Olga, de 72 años, y su esposo Victor acampan en el sótano de un pueblo cercano a la línea del frente, en la región norte de Jersón. / EFE/HANNIBAL HANSCHKE

EE UU recomienda a Kiev negociar con Rusia ante la 'fatiga bélica' de los aliados

Algunos países occidentales comienzan a estar preocupados ante un enquistamiento del conflicto y de sus graves consecuencias económicas negativas

ANJE RIBERA

La esperada 'fatiga bélica' en las sociedades occidentales a causa de los efectos colaterales de la guerra de Ucrania ya está aquí. La predijeron numerosos expertos incluso antes del verano, cuando los primeros datos negativos en la economía comenzaron a aflorar y a elevar la presión de los ciudadanos y de los poderes financieros sobre algunos gobiernos para que proyecten su influencia en aras de una salida negociada al conflicto.

La crisis socioeconómica, con una inflación que alcanza cifras récord sobre todo en la Eurozona y que nos ha hecho sufrir el verano más caro de las últimas décadas, juega en contra de Ucrania. El debate sobre el gasto que acarrean las sanciones a Rusia y el apoyo a Kiev vuelve a estar sobre el tapete político cuando los precios asfixian a muchos ciudadanos. Y lo peor puede estar por llegar en el arranque del invierno, ante un plausible y temido corte de gas y petróleo rusos.

Por todo ello, la diplomacia estadounidense ha comenzado a 'recomendar' al Gobierno de Volodímir Zelenski que deje abierta la posibilidad de negociar un acuerdo de paz con Vladímir Putin para convencer a los países aliados de que la guerra no se enquista y hay una opción de salida, según explicaron fuentes próximas a las negociaciones al diario 'The Washington Post'.

«Intento calculado»

Desde la Casa Blanca se traslada el mensaje de un «intento calculado» para garantizar a Kiev el respaldo de gobiernos cuyos electorados comienzan a estar cansados del conflicto y de las consecuencias económicas que comporta. «La 'fatiga bélica' es una realidad para algunos de nuestros socios», reconoció al rotativo un responsable norteamericano bajo condición de anonimato. No obstante, la Administración Biden también ha trasladado a Ucrania su convencimiento de que ninguna de las ofertas rusas para negociar tienen credibilidad alguna dadas sus exageradas demandas, que prácticamente equivalen a una rendición incondicional y el reconocimiento implícito de la soberanía sobre los territorios ocupados.

De hecho, a finales de septiembre, tras las anexiones, Zelenski, declaró «imposible» negociar con Putin. «Negociaremos con el nuevo presidente», manifestó en un discurso. Sin embargo, responsables estadounidenses consultados por el diario de la capital federal no descartan la posibilidad de que Zelenski respalde la posibilidad de una reapertura de las negociaciones una vez llegado el invierno, cuando las bajas temperaturas prácticamente imposibiliten los combates y se abra una ventana a la diplomacia.

De momento, y ante los avances ucranianos en Jersón y el posible ataque de la semana pasada contra el puerto de Sebastopol, los norteamericanos se preguntan ahora si Kiev tiene intención de lanzar ofensivas en la península de Crimea, una estrategia que podría terminar de sepultar todas las expectativas de un acuerdo de paz dada la importancia estratégica que este territorio, incorporado a Rusia desde 2014, representa para el Kremlin y el propio Vladímir Putin.