Josep Borrell interviene en la Cumbre de Seguridad de Múnich. / EFE/Vídeo: Atlas

La Conferencia de Seguridad insiste en el diálogo bajo la advertencia de sanciones

El alto representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, instó en Múnich a oponerse al «nuevo orden mundial que quieren imponer» Rusia y China

JOANA SERRA Berlín

La diplomacia europea seguirá enarbolando la bandera del diálogo con Moscú, pese a considerar que la Rusia del presidente Vladímir Putin –al igual que China– tratan de implantar un nuevo orden mundial. En paralelo a ese diálogo que no se quiere romper, el bloque comunitario prepara ya la batería de sanciones «sin precedentes», en caso de producirse la invasión de Ucrania que la Casa Blanca insiste en que podría producirse esta misma semana.

La Unión Europea de este 2022 no es la del 2014, que asistió impotente a la invasión rusa de Crimea. Está cohesionada, según afirmó ayer el alto representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, en la jornada de cierre de la Conferencia de Seguridad que durante tres días se ha celebrado en Múnich .

«Europa está en peligro», advirtió a continuación el jefe de la diplomacia europea. Y el peligro procede de una «guerra híbrida» desde Rusia en la que se mezclan desinformación y una acumulación de tropas rusas en la frontera con Ucrania como no ha visto Europa en tiempos de paz. Putin busca una excusa para entrar en Ucrania, consideró Borrell, tal como lo habían expresado el día anterior, también en Múnich, tanto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Rusia, como China, quieren imponer «un nuevo orden mundial» aniquilador de los principios democráticos actuales, según Borrell, que instó a oponerse a ello. Pese a todo, la puerta del diálogo sigue abierta. Fue ese el mensaje común lanzado en los tres días de sesiones de la conferencia tanto por la vicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, como por el canciller alemán, Olaf Scholz, el mismo Borrell o, representando a España, su ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

Occidente entona a diario la palabra diálogo, pero al mismo tiempo advierte de que la temida invasión puede producirse «en cualquier momento», según insiste el presidente norteamericano Joe Biden, quien por otro lado también se dice dispuesto a sentarse a hablar con Putin.

Menú diplomático

El 'menú' diplomático del domingo incluyó que la actual presidencia de turno de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que ejerce Polonia, convocaba una reunión urgente de dicho organismo para hoy mismo. Entre sus 57 miembros figura Rusia, además de EE UU. Polonia, es el socio europeo que junto con los países bálticos, por razones fronterizas y por experiencia histórica, más teme al «orden mundial» que, según Borrell, busca Rusia.

Por otra parte, hoy lunes también se reúnen en Bruselas los ministros de Exteriores de los 27, con asistencia del titular ucraniano, Dmitro Kuleba. La diplomacia europea tiene ya preparadas las sanciones que tanto la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, como la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, coinciden en calificar de «sin precedentes». El objetivo es activarlas de forma casi inmediata en caso de invasión. Los detalles no se conocen, pero tanto Von der Leyen como Harris insistieron desde la capital bávara en que serían «dolorosas» para Rusia, cuya economía quedaría muy debilitada.