El canciller federal, Olaf Scholz. / Efe

Cuerpo a cuerpo entre CDU y SPD en el estado más poblado de Alemania

Los Verdes decidirán quién gobierna en Renania del Norte-Westfalia

JUAN CARLOS BARRENA Corresponsal en Berlín

Las elecciones legislativas este domingo en el estado federado de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado de Alemania con unos 18 millones de habitantes, se plantean como cruciales, nueves meses después de los comicios generales en los que se impusieron el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y el hoy canciller federal, Olaf Scholz. Tanto es así que muchos medios locales hablan de «pequeños comicios al Bundestag», el parlamento federal, ante el pulso de los socialdemócratas con los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en la poderosa región industrial. Tras el triunfo del SPD en marzo en la región del Sarre, donde alcanzó la mayoría absoluta y acabó con más de 20 años de gobierno conservador, y la victoria de la CDU en el estado de Schleswig-Holstein el pasado domingo, donde su candidato y primer ministro local, Daniel Günther, superó el 43% de votos, mientras sus rivales tradicionales fueron superados en sufragios por Los Verdes, socialdemócratas y conservadores dirimen el desempate en unos comicios que son contemplados como una prueba de fuego para Scholz y su rival y presidente de la CDU, Friedrich Merz.

Todos los sondeos coinciden en anunciar un cuerpo a cuerpo en la recta final entre cristianodemócratas y socialdemócratas, con ambas formaciones rondando el 30% de votos, aunque con ligera ventaja para la CDU y el primer ministro conservador Hendrik Wüst, que aspiran a mantenerse en el poder. Ambos partidos perderían ligeramente porcentajes frente a los comicios de hace cinco años en beneficio de Los Verdes, que suben unos 10 puntos, se plantan por encima del 16% y serán al final quienes probablemente coronen con su decisivo respaldo al nuevo jefe de gobierno de Renania del Norte-Westfalia. El resto de los partidos menores serán meros comparsas. Los liberales del FDP pierden fuerza y caen hasta el 6%, los aislados ultranacionalistas de Alternativa para Alemania (AfD) no superarán el 7% y La Izquierda ni siquiera conseguirá acceder al parlamento de Düsseldorf, al quedar muy por debajo de la barrera del 5% de votos. Especialmente doloroso sería este resultado de confirmarse para los liberales, que han sido socios menores de coalición de los cristianodemócratas el último lustro y podrían verse apartados del poder para convertirse en una oposición anodina.

Una derrota de Wüst supondría para Merz, originario del estado donde se celebran los comicios, un duro revés. El joven primer ministro de 46 años asumió ese cargo el pasado octubre como sucesor de Armin Laschet, el fracasado candidato conservador en las pasadas elecciones generales en Alemania y responsable entonces del hundimiento de la CDU, que en enero fue relevado en el liderazgo del partido por Merz. Este trata desde entonces de relanzar a los conservadores y necesita de un triunfo para motivar al partido. También el SPD depende de una victoria en el gran estado renano para lograr estabilizarse. Thomas Kutschaty, el candidato socialdemócrata, prometió en marzo a Scholz que «los camaradas de Renania del Norte-Westfalia se van a encargar de que gobernar en Berlín sea más fácil». El canciller federal se encuentra en horas bajas de popularidad por su indecisa política de ayuda a Ucrania en la guerra con Rusia. Así las cosas, serán seguramente los ecologistas quienes decidan de que lado se inclina la balanza a la hora de formar gobierno.

Los Verdes se están viendo impulsados por la gran aprobación popular al trabajo de sus miembros en el gabinete federal. El vicecanciller federal y titular de Economía, Robert Habeck, y la ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, son actualmente y con diferencia los que encabezan, en los puestos uno y dos, respectivamente, la lista de políticos preferidos de los alemanes, también por su decidido apoyo a Ucrania con el envío de armas. Ambos han hecho que los ecologistas abandonen su pacifismo fundamentalista para implicarse en forzar el fin del conflicto con el respaldo al suministro de material bélico germano al país atacado. «En esta situación en la que la gente tiene que defender su vida, su democracia y su libertad, Alemania y también Los Verdes deben estar dispuestos a enfrentarse a la realidad y esta es una realidad en la que hay que hacer retroceder al agresor», afirmaba Habeck recientemente.