Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa. / ep

La falta de unión de la izquierda frustró el pase de Mélenchon a la segunda vuelta

El líder de La Francia Insumisa, el equivalente de Podemos en Francia, era el único candidato de izquierdas con posibilidades de clasificarse para la segunda vuelta

BEATRIZ JUEZ París

La falta de unión de los partidos de izquierda frustró el pase de Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. El candidato de extrema izquierda (22%) se quedó a un punto de la candidata ultraderechista Marine Le Pen (23,4%) y a las puertas de la clasificación para la segunda ronda.

El líder de La Francia Insumisa, el equivalente de Podemos en Francia, era el único candidato de izquierdas con posibilidades de clasificarse para la segunda vuelta. En 2017, obtuvo el 19,58% de votos en la primera vuelta.

Los intentos de la candidata socialista Anne Hidalgo de unir a las distintas formaciones en torno a una sola candidatura fracasaron. El principal problema para la unión de la izquierda fue la lucha de egos entre sus candidatos. Nadie estaba dispuesto a sacrificarse y cerrar filas en torno a un único candidato de izquierdas. También pesó las «diferencias incompatibles» entre el programa electoral de los socialistas y Mélenchon, más euroescéptico y populista.

La izquierda acudió a la primera vuelta muy dividida con candidaturas «liliputienses», tal y como las definió el expresidente socialista François Hollande. Y esto acabó pasándoles factura en las urnas. Ningún de los candidatos superó el listón del 5% de votos, necesario para que el Estado reembolse los gastos de la campaña electoral.

El ecologista Yannick Jadot obtuvo un 4,6% de los votos; el comunista Fabien Roussel, un 2,3%; y la socialista Anne Hidalgo, un 1,7% de votos. Los menos votados fueron los troskistas Philippe Poutou, candidato del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), y Nathalie Arthaud, candidata de Lucha Obrera, y que contaron el 0,8 y 0,6% de los apoyos, respectivamente.

Mélenchon, al que a principios de enero los sondeos daban un 8% de intención de voto, se vio finalmente beneficiado por el llamado «voto útil». Ante el negro panorama que pintaban los sondeos para los candidatos de izquierda, muchos votantes apostaron por Mélenchon en la primera vuelta, en vez de votar por otros candidatos con los que quizá eran más cercanos ideológicamente.

Desde La Francia Insumisa señalan con el dedo a los comunistas como una de las razones por las que Mélenchon no ha podido clasificarse para la segunda vuelta. Consideran que, si Roussel se hubieran retirado y pedido el voto para el líder de La Francia Insumisa, éste habría logrado clasificarse para la segunda vuelta. En 2012 y el 2017, los comunistas lo hicieron.

«Nos han faltado 500.000 votos. Cuando vemos que Jean-Luc Mélechon acaba al 22%, Marine Le Pen está a un punto delante de nosotros y que Fabien Roussel ha logrado 2,5 puntos…Esos votos nos han faltado. La segunda vuelta estaba al alcance de la mano», lamentó el diputado de La Francia Insumisa, Adrien Quatennens, en una entrevista con France Inter.

Ségolène Royal, excandidata socialista a las elecciones presidenciales, consideró «dramático» que los candidatos de la izquierda que han sacado menos del 5% de votos no hayan sido capaces de unirse antes de la primera vuelta, impidiendo el pase de Mélenchon a la segunda ronda.