Boris Johnson abandona la sede del Gobierno británico, en una imagen de archivo. / EFE

Johnson se entrega a la diversión como primer ministro interino

El líder británico causa malestar por ausentarse en el anuncio de una larga recesión y pasar su recta final en el poder en aviones y fiestas

IÑIGO GURRUCHAGA Londres

Un columnista de 'The Spectator', revista que dirigió en su día Boris Johnson, ha desvelado que el primer ministro está de vacación a Eslovenia, que el ministro de Hacienda, Nadhim Zahawi, está con su familia en una casa de su propiedad en un país extranjero, y que ni siquiera el Jefe Secretario del Tesoro, Simon Clarke, estaba en su puesto cuando el Banco de Inglaterra subió medio punto el tipo de interés.

El columnista, especializado en cotilleo, advertía de la gravedad del contexto: el banco central pronostica una recesión larga, inflación de hasta el 13% al final de este año y de dos dígitos durante el siguiente. Y sentenciaba: «En tales circunstancias, uno espera que todas las manos en Westminster se sumen a la manguera para intentar calmar los miedos».

Siguiendo la costumbre de copiar lo que publican otros, algunos medios se han alarmado. Es un brote de optimismo sobre las virtudes de Johnson, poco más de un mes después de que su grupo parlamentario le desbancase como líder del partido. ¿Pero habría evitado el político cómico con su presencia la subida de tipos, la recesión o la inflación? Calmar temores seguro que no.

Johnson está en Eslovenia tras organizar el pasado fin de semana una fiesta de aniversario de la boda con su esposa, Carrie. Unos amigos millonarios les montaron una gran carpa en su hacienda en el sudoeste de Inglaterra, para reunir a familia y a amigos. En su boda, debido a la pandemia, solo un grupo reducido de familiares se congregó entonces en Downing Street tras el enlace religioso.

Iban a celebrar la fiesta en Chequers, la residencia campestre de la que gozan los jefes de Gobierno británicos. Como también organizaron en la mansión de Oxfordshire una fiesta de dimisión con amigos y colaboradores, diez días después de su caída, hubo muchas protestas por el uso repetido de Chequers para tanta fiesta privada. Un amigo millonario echó de nuevo un cable al Johnson apurado.

La fiesta de despedida coincidió con reuniones del comité de seguridad que se reúne ante situaciones de emergencia. Medios apuntaron que Johnson -que ya se abstuvo de acudir a cuatro reuniones del mismo comité cuando comenzaba la pandemia- se había perdido a mediados de julio dos para coordinar esta vez las medidas paliativas de la ola de calor.

Días después de su transformación en primer ministro interino, se subió a un avión de combate de la Real Fuerza Aérea para darse una vuelta por los cielos del sur de Inglaterra. La candidata a sustituirle, Liz Truss, ya se ha subido a un tanque, para emular a Margaret Thatcher, partidaria de subirse a tanques de cuando en cuando. Johnson quería subirse en un avión de combate y se le estaban acabando los días.

En pleno proceso electoral

La serpiente de este verano es que Johnson no da ni golpe, que es lo que pedían en julio quienes ahora le critican. Hubo malestar en el grupo parlamentario y en los medios por la continuidad de Johnson como interino. Las aguas se calmaron por la puesta en marcha del proceso electoral para sustituirle y porque un Johnson en aviones y fiestas no comete las fechorías vengativas que se temían.

Una periodista del diario 'i' demostró que Johnson telefoneaba a Volodímir Zelenski siempre que tenía problemas domésticos. La última notificación pública de llamada a Zelenski es del 7 de julio, tras anunciar su dimisión. En cuanto a la inflación, el candidato Sunak se ríe de su rival, Truss, por creer que va a reducirla bajando los impuestos. Sobre la recesión, Truss la achaca a los impuestos de Sunak.