Entrenamiento de efectivos rusos en la región de Rostov-on-Don. / efe

Putin firma con cierta demora la entrada en vigor de las anexiones

El presidente ruso deberá ahora decidir qué medidas adoptar con las tropas ucranianas que según él ocupan territorio ruso

RAFAEL M. MAÑUECO Corresponsal. Moscú

Todo el montaje de los fraudulentos e ilegales referendos organizados en las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia y la escenificación en el Kremlin, el pasado viernes, de la firma de los tratados de anexión de esos cuatro territorios tenía un claro objetivo. A juzgar por lo que anunció el expresidente ruso Dmitri Medvédev, éste no era otro que disuadir al Ejército de Kiev de seguir avanzando bajo la amenaza de que, una vez en territorio ruso, se emplearían «todos los medios disponibles», incluidas las armas nucleares, para expulsarles de las regiones recién incorporadas a Rusia.

Tras haber recibido el visto bueno del Tribunal Constitucional y ser ratificadas en las dos Cámaras del Parlamento, las «leyes constitucionales federales» que añaden cuatro nuevos entes territoriales a la Federación Rusa debería haber sido firmada inmediatamente por Vladímir Putin. El trámite quedó prácticamente finalizado el martes por la mañana cuando la ratificación de los «tratados internacionales» recibió el apoyo unánime de los senadores del Consejo de la Federación (Cámara Alta) y también esas cuatro «leyes constitucionales federales».

Faltaba solamente que Putin lo rubricase, como suele hacer siempre de forma inmediata cuando se trata de normas de importancia vital para él. Pero no ha sido así. El martes transcurrió a la espera de que el presidente ruso cerrara el ciclo de las anexiones y al final lo ha hecho en la mañana de este jueves estampando su firma en las cuatro nuevas normas de rango constitucional que modifican el texto de la Carta Magna rusa en su artículo 65 del Apartado 3 (Estructura Federal) añadiendo los nombres de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporozhie (Zaporiyia).

Se indica también que ahora el número de «sujetos de la Federación» son 89, en lugar de los 85 vigentes hasta ahora. Los límites de estas cuatro «repúblicas rusas» son los administrativos fijados para la Ucrania soviética. Y puesto que las tropas ucranianas controlan gran parte de Donetsk, Zaporiyia y Jersón -Lugansk es la única bajo ocupación casi total de las fuerzas rusas y separatistas- resulta que, según el Kremlin, los ocupantes son ahora los ucranianos por mantener sus posiciones en regiones que ya pertenecen a Rusia.

Nuevo ultimátum a Kiev

De manera que los analistas especulan con la posibilidad de que, una vez promulgadas las leyes, Putin lance ahora un ultimátum a Kiev para que abandone esas tierras. La cuestión es con qué amenaza. Nuclear o, como se ha venido esgrimiendo en algunas ocasiones, bombardeando en la capital ucraniana los «centros de poder», la Presidencia, la sede del Gobierno y el edificio de la Rada Suprema (Parlamento). No parece que nada de eso vaya a intimidar a las autoridades de Kiev, por lo que, para no quedar en ridículo, Putin se vería obligado a una nueva huida hacia adelante con otra vuelta de tuerca en la escalada del conflicto de envergadura verdaderamente crítica y peligrosa.

Con la sesión ya en marcha del Consejo de la Federación, la senadora Liudmila Narúsova, viuda del legendario alcalde de San Petersburgo Anatoli Sobchak, le preguntó ayer al viceministro de Exteriores, Grigori Karasin, cómo se va a proceder con las zonas en poder de las tropas ucranianas de las regiones anexionadas. «Desde la fecha de la firma de estos acuerdos, la línea de contacto -del frente- ha cambiado, y actualmente se nos recomienda aceptar regiones en el seno de la Federación Rusa, parte de cuyos territorios están ocupados por las fuerzas armadas de otro país», lanzó Narúsova en el hemiciclo.

Y añadió que «yo esperaba una explicación del Tribunal Constitucional, pero no la recibí». Tomó entonces la palabra la presidenta de la Cámara, Valentina Matviyenko, para puntualizar que quien debería aclarar las cosas no es Karasin sino al senador Andréi Klishás, ​​​​que representa al Consejo de la Federación en el Tribunal Constitucional, pero éste dijo que sus jueces «no evalúan cuestiones de hecho», por lo que, a su juicio, es inútil esperar que diluciden el asunto.

Fronteras sin determinar

El lunes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el territorio anexionado de Donetsk y Lugansk es el que se corresponde con los límites administrativos de 2014. Sin embargo, no supo responder con claridad a los periodistas sobre cómo va a ser en los casos de Jersón y Zaporiyia. Dijo que «continuaremos consultando con la población de estas regiones para determinar sus fronteras».

Luego Peskov fue interrogado sobre si los sectores de Jersón y Zaporiyia bajo control del Ejército ucraniano son o no parte de Rusia, a lo que respondió diciendo que «no tengo nada más que añadir ahora». Tampoco pudo contestar a la pregunta sobre cómo transcurrirán esas consultas con la población, si mediante otro referéndum o cómo.

El analista ruso en temas de defensa y política exterior, Maxim Yusin, uno de los tertulianos del programa de la NTV del propagandista del Kremlin, Andréi Norkin, deploró este fin de semana que Putin «ha incluido territorios en la Federación Rusa que no controla (...) no recuerdo un precedente así en la historia mundial».