Funeral de Estado por Isabel II celebrado en la Abadía de Westminster, el 19 de septiembre. En la imagen, rostro de Edward Fitzalan-Howard, duque de Norfolk. / reuters

El organizador del funeral de Isabel II se queda sin carnet de conducir

El duque de Norfolk pidió que le perdonasen la sanción para no entorpecer su misión de coronar a Carlos III

ÍÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

Uno de los principales organizadores de las ceremonias fúnebres por la reina Isabel II ha sido sancionado con seis meses sin conducir un vehículo, a pesar de que alegó ante los magistrados de un tribunal del barrio londinense de Wandsworth que su próxima misión -organizar la ceremonia de coronación de Carlos III- sufriría un grave trastorno sin él al volante.

Quien acumula nueve puntos por dos sanciones por exceso de velocidad en los últimos tres años no debería hablar con un teléfono móvil mientras pasa un semáforo rojo delante de una patrulla de la Policía. Con la nueva sanción, seis puntos, el duque de Norfolk supera los 12 en tres años, y eso conlleva la suspensión del permiso de conducir durante seis meses.

La casa familiar de los Norfolk es el castillo de Arundel, en el sur de Inglaterra. Según 'The Times', el decimoctavo duque alegó que, aunque tiene dinero para pagar a un chófer que le lleve desde las 9 de la mañana a las cinco de la tarde, «o a las cuatro para ver zarapitos o avefrías», en los humedales de Sussex próximos al castillo, «es casi imposible tener suficientes conductores para la tarea de llevarme al lugar correcto».

La abogada del 'premier duque y conde' del reino -un minuto requiere nombrar todos sus títulos- intentó anular la suspensión apelando a la «excepcional adversidad» que le causaría. Pero la magistrada que presidía el caso no debe ser aficionada a la observación de pájaros. Tampoco le conmovió el sufrimiento que anticipaba el duque si, como consecuencia de la sanción, «colapsaba la naturaleza» en torno al castillo y tenía que despedir al conductor del tractor.

Confesiones

Los magistrados aceptaron la petición de escucharle sin público ni prensa. Según la letrada, Natasha Dardashti, el duque «debe tener movilidad para organizar un evento enorme». «Debe viajar a todas las jurisdicciones del Reino Unido, hablar con gente y animarles a que participen en lo que será otro espectáculo mundial». Rara vez se habrá oído en la disputa sobre una multa de tráfico una sentencia como la de Dardashti: «Es un conjunto de circunstancias extremadamente peculiar, en un momento crucial de la historia de esta nación».

Los magistrados, que han presidido juicios virtuales durante el tiempo de la pandemia, tampoco fueron convencidos por las confesiones privadas del duque, que es cabeza laica del catolicismo inglés. No eran conocidas ni por el rey, ni por el primer ministro, ni por el arzobispo de Canterbury, según la abogada. Mantuvieron la suspensión y le multaron 900 euros. Lectores de 'The Times' sentían orgullo porque en su país se aplicase la ley a todos.