La presidenta del SPD, Saskia Esken. / EFE

La presidenta del SPD exige que el excanciller Schröder abandone el partido

Esken: «gana su dinero con trabajo para empresas públicas rusas» y defiende a Putin

JUAN CARLOS BARRENA Corresponsal en Berlín

La copresidenta del gobernante Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Saskia Esken, ha exigido que el excanciller federal Gerhard Schröder abandone la formación, ante su postura condescendiente con Moscú en la guerra en Ucrania, la defensa de su amistad personal con el presidente ruso, Vladimir Putin, y su reticencia a abandonar los altos cargos que ocupa en varias empresas energéticas rusas. Su cese por iniciativa propia en la dirección de consorcios rusos «habría sido necesario para salvar su reputación como antiguo y exitoso canciller federal. Lamentablemente no ha seguido ese consejo», dijo este lunes Esken en declaraciones a la emisora pública Deutschlandfunk.

«Gerhard Schröder trabaja desde muchos hace años solamente como hombre de negocios y deberíamos dejar de seguir teniéndole por un noble estadista, un emérito canciller federal», afirmó la líder del SPD, quien destacó que «se gana su dinero con trabajo para empresas públicas rusas y su defensa de Vladimir Putin frente a las acusaciones de crímenes de guerra es completamente absurda». Preguntada directamente si Gerhard Schröder, que gobernó Alemania entre 1998 a 2005 en coalición con Los Verdes, debería entregar su carné del partido dijo tajantemente» sí, debería». Ya el fin de semana, Esken había criticado a su todavía correligionario por su pertenencia a la dirección de consorcios energéticos rusos.

Las críticas contra Schröder se han agudizado tras la publicación este sábado de una entrevista exclusiva con el New York Times en la que defiende a Putin y afirma que este quiere acabar la guerra. Pese a la guerra ofensiva contra Ucrania. El excanciller es partidario de mantener con Moscú estrechas relaciones. Schröder, de 78 años de edad, no da detalles del encuentro confidencial que mantuvo con Putin en la capital rusa el pasado marzo. «Lo que les puedo decir es que Putin está interesado en acabar la guerra. Aunque eso no es tan fácil. Hay un par de puntos aún por aclarar», destaca Schröder en el diario neoyorquino, en el que, preguntado por la masacre de Bucha señala que esos crímenes «deben ser investigados», pero asegura que las posibles órdenes para cometerlos no partieron de Putin, sino de instancias inferiores.

Schröder no quiso, sin embargo, comentar si está dispuesto a aceptar el cargo que le han ofrecido en el consejo de vigilancia del consorcio ruso Gazprom. El excanciller es miembro del consejo de administración de la petrolera rusa Rosneft y fue uno de los impulsores, como presidente del consejo de vigilancia, del gasoducto Nordstram 2, que conecta directamente y a través del Mar Báltico Rusia y Alemania y cuya inauguración se ha suspendido indefinidamente como parte de las sanciones contra el régimen de Moscú.

La cúpula de los socialdemócratas se distanció abiertamente de Schröder nada más iniciarse la invasión de Ucrania por Rusia. Ya antes de comenzar la guerra el excanciller acusaba a Ucrania de «calentar los ánimos» y expresó su comprensión hacia las demandas de Moscú ante Kiev y la OTAN. Los dos copresidentes del SPD, Saskia Esken y Lars Klingbeil, exigieron en una carta abierta al exgobernante socialdemócrata que abandonara sus distintos cargos en consorcios rusos. Hasta ahora no han recibido respuesta. Schröder se ha convertido entre tanto en un lastre para el gobierno del actual canciller federal, el socialdemócrata, Olaf Scholz.

Críticas contra el antes político y ahora hombre de negocios al que se presume una fortuna millonaria han partido también desde Ucrania. El alcalde de Kiev y exboxeador, Vitali Klitschko, exige este lunes en el diario Bild sanciones contra Schröder. «A la vista de su propaganda a favor del Kremlin uno se pregunta ¿por qué Schröder vive en Hanover y no en Moscú?», señala Klitschko, que propone congelar sus cuentas bancarias.