El líder del DUP, Jeffrey Donaldson, este jueves en Belfast durante una comparecencia, rodeado de miembros de su partido. / Paul Faith / AFP

Irlanda del Norte, abocada a nuevas elecciones

El Partido Unionista Democrático boicotea la formación de la Asamblea autonómica en Belfast porque considera que el Protocolo del Brexit sobre la región la separa del Reino Unido

ÍÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

El boicot del Partido Unionista Democrático a la formación de la Asamblea autonómica en Belfast obligará al Gobierno de Londres a convocar este viernes nuevas elecciones. El DUP no acepta formar parte de las instituciones creadas en el Acuerdo de Viernes Santo, en 1998, porque considera que el Protocolo del Brexit sobre la región la separa del Reino Unido.

El nuevo primer ministro británico, Rishi Sunak, expresó el miércoles a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en una conversación telefónica, su deseo de alcanzar una solución negociada. Cuando era ministro de Economía en el Gabinete de Johnson ya advirtió a sus colegas de que la tensión sobre este asunto no debía llevar a una guerra comercial con la Unión Europea.

El Protocolo regula el sistema fronterizo de los bienes comerciados entre Gran Bretaña, que está fuera del mercado común, e Irlanda del Norte, que se mantiene en el mercado común y en el británico. El objetivo de ese diseño era evitar una frontera en el interior de la isla de Irlanda. Los trámites y controles afectan ahora al tráfico entre puertos norirlandeses y los de Escocia, Gales e Inglaterra.

El mayor partido unionista paralizó la autonomía, con la dimisión del ministro principal de la provincia, y se negó a restaurarla tras las elecciones de mayo, que dieron la presidencia simbólica al Sinn Féin, asociado históricamente al IRA. El DUP utilizó las reglas peculiares de la gobernación compartida para impedir la formación de la Asamblea. De persistir, debe haber nuevas elecciones a los seis meses.

Diputados elegidos en marzo acudieron este jueves a la sede de las instituciones, Stormont, pero no se avanzó nada, salvo el tono amargo que tendrá una nueva campaña electoral. El ministro británico para Irlanda del Norte, Chris Heaton-Harris, convocará los comicios este viernes. Con el 15 de diciembre subrayado para el voto. Es probable que, cuando los electos regresen, tampoco pueda formarse la Asamblea.

Heaton-Harris y el ministro de Exteriores de Irlanda, Simon Coveney, se conocieron en el Parlamento Europeo. Reanudaron su relación cordial tras el nombramiento del primero por la ex primera ministra, Liz Truss. Al cambio de tono le siguieron diálogos sobre aspectos técnicos del Protocolo. Londres habría finalizado el software de bases de datos del movimiento fronterizo, que de ser compartidas con Bruselas podrían resolver gran parte del problema.

Equilibrios

De todos los primeros ministros que ha tenido el Reino Unido desde el Brexit, Sunak es el más convencido. Theresa May y Truss votaron por la permanencia en la UE y Johnson deshojó la margarita hasta el punto de escribir dos borradores de su columna dominical en el 'Sunday Telegraph', uno argumentando en favor de la permanencia y otro en favor de la marcha.

Sunak era entonces un diputado desconocido y su decisión de apoyar el 'out' en el referéndum consternó a David Cameron, que lo veía como el futuro del partido. Quienes le conocen le han descrito como un político que no es sentimental sobre Irlanda del Norte, Escocia o Gales, por el dinero que cuestan a Inglaterra. El Brexit, según él, permitiría una economía más ágil que dentro de la Unión.

De Boris Johnson ha heredado un proyecto de ley que, según expertos, quiebra la ley internacional de tratados. Cuando se apruebe, dará poder a los ministros para derogar partes del Protocolo. Es una bola de demolición de la tortuosa diplomacia entre Bruselas, Dublín y Londres, un impulso a la guerra comercial. Satisfacer al DUP, fundado por un predicador fanático, Ian Paisley, sería el éxito diplomático.

El Sinn Féin, el Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP) y la Alianza se han unido para exigir que, si se celebran elecciones y el DUP persiste en su boicot, Londres y Dublín gobiernen conjuntamente. Quieren también reformar las reglas de Stormont, para que un partido no pueda derrumbar las instituciones. Pero esos cambios no consensuados destruirían el Acuerdo de Viernes Santo, cerca de su vigésimo quinto aniversario.

El miércoles, la Cámara de los Comunes aprobó el proyecto de ley que oficializa el gaélico irlandés en Irlanda del Norte y reconoce el escocés de Ulster. Y el ministro anunció que financiará servicios de interrupción del embarazo, tres años después de que se derogase su ilegalidad en la provincia. Londres equilibra políticamente sus anuncios, la autonomía corre a cargo de funcionarios y la política se sumerge en otra campaña.