Dos soldados rusos del servicio de la autoproclamada República Popular de Lugansk disparan un obús 2A65 Msta-B en dirección a Soledar. / REUTERS

Prosiguen los combates en torno a Zaporiyia a pesar del riesgo nuclear

Las autoridades de Rusia y Ucrania se culpan mutuamente de nuevos ataques con al menos nueve proyectiles cerca de las instalaciones

DIANA MARTÍNEZ

Los enfrentamientos alrededor de la central nuclear de Zaporiyia han sembrado la alarma en Occidente. Y es que el riesgo de una catástrofe en estas instalaciones es «diez veces» peor que la ocurrida en Chernóbil en 1986, según aseguró el viernes el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba. Mientras el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hace urgente la adopción de medidas para evitar que el conflicto armado termine desencadenando una fuga atómica de grandes proporciones, los combates en las inmediaciones de la planta continúan.

Las autoridades de Rusia –que controla las instalaciones– y Ucrania volvieron este sábado a culparse mutuamente de nuevos ataques en los alrededores de la central. La Administración rusa de la ciudad ocupada de Energodar señaló que tanto el municipio como la planta «están nuevamente bajo el fuego de los militantes de Zelenski», afirmó el responsable moscovita, Vladímir Rogov, quien denunció ataques ucranianos de artillería contra la central térmica de Zaporiyia, muy cerca de la factoría nuclear. En concreto, detalló, explotaron al menos nueve proyectiles.

La versión de Kiev es distinta. Los ocupantes efectuaron «nuevas provocaciones» con «bombardeos» desde el parque de la localidad, afirmó el alcalde de Energodar, Dimitro Orlov, en Telegram, donde citó a residentes testigos del ataque.

La escena se repite por segunda vez esta semana, en la que a pesar de las advertencias del riesgo nuclear se dieron enfrentamientos en la zona. Las autoridades ucranianas denunciaron «algunos daños» en la planta tras un bombardeo ruso sobre la región –que no afectó a la radiación de la zona, según aclaró el Organismo Internacional de Energía Atómica– mientras que Moscú achacaba el ataque aéreo a Kiev.

«Noche bajo fuego»

Mientras, prosiguen también los combates en el resto del país. Según detalló este sábado el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas ucranianas, Rusia bombardeó varias infraestructuras en más de una decena de asentamientos en la región de Járkov. Las tropas del Kremlin también dispararon artillería de varios calibres en Chernígov y Sumy. Un panorama que se repitió en Dnipropetrovsk. «La noche está nuevamente bajo fuego enemigo. El Ejército ruso golpeó dos distritos: Nikopol y Kryvorizki», dijo el gobernador de la región, quien aseguró que «se dispararon treinta cohetes contra áreas residenciales», destrozando a su paso once edificios de gran altura, trece viviendas privadas y un jardín de infancia. No se declararon heridos.

Moscú afirmó, a su vez, que eliminó más de 2.000 soldados ucranianos en los combates por el control de Soledar, uno de los frentes abiertos en Donetsk. Esta guerra, que ya se ha librado con más de 360 niños fallecidos y otros 710 heridos, según la Fiscalía de Menores ucraniana, solo terminará con el «fin de la ocupación de Crimea». En sintonía con las palabras de hace unos días del presidente Volodímir Zelenski, es lo que declaró este sábado su asesor, Mijailo Podoliak. «Rusia comenzó la guerra contra Ucrania en 2014 al apoderarse de Crimea. Está claro que la guerra debe terminar con su liberación», dijo en Twitter.

Además de la oscuridad, también surge la luz. El Ministerio de Defensa turco confirmó la partida de los puertos ucranianos de otros dos barcos con más de 15.000 toneladas de cereal, lo que ayudará a paliar la crisis alimentaria global tras el acuerdo de protección firmado el mes pasado en Estambul entre Ucrania, Rusia, Turquía y Naciones Unidas.