Keir Starmer se dirige a los diputados durante una sesión en el Parlamento. / AFP

El líder laborista Starmer propone abolir la «indefendible» Cámara de los Lores británica

El jefe de la oposición, favorito para ser el próximo 'premier', pesenta una reforma histórica que persigue descentralizar el poder en favor de las autonomías y regiones

LOURDES GÓMEZ Londres

El dirigente laborista británico, Keir Starmer, presentó este lunes un extenso programa de reformas constitucionales e institucionales, que contempla eliminar la Cámara de los Lores -no electa e «indefendible» en su opinión-, ceder más competencias a los gobiernos autonómicos y descentralizar el poder hacia las regiones y autoridades municipales de Inglaterra. Representa la «mayor transferencia de poder desde Westminster a la población británica», según resaltó el líder de la oposición y candidato más aventajado para tomar el timón del Reino Unido en las próximas elecciones legislativas, de acuerdo con los sondeos de intención de voto.

Las encuestas dan un claro ascenso a los laboristas mientras los conservadores, partido ahora en el Gobierno dirigido por Rishi Sunak, caen a niveles inéditos de impopularidad. Todo ello otorga más valor al proyecto que este lunes hizo público Starmer, quien respaldó las propuestas y conclusiones del informe 'A new Britain' (Un nuevo Reino Unido), que encomendó a una comisión encabezada por el ex primer ministro laborista Gordon Brown.

El también titular del Tesoro británico durante la crisis financiera de 2008 apuesta por una revolucionaria transformación del sistema de gobierno, apoyado en el principio de subsidiaridad, por el que las decisiones se tomarán al nivel más cercano a la «población y las comunidades». Su informe enumera 40 recomendaciones de cambios fundamentales a fin de «limpiar la política», recuperar la confianza del electorado y reequilibrar la economía para que la «gente de nuestras cuatro naciones se sienta representada y con poder para moldear su propios futuros y nuestras aspiraciones colectivas como país».

La hoja de ruta de la «Nueva Bretaña» (los políticos británicos tienden a referirse al Reino Unido cuando hablan de «Britain» a secas), pasa por la abolición de la histórica Cámara de Los Lores, compuesta en la actualidad por 92 escaños hereditarios de los antiguos y actuales grandes terratenientes y otros cerca de 800 miembros vitalicios, nombrados con frecuencia por los primeros ministros salientes. Brown propone sustituirla por una Asamblea de las Naciones y las Regiones, con «legitimidad electoral» y con funciones «complementarias» a las de la Cámara de los Comunes, que preservará su fundamental papel legislativo y su capacidad para derrocar al Ejecutivo de turno. Esta segunda cámara será «salvaguarda de la Constitución del Reino Unido» y de la nueva «distribución de poder» dentro del país. Como su nombre indica, estará integrada por representantes de los gobiernos central y autonómicos y de las respectivas autoridades regionales y municipales.

A su vez, propone «concejos de las naciones y regiones», estructurados en tres diferentes niveles, que velarán por potenciar y preservar la cooperación entre los diferentes polos de poder, con el foco puesto en coordinar el desarrollo económico. Entre ellos, el Concejo de Inglaterra sería el vínculo de conexión entre el Gobierno del Reino Unido y el «gobierno local» y los alcaldes de las grandes conurbaciones inglesas. Además, en el Parlamento de Westminster se fundará la denominada 'Gran Cámara' para debatir y legislar leyes puramente inglesas.

Un informe a debate

Starmer respaldó el informe sin comprometerse directamente a implementar cada una de las 40 recomendaciones en caso de ganar las elecciones previstas para el invierno de 2024. Por lo pronto, abrirá un periodo de consultas dentro y fuera del laborismo - el informe sugiere promover un debate nacional- a fin de determinar las materias y los cambios que formarán parte del manifiesto electoral. El objetivo, según explicó durante la presentación del proyecto en la ciudad inglesa de Leed, consiste en decidir y limar el programa «de cambio», de forma que el proceso de implementación comenzaría en cuanto se confirmase la victoria laborista en los comicios, tal y como predicen los sondeos de opinión.

«Reconstruir la economía destruida por doce años de fracaso de los conservadores es el motor de este informe y del próximo gobierno laborista», aseguró Starmer, antes de señalar que a su equipo no le «faltan ideas ni ambiciones». Según sus cálculos, las reformas quedarían totalmente implantadas en cinco años y permitirían ahorrar al país 200 millones de libras anuales, en buena medida al simplificar las estructuras políticas. Aún siendo consciente del peso histórico que supondría abolir la Cámara de los Lores, Starmer subrayó que es un órgano no elegido por el voto popular y resulta «indefendible». «El hecho de que tengamos demasiado poder en Whitehall (la calle que aloja algunas de las principales sedes del Gobierno) nos está frenando, sentenció.

Brown ha entregado un documento de 155 páginas, resultado de dos años de trabajo y análisis de las circunstancias en cada distrito británico. A Escocia le ofrece ampliar su esfera de competencias, incluyendo entablar relaciones internacionales en las materias transferidas desde Westminster y mayor poder de endeudamiento y flexibilidad económica. «Ofrecemos cambios dentro del Reino Unido que benefician a Escocia, más que cambios por abandonar 'Britain'», dijo.

El ex socio de Tony Blair comparó la propuesta con la victoria laborista de 1997, cuando ambos introdujeron «cambios políticos rápidos y radicales», desde la independencia del Banco de Inglaterra al sistema autonómico o la legislación europea en Derechos Humanos aún vigentes, aplicadas en la fase inicial del neolaborismo. Starmer pidió tiempo para consensuar el programa en el acuciante clima de crisis económica e inestabilidad internacional.