Un grupo de reservistas se despide de sus familiares en Yakutsk, en Siberia oriental / Twitter

Rusia comienza a 'cazar' reclutas en la calle y hasta en el metro

Miles de ciudadanos huyen del país en avión o a través de la fronteras de Finlandia, Georgia, Kazajistán y Mongolia para «no morir en una guerra fratricida sin sentido» | Alemania ya se ha mostrado dispuesta a acoger a «quien plante cara con valentía al régimen de Putin»

DIANA MARTÍNEZ | JUAN CARLOS BARRENA

Un día después de anunciar la movilización de 300.000 reservistas para combatir en Ucrania, Rusia comienza a alistarlos. Miles de ciudadanos de todo el país han comenzado a recibir documentos de reclutamiento y algunos incluso fueron enviados ya en autobuses a bases militares para recibir entrenamiento. «En la primera jornada de movilización parcial, unos 10.000 ciudadanos llegaron por su propia voluntad a las oficinas de reclutamiento», aseguró Vladímir Tsimlyanskui, un portavoz del Estado Mayor.

«Me informaron de que tenía que presentarme a las 4 de la mañana en el Rassvet CDC y aquí estamos, esperando la orden», comenta Vitaly, uno de los reclutas en Ulan-Ude, capital de la república de Buriatia, al sur de Siberia. Este hombre hizo el servicio militar en el Lejano Oriente «hace mucho tiempo», subraya. Ahora, con 38 años y dos niños pequeños, teme lo que se avecina. Según recoge el medio ruso 'Arigus', los reclutas solo serán enviados al frente cuando adquieran los conocimientos necesarios.

Las citaciones ('povestki') para acudir a los 'Voenkomat' (Comisariados Militares) de cada distrito se están entregando por todas partes, hasta por la calle y a la salida de las estaciones de metro, por parte de patrullas policiales. En estos comisariados se censa a los reclutas, se les hace el reconocimiento médico y, según los casos, se le alista de inmediato o se les envía a casa a la espera de ser convocados. A muchos de los casi 1.400 detenidos en las manifestaciones del miércoles, también se les entregó citaciones, lo que hace imposible eludir el llamamiento, ya que es registrado en la lista correspondiente e incluso filmado en el momento de la entrega.

Emocionada despedida a los reservistas en la ciudad de Neryungri. / @poli_golobokova

Las imágenes de la despedida a los primeros reclutados de sus familiares en algunas ciudades rusas, como Neryungri, han comenzado a viralizarse en redes sociales. Entre lágrimas, los reservistas dicen adiós a sus allegados para afrontar un incierto futuro en el frente, sin saber si volverán a verse.

Periodistas del carismático rotativo ruso 'Nóvaya Gazeta' han señalado que el objetivo de las autoridades rusas es reclutar en realidad a un millón de reservistas, no 300.000 como dijo el miércoles el ministro de Defensa, Serguéi Shoigu. Según la web del medio opositor en Europa, una fuente en la Administración del Kremlin les comunicó que la cláusula séptima del decreto de movilización, no dada a conocer por ser de «uso exclusivamente oficial» establece precisamente la necesidad de enviar a filas a un millón de rusos, informaciones que el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, calificó ayer de «mentira» y se refirió a la cifra dada por Shoigu (300.000) como la auténtica.

El comisario militar de la república, Alexander Trubnikov, explica que los ciudadanos que hayan recibido una citación están obligados a presentarse en el punto de recogida señalada en la carta. En el reverso de la misma detalla los documentos a llevar: pasaporte, identificación militar, artículos de aseo y detalles de la cuenta bancaria para recibir la asignación monetaria después de ser enviado a una unidad militar. Luego se procederá con el entrenamiento y «solo después de la preparación completa, la adquisición de ciertas habilidades, se enviará personal militar a una misión de combate», zanja Trubnikov.

«Un Peskov no irá al frente»

A pesar de la obligación de presentarse que señala el comisario y el Gobierno ruso, parece ser que las normas no son para todos. O eso es lo que opina Nikolai Peskov, hijo del portavoz del Kremlin, Dmitri. «Siendo yo un Peskov, no es correcto que yo esté allí», decía el joven, de 32 años, en alusión a combatir en el frente. Aunque sus palabras eran sinceras, no lo era el llamamiento a reclutarle. En un vídeo que se ha hecho viral, un bloguero mantiene una conversación telefónica con Nikolai en la que se hace pasar por un reclutador del Ejército.

