Imagen de las burbujas de gas por la rotura en el mar Báltico. / REUTERS

Rusia acusa a EE UU del sabotaje del Nord Stream

Suecia informa de una cuarta fuga en el gaseoducto y la OTAN promete una respuesta «sólida» a los ataques

OLATZ HERNÁNDEZ Corresponsal. Bruselas

La guardia costera sueca informó este jueves de una cuarta fuga en los gasoductos Nord Stream en el mar Báltico. Este último escape se localiza en el Nord Stream 2, muy cerca de la zona donde se registraron las otras tres filtraciones a principios de esta semana. Sin que haya trascendido aún ninguna información relativa a la investigación, la Unión Europea (UE) y la OTAN aseguran que se trata de «actos deliberados» contra la infraestructura y han prometido dar «una respuesta sólida y unida». Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, acusó a Estados Unidos del sabotaje ya que, según dijo, las empresas americanas son las únicas beneficiadas de la destrucción del Nord Stream.

El incidente preocupa especialmente a Suecia, Dinamarca y Alemania, que elevarán la cuestión al Consejo de Energía europeo que se celebra hoy en Bruselas. El asunto también se discutirá en una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU a petición de Moscú. Noruega, ahora principal exportadora de gas y petróleo a la UE, ha aumentado en los últimos días la vigilancia de sus infraestructuras energéticas como precaución ante posibles ataques.

La voz de alarma la dieron las autoridades marítimas danesas el lunes, de madrugada, cuando informaron de un escape de gas en el Nord Stream 2. Poco después, Suecia confirmaba otras dos fugas en el Nord Stream 1 en la misma zona. Los dos conductos, que conectan Rusia y Alemania, permanecían cerrados: Rusia cortó el suministro del primero este mes y el segundo nunca ha entrado en funcionamiento. Sin embargo, la tubería estaba llena con más de 177 millones de metros cúbicos de gas, que debía permanecer a una presión constante.

Se calcula que ya se ha perdido la mitad del combustible almacenado y la empresa operadora de la infraestructura descarta que los «enormes boquetes» de la tubería vayan a estar arreglados para este invierno. Alemania, por su parte, advirtió de que la corrosión que provoca la entrada de agua del mar en el tubo dejará la infraestructura inutilizada de forma permanente.

Las filtraciones al Báltico están dejando imágenes impactantes, con burbujas de metano de hasta un kilómetro de diámetro, y un impacto climático que preocupa a las autoridades comunitarias. Se calcula que los escapes de gas ya han emitido a la atmósfera el equivalente a un tercio de la contaminación que genera Dinamarca en un año. Las autoridades han elevado su nivel de emergencia y vigilan la zona. También han prohibido la navegación en un radio de nueve kilómetros.

Teorías de la conspiración

Mientras continúan las investigaciones en torno a lo ocurrido, las acusaciones cruzadas de EE UU y Rusia alimentan todo tipo de teorías de la conspiración. Moscú apunta a que Washington es la gran beneficiada del sabotaje, ya que Estados Unidos es un gran exportador de gas, pero «incapaz de ofrecer una alternativa decente a los suministros confiables y, no menos importante, baratos» que debía surtir el Nord Stream. En los países europeos sospechan de Putin, ya que, si no se demuestra el sabotaje, una avería permitiría a Rusia sortear las penalizaciones que supondría no cumplir su contrato con la UE y cortar el suministro al continente.

Anatoly Antonov, el embajador ruso en EE UU, denunció este jueves las «actividades de buques de guerra estadounidenses en el mismo sitio de la interrupción de la infraestructura». Por su parte, tres oficiales de la CIA han asegurado esta semana que ya advirtieron a la UE en junio de que los dos gasoductos iban a ser objetivos de ataques. Sismólogos suecos advirtieron de dos explosiones en la zona justo momentos antes de que se registraran los escapes de gas.