El primer ministro británico Boris Johnson. / Efe

El Reino Unido anula todas las leyes restrictivas de la pandemia

El plan de apertura comienza el jueves con el fin de la obligación de cuarentena para los positivos de covid

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal en Londres

El Gobierno británico anulará esta semana la obligación legal de aislarse a quienes den positivos de covid, al mismo tiempo que reducirá drásticamente el número de test que se realizan. El primer ministro, Boris Johnson, ha impulsado estas medidas argumentado que el país debe comenzar a «vivir con el Covid» y actuar de una manera diferente, pasando «de las restricciones del Gobierno a la responsabilidad personal».

Los positivos deben ahora mantener una cuarentena de diez días, que acortan si dan negativos consecutivos en el quinto y sexto día. El desmantelamiento de centros vecinales de test gratuitos quiere, a partir del 1 de abril, ahorrar la mayor parte de los 2.400 millones que la estructura gastó el pasado mes de enero. El coste desde el inicio de la pandemia ronda los 18.000 millones

No hay variación en los requerimientos para entrar en el Reino Unido desde países extranjeros. Los vacunados tienen que llenar un formulario con los detalles del lugar en el que van a residir y a los no vacunados se les exige un test de antígenos negativo negativo en las 48 horas anteriores a llegar a la frontera y otro, PCR, en los dos días iniciales de la estancia. Si dan positivo tienen que aislarse.

El anuncio de Johnson coincide con la recomendación por la agencia estatal sobre el uso de las vacunas de que se dé una cuarta dosis a los mayores de 75 años y a las personas vulnerables. Es una medida que contribuiría a paliar los efectos negativos del abandono de las cuarentenas obligatorias. Las vacunas se han mostrado eficaces para evitar las consecuencias graves de la infección.

El 91.4% de la población británica ha recibido la primera dosis, el 85% la segunda y el 66.1% la tercera. En la última semana contabilizada, el promedio diario de hospitalizaciones diarias es de 1.252 y el de fallecimientos de 145. Las dos cifras descienden en las últimas semanas y ahora se sitúan en niveles similares a los que se daban en octubre del pasado año, antes del brote de la variante ómicron.

Antivirales

Johnson reconoció en el Parlamento que los asesores científicos no tienen seguridad sobre la evolución de la pandemia y creen que es muy probable la emergencia de nuevas variantes, en algunos casos con efectos más perniciosos que la ómicron. Afirmó que, en ese caso, medicamentos antivirales serán los útiles principales contra la enfermedad.

La eliminación de los test gratuitos a partir de abril, cuando haya terminado el invierno, da un nuevo relieve al sondeo que realiza la Oficina Nacional de Estadísticas midiendo la prevalencia del virus. Esa encuesta proveería los datos que alertarían de la emergencia de brotes. Los laboratorios del Servicio Nacional de Salud analizarían las características del virus causante.

El plan del Gobierno británico significa que todas las leyes restrictivas creadas durante la pandemia quedarán anuladas, porque, según Johnson, no son necesarias para «forzar a la gente a que tenga consideración con los demás». Las autonomías de Escocia y Gales se han quejado por la unilateralidad de la decisión, aunque los gobiernos de ambas naciones han tenido su propia política en la pandemia.

La asociación de los sindicatos, TUC, ha acusado al Gobierno de dejar a los empleados en una tesitura compleja. Se eliminarán los subsidios a quienes no pueden acudir al trabajo por estar en cuarentena y aquellos con síntomas tendrán que decidir si corren el riesgo de transmitir el virus a sus colegas. Pero el Ejecutivo afirma que hay que vivir con el Covid como se hace con la gripe.

El ambicioso plan es la obra del Gobierno de Johnson y, por tanto, llegó con desorden. La reunión del Gabinete que debía aprobarlo tuvo que ser aplazada, porque el ministro de Sanidad, Sajid Javid, y el de Hacienda, Rishi Sunak, mantenían desde el viernes una disputa sobre los fondos para hacer test a personal sanitario y de asistencia social, que no se había resuelto antes de la reunión.