda militar estadounidense está en camino. Washington, que ha invertido 6.900 millones de dólares en esta guerra, suministrará en los próximos días a las fuerzas ucranianas cuatro sistemas de lanzacohetes múltiples Himars y misiles de 155 milímetros como los destruidos en Chasuv Yar. Con ellos, el Ministerio de Defensa espera aumentar la capacidad de fuego y, sobre todo, la precisión de sus cañones para atacar las posiciones rusas.

También el Reino Unido es un fuerte donante al Gobierno de Zelenski. En total, el Ejecutivo británico ha destinado 2.668 millones de euros en material militar, un paquete al que ahora se añade el entrenamiento en suelo británico de los militares ucranianos. «Ya hay más de 1.500 soldados en Reino Unido. Llegan cada semana, en aviones que transportan entre 100 y 200 personas de golpe. Pronto, habrán entrenado a 10.000 de nuestros soldados», ha comunicado a la agencia Ukrinform el embajador de Ucrania en Londres, Vadym Prystaiko

El centro principal de entrenamiento se encuentra en el condado de Wiltshire, al suroeste del país. El programa comprende el aprendizaje en el uso de determinadas armas cortas de última generación y, sobre todo, de los sistemas de lanzamiento de cohetes de largo alcance MLRS. Estos misiles han generado una fuerte controversia entre los gobiernos occidentales y Moscú, ya que son capaces de acertar objetivos a ochenta kilómetros de distancia y, por lo tanto, servir en una ofensiva dentro de territorio ruso. Kiev se ha comprometido ante Estados Unidos y Reino Unido que los utilizará únicamente dentro de la zona de guerra de Ucrania. Los supervisores británicos, a los que se han unido varios mandos neozelandeses, han destacado en declaraciones a la BBC el «entusiasmo» de los soldados ucranianos. «Apenas descansan. Trabajan, trabajan y trabajan».

El ministro de Defensa, Ben Wallace, ha confirmado que el entrenamiento consituye la «nueva fase» del apoyo del Reino Unido a Ucrania. «Utilizando la experiencia a nivel mundial del Ejército británico vamos a ayudar a reconstruir sus fuerzas y aumentar su resistencia mientras defienden la soberanía de su país y su derecho a elegir su futuro», ha dicho Wallace.