El rey Carlos III, seguido por sus hermanos en una ceremonia en Londres. / REUTERS

Carlos III difumina a Enrique y Andrés del banquillo del monarca

Pide al Parlamento que permita a sus hermanos, Ana y Eduardo, sustituirle en sus funciones cuando sea necesario

IÑIGO GURRUCHAGA. Londres

El rey Carlos III ha solicitado al Parlamento el nombramiento de la princesa Ana y del príncipe Eduardo como consejeros de Estados, para que puedan sustituirle en el cumplimiento de algunas funciones del monarca británico cuando no puede ejercerlas. Evita mediante esta extensión la necesidad de cesar en ese rol su hijo Enrique y su hermano Andrés.

Los actuales consejeros de Estados son su esposa, Camila, reina consorte y los cuatro miembros de la familia real que encabezan el orden de la sucesión del monarca. Son el príncipe Guillermo, príncipe de Gales, Enrique, duque de Sussex, Andrés, duque de York, y su hija Beatriz, por ser mayor de 21 años. Andrés fue retirado de la vida pública por sus escabrosas relaciones con Jeffrey Epstein y su entorno, y Enrique vive en Estados Unidos.

Los consejeros de Estado pueden sustituir al rey en la ceremonia de inauguración del año parlamentario, firmar documentos, recibir a embajadores acreditados en la Corte de St.James, o representarlo en las reuniones del Consejo Privado, en las que primeros ministros, exministros del Gobierno, líderes de la oposición y arzobispos se reúnen con el monarca para finalizar formalmente el trámite de la aprobación de la leyes.

Impopulares

Según la BBC, se espera que la Cámara de los Lores, donde se leyó este lunes una carta de Carlos III pidiendo el nombramiento de Ana y Eduardo, lo apruebe este martes. En la Cámara de los Comunes se introducirá un proyecto de ley para enmendar las leyes de Regencia que regulan las funciones del monarca. También se espera que haya unanimidad en la cámara baja para facilitar el cambio.

Los consejeros actúan cuando el monarca se encuentra de viaje en un país extranjero, o está indispuesto y no puede ejercer sus funciones. La ampliación de sus miembros es una hábil manera de evitar la erupción de protestas si los dos miembros de la familia más impopulares, Enrique y Andrés, de quienes solo un 32% y un 5% de la población tienen impresión positiva, representasen a la corona.

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BBC, Londres