Michelle O'Neill (izda.) y la líder del Sinn Féin Mary Louise McDonald celebran este sábado los resultados de las elecciones en Irlanda del Norte. / REUTERS

El Sinn Féin gana las elecciones pero no gobernará Irlanda del Norte

Los herederos del IRA confirman su eficacia pero el unionismo boicoteará la autonomía para forzar cambios en las fronteras con Gran Bretaña exigidas por la UE

IÑIGO GURRUCHAGA Corresponsal. Londres

El Sinn Féin, asociado históricamente al grupo terrorista IRA, es el partido más votado en las elecciones para la Asamblea de Belfast, donde tendrá el mayor número de diputados, 27, en un Parlamento con 90 escaños. Los republicanos logran su máximo histórico de votos de primera preferencia, 250.338, con un leve aumento porcentual, y el derecho a nominar a Michelle O'Neill como la Ministra Principal de la provincia.

Nunca desde el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 ha ocupado esa posición un político nacionalista y de cultura católica. Desde su creación en 1921 como nación británica desgajada de la Irlanda del sur, hasta 1972, cuando el Gobierno autonómico fue disuelto por su incapacidad de mantener el orden público y la provincia pasó a ser gobernada desde Londres, todos los primeros ministros fueron unionistas protestantes.

El acuerdo de paz, respaldado en referendos en el norte y en el sur de Irlanda, estableció un Ejecutivo autonómico compartido por unionistas y nacionalistas. El Ministro Principal y el Viceministro Principal, designado por la segunda fuerza, tienen el mismo rango y toman sus decisiones por consenso. El Partido Democrático Unionista (DUP) pierde por primera vez el liderazgo simbólico desde 2007, y será segundo con 25 escaños.

El resultado de los comicios tiene también rasgos simbólicos, porque el líder del DUP, sir Jeffrey Donaldson, no tiene intención de postularse como Viceministro Principal y esa decisión anularía la estructura de dos líderes representando a sendas comunidades. Dejaría a la Asamblea autonómica y a su Ejecutivo con poderes limitados. Ya operan en esas circunstancias desde que Donaldson ordenase en febrero a Peter Givan su dimisión como Ministro Principal.

El líder del DUP afirmó el miércoles en una entrevista con la agencia Press Association que estaba dispuesto a guiar a su partido en la autonomía compartida, por estar convencido de que el Gobierno de Londres anunciará en los próximos días «acciones decisivas» para cambiar los controles fronterizos entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Están estipulados en el Protocolo sobre Irlanda, anexo del Acuerdo de Retirada de la Unión Europea que regula el Brexit.

El DUP, único partido significativo que votó en favor del Brexit en la región, afirma, como otros unionistas, que el establecimiento de barreras al movimiento de bienes con el resto del Reino Unido no respeta las leyes constitucionales británicas ni el consenso entre las dos comunidades que dicta el Acuerdo de Viernes Santo. Los controles han provocado un aumento del comercio entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, que desde la perspectiva unionista favorece la, para ellos indeseable, unidad política de la isla.

El ministro para Irlanda del Norte en el Gobierno británico, Brandon Lewis, debilitó a Jefferson en la misma noche del miércoles, afirmando que el Gabinete de Boris Johnson no incluirá en su programa legislativo, que se anunciará el martes, un proyecto de ley para derogar unilateralmente partes del Protocolo. Fragmentos de su contenido han sido filtrados en las últimas semanas. Las palabras de Lewis en la víspera del voto causaron conmoción entre los unionistas.

Nuevas elecciones

La sorprendente intervención del ministro quizás afectó a la intención de voto, que ha registrado el mayor aumento porcentual de primeras preferencias a Voz Tradicional del Unionismo(TUV), un grupo radical que exige la derogación del Protocolo y rechaza el Acuerdo de Viernes Santo. Ha crecido su porcentaje de votos a costa del DUP, pero el partido del abogado Jim Alister no ha traducido el voto en escaños y él seguirá siendo su único diputado.

James Forsyth, periodista con buenas fuentes en el semanario 'The Spectator', del que Boris Johnson fue director, afirma que el primer ministro incluirá en el programa legislativo una declaración de la voluntad de su Gobierno de proteger la integridad del Acuerdo de Viernes Santo, que promueve relaciones de cooperación entre las comunidades y entre Belfast, Dublín y Londres. Forsyth lo interpreta como una nueva advertencia a Bruselas de que Johnson está dispuesto a legislar con el fin de cambiar el Protocolo.

Donaldson anunció a la BBC, tras su holgada elección como diputado de la Asamblea en la circunscripción de Lagan Valley, que se entrevistará la próxima semana con Lewis. Se negó a confirmar que renunciará a su escaño en Londres en los próximos días. Mantenerlo le impediría ejercer al mismo tiempo como diputado y Viceministro Principal en Belfast. La viabilidad de un Ejecutivo autonómico se decidirá en la capital británica y en Bruselas.

La victoria del Sinn Féin puede ser simbólica, porque es improbable la restauración de la autonomía compartida en los próximos seis meses, el plazo que la ley establece antes de que el ministro británico esté obligado a convocar nuevas elecciones. Pero es notable que un partido con líderes cómplices o autores de múltiples crímenes del IRA se haya transformado en el proceso de paz en una fuerza de gobierno. Ha sumado en estos comicios a votantes del SDLP, nacionalistas moderados quizás atraídos por la idea de ocupar el puesto de Ministra Principal.

La Alianza(AP), un partido liberal que en el registro de la Asamblea no se declara unionista o nacionalista, sino 'otro', ha casi doblado su número de escaños, 17, gracias a las preferencias secundarias. La victoria de los republicanos alienta la idea de que la unidad de Irlanda está más cerca. Llega en vísperas de la publicación este mes de los resultados del censo de 2021. Se sabrá entonces si se ha alterado la mayoría que en 2011 se identificaba como británica.