«Se le ha enviado hoy una convocatoria», dice Dmitri Nizovtsev, presentador de 'La política popular', un canal de YouTube creado por miembros del círculo del opositor ruso encarcelado Alexéi Navalni. «En ella, hay un número al que tiene que llamar y mañana, a las 10.00 de la mañana, tiene que presentarse en un centro de convocación», prosigue en directo. El joven Peskov, concertado por un momento, le contesta: «Evidentemente no iré. Debe usted entender, que siendo yo un Peskov, no es correcto que yo esté allí».

«No quiero ir al frente»

Los llamamientos empezaron horas después del discurso del jefe del Kremlin, al mismo tiempo que otros miles de ciudadanos huían del país por cualquier vía. «No quiero ir al frente. No quiero morir en esta guerra fratricida sin sentido», expresaba Dmitri, de 45 años, al llegar a Armenia. Las fronteras de Finlandia, Georgia, Kazajistán y Mongolia también han sufrido atascos. No obstante, las autoridades han asegurado que, aunque el tráfico ha «aumentado algo» (4.824 rusos han cruzado la frontera hacia Finlandia frente a los 3.133 que lo hicieron la semana pasada), la situación es «estable» y está «bajo control».

Las colas también son significativas en los aeropuertos moscovitas, mejor conectados con el extranjero que los regionales. Esto ha hecho que los precios de los billetes se disparen. Por ejemplo, un billete solamente de ida a Ereván, la capital de Armenia, desde la capital rusa alcanza ya los 100.000 rublos (más de 1.600 euros) y ayer, al final se agotaron para toda la próxima semana.

Los pasajeros de los vuelos que salieron ayer de los aeropuertos de Púlkovo en San Petersburgo y de los de Vnúkovo y Domodiédovo en Moscú dijeron que todos los varones son revisados adicionalmente y algunos son interrogados por separado. Las principales preguntas son: cuándo compró el billete, si el interesado tiene pendiente el servicio militar y si recibió la citación del Comisariado Militar. No obstante, según usuarios de redes sociales que compartieron sus observaciones, la mayoría de las personas lograron subirse al avión y escapar de Rusia.

Alemania, por su parte, se muestra dispuesta a acoger a «quien plante cara con valentía al régimen de Putin y se pone de esa manera en gran peligro, puede solicitar asilo por persecución política». La ministra federal de Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser subraya en la entrevista que Alemania lleva meses acogiendo disidentes rusos perseguidos o amenazados de persecución y comenta que la «cada vez más brutal agresión de Rusia contra Ucrania» se ve acompañada de una represión interior creciente, sobre todo contra la prensa, los defensores de los Derechos Humanos y opositores.

El «desprecio ilimitado» del presidente ruso por las vidas humanas «no se detiene ni ante los propios soldados», afirma la política socialdemócrata, que cuenta con el respaldo de los otros dos socios del Gobierno tripartito en Alemania, verdes y liberales. Así, el ministro federal de Justicia, el liberal Marco Buschmann, declaró este jueves que «al parecer hay muchos rusos que abandonan ahora su patria. Quien odia la vía de Putin y ama las democracias liberales, es bienvenido entre nosotros en Alemania».

Entre tanto, organizaciones humanitarias, como la red de objetores de guerra Connection, ha advertido de los peligros de la movilización parcial ordenada por Putin para reforzar su Ejército con 300.000 hombres más. «Nadie entre los 18 y los 60 años puede estar seguro de no ser reclutado», afirma Rudi Friedrich, portavoz de Connection en los diarios del grupo Funke en los que subraya que su organización recibe actualmente muchas llamadas de rusos residentes en Alemania preocupados por sus familiares en Rusia. «Existe muy poca clarisas sobre quienes van a ser reclutados y quienes no, o todavía no», señala Friedrich, quien exige de las autoridades germanas flexibilidad a la hora de conceder asilo y no reclamar «documentos formales como el llamamiento a filas».