Fulani, durante una recepción para crear conciencia sobre la violencia, en el Palacio de Buckingham, el 29 de noviembre. / AFP

Una acusación de racismo ensombrece el viaje a Estados Unidos de los príncipes de Gales

Una dama de compañía de Isabel II fue despedida tras interrogar y poner en duda la nacionalidad británica de una activista

LOURDES GÓMEZ

El primer viaje a Estados Unidos de los príncipes de Gales quedó ensombrecido antes de emprender el vuelo. Guillermo y Catalina tuvieron que responder a una denuncia de racismo en la corte palaciega antes de aterrizar en Boston, en su primera salida al extranjero desde la muerte de Isabel II. «No hay lugar para el racismo en nuestra sociedad», recalcó el portavoz de la pareja.

Meghan Markle denunció, en su momento, actitudes racistas en la corte, en la explosiva entrevista que compartió con Enrique para el programa de Oprah Winfrey. Esta vez, las acusaciones de racismo tienen nombres y apellidos y han provocado el despido con carácter inmediato de una dama de compañía de Isabel II, con más de 60 años de servicio y entrega a la familia real.

La baronesa Susan Hussey, de 83 años y cuna aristócrata, es viuda de un expresidente de la junta de la BBC y madrina del príncipe de Gales. Fue 'fichada' por los nuevos reyes como figura honoraria en eventos palaciegos.

Esta semana, Hussey atendió a los invitados de una recepción ofrecida por Camilla, dentro del programa de la ONU dedicado a violencia de género. Y cayó en falta y desgracia pública al cuestionar persistentemente la identidad británica de la fundadora de una organización de víctimas de herencia caribeña y africana, Ngozi Fulani. «¿De dónde es usted?», le preguntó. «No, ¿de qué parte de África es usted? ¿Cuál es su nacionalidad?», dijo. «No, no, ¿de dónde es usted realmente, de donde viene su gente?», insistió.

Lady Hussey hizo oídos sordos a las respuestas de la activista negra que, según su versión del «interrogatorio» en el palacio de Buckingham, le contestó una y otra vez que es británica, nacida y criada en Reino Unido. Otras dos mujeres negras escucharon el incidente, que ha puesto de nuevo en candelero la cultura de «racismo institucional» , que afecta a una sociedad en la que las minorías étnicas forman el 18% de la población, según el último censo.

La serie de Netflix

No es el único incidente que amenaza con eclipsar la visita de tres días al Estado de Massachusetts, cuyo foco original apuntaba a la promoción de los premios ecológicos Earthshot. El viaje a Boston culmina hoy con la gala de los galardones de esta iniciativa personal del príncipe, pero entonces aparecieron Enrique y Meghan. Netflix presentó un avance de su serie.

«Nadie ve lo que ocurre detrás de las puertas cerradas», dice enigmáticamente el hijo pequeño de Carlos III. En emotivas secuencias fotográficas, con alguna en que la duquesa Sussex parece contener las lágrimas, se entrevé el laberinto de desencuentros familiares, que provocaron la mayor crisis en los Windsor desde la abdicación de Eduardo VIII para casarse con la también divorciada estadounidense Wallis Simpson.

«La serie explora en seis capítulos los inicios clandestinos del noviazgo y los desafíos que les hicieron sentirse forzados a retirarse de sus roles en la institución», avanza la plataforma. Mientras, el heredero de la corona británica trataba de reconducir la atención de los medios en su agenda oficial, dominada por visitas a empresas ecológicas y organizaciones en amparo de chavales problemáticos.

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