La UE aumenta la presión para enviar tanques a Ucrania pero España se descarta

Berlín asegura que no se opondrá a la entrega de los modelos Leopard II si algún país socio se lo solicita

OLATZ HERNÁNDEZ

Los llamamientos de países europeos al envío de tanques a Ucrania se intensifican, a medida de que la guerra parece entrar en un momento decisivo. Con las fuerzas ucranianas ganando terreno y el frente de batalla en el Donbás y la zona de Lugansk, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, animó a los países europeos a mandar armas «no solo para que el país se defienda, sino para que contraataque». Pero la opinión del exministro de Exteriores español no coincide con la del actual Gobierno de Madrid.

José Manuel Albares, que ocupa ahora la cartera, se descartó de la propuesta de Polonia de crear una coalición sin Alemania para enviar tanques Leopard 2 y apeló a la «unidad» dentro de la Unión Europea a la hora de adoptar una decisión sobre el suministro de estos carros de combate. «Es lo que desea España, que no haya temas que puedan ser divisivos porque podemos romper la unidad que es fundamental en estos momentos. Y, en segundo lugar, porque eso no sería eficaz para Ucrania», explicó al término de la reunión de ministros de Exteriores de la UE.

Horas antes desde Varsovia se había llevado la discusión a otro nivel, asegurando que pedirá permiso formalmente a Alemania para enviar carros de combate Leopard 2 a Kiev. «Ha pasado casi un año desde el inicio de la guerra. Se pueden ver pruebas de los crímenes de guerra rusos (...) ¿Qué más necesita Alemania para abrir los ojos?», se preguntaba ayer el primer ministro, Mateusz Morawiecki. Polonia lidera el grupo de nueve países de la OTAN que se han mostrado dispuestos a entrega de tanques a Kiev. «Berlín no debería debilitar o sabotear las actividades de otros países», sostiene el dirigente.

Los Veintisiete se pusieron de acuerdo ayer para destinar 500 millones de euros más al fondo para enviar armas, que se eleva ya hasta los 3.600 millones. Sin embargo, la Unión sigue sin lograr un consenso para dotar al Ejército ucraniano de los tanques que solicita Zelenski. Esta decisión necesita el visto bueno de Berlín, ya que el modelo Leopard 2 –el más adecuado para las fuerzas ucranianas por su modernidad y diseño– es de fabricación germana.

A la espera de Scholz

La iniciativa ya chocó con la negativa de Alemania en la reunión de los países aliados de Ucrania en la base militar de Ramstein, la pasada semana. Con todo, la ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, aseguró este fin de semana que no se opondrá a la exportación de carros de combate si algún país se lo solicita, una afirmación que pone contra las cuerdas al canciller Scholz. Éste, por su parte, asegura que si se envía este tipo de armamento podría haber una escalada del conflicto.

A falta de que llegue la luz verde por parte de Berlín –que tendrá que venir de la mano del propio Scholz–, Polonia trata de impulsar un grupo de Estados dispuestos a enviar tanques, entre los que estarían Dinamarca, Eslovaquia, Estonia, el Reino Unido, Países Bajos, Polonia, Letonia, Lituania y República Checa. El ministro luxemburgués de Exteriores, Jean Asselborn, asegura que Kiev necesita 300 Leopard 2. «Alemania tiene más de 350 operativos y otros 200 almacenados», apuntó Morawiecki.

A su entrada a la reunión de ministros de Exteriores de ayer, en Bruselas, el ministro lituano, Gabrielius Landsbergis, animó a mandar a Ucrania «todas las armas disponibles para empujar el frente hacia delante». En su opinión, la UE debe empezar a pensar que «Rusia tiene que perder este conflicto para evitar nuevas guerras» y lamentó que el envío de carros de combate tenga que esperar a la decisión de Alemania.

Berlín no es la única capital reticente. Fuentes diplomáticas europeas apuntaron ayer a que «existen distintas opiniones» sobre cómo ayudar a Ucrania, pero los Estados miembro «tienen claro que el adversario es Rusia» y «hay un consenso para seguir apoyando» hasta lograr una «restitución total del territorio» y una «derrota estratégica» de Moscú. Borrell, por su parte, puso en valor la gran cantidad de compromisos alcanzados a nivel de los Veintisiete, entre los que está continuar con las misiones de entrenamiento para soldados ucranianos.