Valérie Pécresse, candidata de Los Republicanos a las elecciones presidenciales francesas / Efe

El silencio de Sarkozy lastra la campaña de la conservadora Valérie Pécresse

A diez días de la primera vuelta de los comicios todavía no ha dado públicamente su apoyo a la candidata de su partido

BEATRIZ JUEZ Corresponsal de París

El silencio del expresidente francés Nicolas Sarkozy lastra la campaña de Valérie Pécresse, candidata de Los Republicanos a las elecciones presidenciales francesas. A diez días de la primera vuelta de los comicios, Sarkozy todavía no ha dado públicamente su apoyo a la candidata de su partido.

Pécresse, presidenta de Île de France (la región parisina), se sitúa en quinto puesto en los sondeos por detrás del presidente saliente Emmanuel Macron, la líder de la extrema derecha Marine Le Pen, el candidato de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon y el ultraderechista Éric Zemmour.

A pesar de sus problemas judiciales, Sarkozy, que fue presidente de Francia entre 2007 y 2012, mantiene una gran influencia en la derecha francesa. Las razones por las que todavía no ha apoyado a Pécresse podrían ser múltiples, según la prensa francesa. La primera es que Sarkozy no quiere apoyar a una perdedora. Va quinta en los sondeos y está claro que no será la primera presidenta de Francia.

Otra razón, según algunos analistas, sería las ganas de venganza de Sarkozy. Pécresse apoyó primero a Alain Juppé en las primarias de la derecha en 2017 y luego a François Fillon, que finalmente sería el candidato conservador en esas elecciones. Sarkozy fue eliminado en la primera vuelta de las primarias de su partido.

El hecho de que Pécresse haga continuamente en sus discursos referencia a Chirac, su padrino político, tampoco parece gustar al marido de Carla Bruni. Pécresse nunca ha sido sarkozysta, pese haber sido ministra suya.

De poco han servido algunos guiños de la candidata a Sarkozy durante la campaña. Prometió que si es elegida presidenta va a sacar «la Kärcher (limpiadora a presión) del sótano» para «limpiar los barrios» de delincuentes y traficantes de drogas, una expresión que ya utilizó Sarkozy. Y dijo que el expresidente conservador había tenido «la bella intuición» de decir a los franceses que «hay que trabajar más para ganar más».

A Sarkozy tampoco le ha gustado que, tras la agresión de Rusia a Ucrania, Pécresse reconociera que «retrospectivamente» el expresidente socialista François Hollande tenía razón al haber anulado en 2015 la venta a Moscú de portahelicópteros franceses de tipo Mistral en respuesta a la adhesión de Crimea. Moscú y París habían firmado un acuerdo de venta en 2011 bajo la presidencia de Sarkozy.

Además, durante toda la campaña ha habido numerosos rumores de que Sarkozy podría dar su apoyo a Macron antes de la primera vuelta, lo que no ha ocurrido hasta ahora. Los dos políticos mantienen muy buenas relaciones.

Según el diario Le Parisien, en el partido de Los Republicanos nadie cree ya que Sarkozy vaya a apoyar a su exministra en la recta final de la campaña. Prueba de ello es que, según la prensa francesa, no acudirá este domingo al gran mitin de Pécresse en París.

Pécresse, a la que la que le gusta compararse con la exprimera ministra británica Margaret Thatcher y con la excanciller alemana Angela Merkel, tiene un excelente currículum. Ha sido auditora en el Consejo de Estado, consejera del presidente Jacques Chirac, diputada, portavoz del gobierno y dos veces ministra con Sarkozy. Dirige desde 2015 Île de France, la región más poblada de Francia y la más rica. Fue reelegida en julio de 2021 con el 43,8% de los votos.

Sus contrincantes la atacan diciendo que ideológicamente ella y el centrista Macron son similares. Pécresse tiene dificultades para marcar la diferencia con Macron y atraer votantes. Tampoco tiene margen en la extrema derecha, donde compiten Marine Le Pen, candidata de Reagrupación Nacional (ex Frente Nacional), y Éric Zemmour, candidato de Reconquista.

Si este domingo se celebrara la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, Macron obtendría el 28 % de los votos, seguido de Le Pen con un 21% de los votos. Ambos se clasificarían para la segunda vuelta.

Mélenchon, candidato de La Francia Insumisa (el Podemos francés), se sitúa en tercer puesto con un 15,5% de intención de voto. Zemmour obtendría el 10,5% y Pécresse, el 9,5%. A la izquierda del tablero político, el ecologista Yannick Jadot recogería el 4%; el comunista Fabien Roussel, el 2,5%; y la candidata socialista Anne Hidalgo, solo el 2%.