Una multitud lloraba este jueves el fallecimiento de Isabel II a las puertas del palacio de Buckingham/reuters

Una multitud lloraba este jueves el fallecimiento de Isabel II a las puertas del palacio de Buckingham / reuters

Una multitud despide en Londres a su reina mientras el mundo guarda luto

Líderes de todos los rincones del globo rinden homenaje a una de las figuras más importantes de la historia contemporánea

IÑIGO FERNÁNDEZ DE LUCIO

El mundo estuvo ayer en vilo durante las horas que transcurrieron desde que la Casa Real británica desveló que el estado de salud de la reina Isabel II «preocupaba» hasta que se comunicó su fallecimiento. La muerte de una de las figuras más importantes de la historia contemporánea no dejó indiferente a nadie y los mensajes de condolencia llegaron de todos los rincones del mundo, mientras una multitud se congregó frente al Palacio de Buckingham para despedir a la soberana, entre flores y muestras de dolor.

Una de las primeras en reaccionar fue la nueva primera ministra de Reino Unido. Liz Truss, con quien la reina se reunió hace apenas cuatro días, su última aparición en público, apuntó al inicio de «una nueva era» con la llegada de su hijo, el ahora rey Carlos III, al trono. «Entramos en una nueva era de nuestra historia tal y como habría deseado su majestad. Dios salve al rey», afirmó Truss como colofón a un breve discurso a las puertas de Downing Street, donde recordó la figura de la difunta monarca. Así, la 'premier' puso en valor la figura de Isabel II por su «larga vida de servicio», algo que le sirvió los halagos no solo de la población británica, sino de los ciudadanos «de todo el mundo». «La reina Isabel II nos proporcionó la estabilidad y fortaleza que necesitábamos», insistió.

Desde la vecina Escocia, la primera ministra, Nicola Sturgeon, partidaria de la independencia escocesa, afirmó que la muerte de la reina Isabel II era «un momento profundamente triste para el Reino Unido, la Commonwealth y el mundo». «Su vida estuvo marcada por una extraordinaria dedicación y servicio. En nombre del pueblo de Escocia, ofrezco mis más profundas condolencias al Rey y a la Familia Real», afirmó en Twitter.

En la Unión Europea fueron varias las voces que lamentaron el deceso. «Nombrada una vez Elizabeth la Inquebrantable, nunca dejó de mostrarnos la importancia de los valores duraderos en un mundo moderno, de su servicio y compromiso», escribió el presidente del Consejo europeo, Charles Michel, en un breve mensaje en las redes sociales.

Personal del palacio de Buckingham cuelga un mensaje anunciando la muerte de la reina / reuters

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la describió como una «leyenda» que «representa toda la historia de Europa». La jefa del Ejecutivo comunitario envió una carta formal de condolencias al nuevo rey Carlos III de Inglaterra en la que destacó que la monarca desaparecida fue «fuente de gran fortaleza para muchos y un ancla de estabilidad en los momentos más difíciles».

El Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, aseguró que su pérdida «se sentirá en el mundo entero» y aplaude su contribución a la paz. «La Unión Europea rinde tributo a su contribución única para construir paz y reconciliación», apuntó el jefe de la diplomacia europea en un mensaje difundido en las redes sociales.

Por su parte, el primer ministro de Italia, Mario Draghi, lamentó el fallecimiento de «una figura clave de la historia mundial durante los últimos 70 años», y trasladó sus condolencias a su familia y a todo el pueblo británico. «Fue el símbolo más querido de su país y se ganó el respeto, el afecto y el cariño de todo el mundo», dijo Draghi.

«Una amiga»

El líder francés, Emmanuel Macron, que mantuvo una estrecha relación con la monarca británica, la describió como «una amiga de Francia, una reina de corazón» que «marcó su país y su siglo para siempre». «Su majestad la reina Isabel II encarnó la continuidad y la unidad de la nación británica durante más de 70 años. Guardo el recuerdo de una amiga de Francia».

El papa Francisco se declaró «profundamente entristecido» y rindió homenaje a la «vida de servicio incansable», a su «devoción por el deber» y «a su testimonio inquebrantable de fe en Jesucristo».

Desde el otro lado del Atlántico, el presidente estadounidense, Joe Biden, elogió a una «estadista de dignidad y constancia inigualables», consideró que fue «más que una monarca. Encarnó una época». También afirmó que espera trabajar con su hijo, el rey Carlos III, con quien mantiene una «estrecha amistad».

El secretario general de la ONU, António Guterres, elogió «la gracia, la dignidad y la dedicación» de la reina Isabel II, que fue una «presencia tranquilizadora durante décadas de cambios de gran alcance, incluida la descolonización en África y Asia».