El presidente ruso, Vladímir Putin, durante una videoconferencia con jefes de Inteligencia de exrepúblicas soviéticas. / EFE

Putin advierte de que el riesgo de un conflicto mundial es «muy alto»

Rusia recomienda aumentar la seguridad en torno a las infraestructuras críticas mientras insiste en los planes de Ucrania para hacer uso de una bomba sucia

RAFAEL M. MAÑUECO Moscú

El presidente ruso, Vladímir Putin, dio este miércoles al mediodía desde Moscú la orden de inicio de los ejercicios 'Grom-2022' (Trueno-2022) con misiles nucleares simulando un «ataque masivo» por parte del Ejército ruso contra objetivos situados en un polígono militar de la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, como respuesta a una hipotética incursión enemiga con armas atómicas.

Casi a continuación, apenas hora y media después, Putin alertó ante los participantes en una reunión del Consejo de Jefes de Agencias de Seguridad y Servicios de Inteligencia de los países de la CEI, muchas de las antiguas república soviéticas, que «el potencial de conflicto en el mundo entero, y a nivel regional, sigue siendo muy alto. Están apareciendo nuevos riesgos y desafíos para la seguridad colectiva –del antiguo espacio soviético–, principalmente como resultado del fuerte agravamiento de la confrontación geopolítica internacional», aseguró en un comunicado el servicio de prensa del Kremlin.

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, fue el encargado de reportar al máximo dirigente ruso que, bajo su dirección, «se está realizando un entrenamiento durante el cual se realizará la tarea de lanzar un ataque nuclear masivo por parte de las fuerzas ofensivas estratégicas rusas en respuesta a un ataque nuclear enemigo». «Buenas tardes, comiencen», contestó Putin. El vídeo del evento fue mostrado por el canal de televisión Rossiya 24.

Según el Kremlin, en el curso de las maniobras «para el adiestramiento de las fuerzas de disuasión estratégica terrestres, marítimas y aéreas –triada nuclear– se llevaron a cabo en la práctica disparos de misiles balísticos y de crucero» con capacidad de portar cabezas atómicas, y todos ellos «alcanzaron con éxito sus objetivos» en el polígono de Kura (Kamchatka).

A este respecto, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, el general Valeri Guerásimov, explicó que en los ejercicios estuvieron involucrados «sistemas de misiles 'Yars', el submarino 'Tula' de la Flota del Mar del Norte y dos bombarderos portamisiles 'Tu-95MS'». De acuerdo con su informe, «un misil balístico intercontinental 'Yars' fue lanzado desde el cosmódromo de Plesetsk y otro cohete 'Sineva' desde el submarino en aguas del mar de Bárents. El avión de largo alcance 'Tu-95MS' disparó misiles de crucero».

Y es que Putin afirmó ante los jefes de la Inteligencia de varios países vecinos que «el estado actual de cosas es consecuencia de un fuerte agravamiento de la confrontación geopolítica mundial: el mundo está cambiando y se está volviendo multipolar». Al mismo tiempo, añadió, «algunos actores del concierto internacional tratan de mantener a toda costa su tambaleante hegemonía, utilizando una amplia gama de métodos y medios políticos, militares, económicos, de información y de distinta naturaleza».

Instrumento de EE UU

A juicio del primer mandatario ruso, «Ucrania ha perdido de hecho su soberanía y está directamente controlada por Estados Unidos, que la está utilizando como ariete contra Rusia, contra nuestro Estado de la Unión con la República de Bielorrusia, y contra la ODKB –Organización del Tratado de Seguridad Colectiva– y la CEI en su conjunto». Para Putin, Ucrania «se ha convertido en un instrumento de la política exterior estadounidense (...) la verdadera actitud de Washington hacia sus satélites es claramente visible». Declaró durante la reunión que «casi de forma inmediata el territorio ucraniano se ha convertido en un campo de pruebas para experimentos biológicos militares».

El presidente se refirió también, por primera vez desde que sus militares y ministros lo denunciaran el domingo, a las intenciones de Kiev de «utilizar una bomba sucia», artefacto compuesto de desechos nucleares muy radiactivos que se esparcen con la detonación de un explosivo convencional.

Esta mañana, Shoigu había mantenido conversaciones telefónicas con los ministros de Defensa de India y China, durante las que, según la nota de prensa, «las partes discutieron la situación en Ucrania». El ministro ruso les transmitió «su preocupación por posibles provocaciones de Ucrania empleando una bomba sucia», acusaciones que Moscú no para de repetir desde el fin de semana y que han sido elevadas incluso a la ONU.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, por su lado, dijo que Moscú continuará defendiendo ante la comunidad internacional sus sospechas sobre el supuesto propósito de las tropas ucranianas de hacer uso de una bomba sucia, explosivo al que nunca recurrió un ejército regular aunque sí organizaciones de carácter terrorista.

El jefe de la unidad de protección radiológica, química y biológica de las Fuerzas Armadas rusas, el general Ígor Kiríllov, sostiene que el Ministerio de Defensa tiene información sobre los planes de Kiev para hacer uso de una bomba sucia y culpar de ello a Rusia. Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y la OTAN han rechazado tal posibilidad y observan más bien que se trata de una táctica de Moscú para utilizarlo como pretexto para una nueva escalada del conflicto en Ucrania.

Medidas a adoptar

Peskov informó a los periodistas de que Putin mantuvo por la tarde una nueva reunión «operativa» con los miembros permanentes de su Consejo de Seguridad. Aunque no dio detalles de los temas concretos a tratar, señaló lógicamente a Ucrania como la principal preocupación y a las medidas a adoptar en relación con los últimos acontecimientos.

El encuentro anterior con miembros del Consejo de Seguridad ruso se llevó a cabo el 19 de octubre. El jefe del Kremlin anunció entonces la instauración de la ley marcial en las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, anexionadas unilateralmente por Moscú el pasado 30 de septiembre después de que se autoproclamaran independientes y celebraran consultas populares que Kiev, Occidente y la ONU consideran ilegales y fraudulentas.

Putin ordenó también ese día la creación de un Consejo de Coordinación Gubernamental para atender las necesidades de las Fuerzas Armadas rusas. Describió las tareas del nuevo órgano como garantizar de forma prioritaria los suministros de armas y equipo militar, asistencia médica y realización de los trabajos necesarios de reparación y reconstrucción. El jefe del Estado firmó un decreto aprobando la creación de esta nueva estructura el 21 de octubre y este martes se reunió por primera vez a través de videoconferencia.