Isabel II, en una imagen de archivo. / EFE

El boicot oficioso de la reina Isabel II a Israel

Medios de comunicación del Estado judío señalan que la monarca nunca visitó el país pese a su manifiesto interés por la situación en Oriente Medio

MIKEL AYESTARAN Estambul

Isabel II viajó a más de 120 países durante sus 70 años de reinado. Oriente Medio siempre estuvo en su brújula, pero nunca realizó una visita a Israel. La monarca se coronó cuatro años antes de la creación del Estado judío y a lo largo de su vida no dudó en visitar Irán, Egipto o Jordania en diferentes giras en las que nunca incluyó a Israel. Los medios del Estado judío destacaron este punto tras la muerte de la reina y en periódicos como 'Haaretz' recogieron las palabras de su ex director, David Landau, quien en un artículo de 2012 dedicado a esta decisión de la reina concluyó que «ella misma es parte de esta desagradable y mezquina intriga británica para negarle a Israel esa legitimación que está en su poder de otorgar o retener: una visita real (…) Debe poner fin al boicot».

Finalmente, nunca se produjo la visita, aunque su difunto marido, el duque de Edimburgo, sus hijos, el príncipe Eduardo y el príncipe Carlos, y su nieto, el príncipe Guillermo, sí han visitado el Estado judío. El recién nombrado rey, Carlos III, lo hizo de manera oficial como Príncipe de Gales en 2020 y aprovechó también para conocer de primera mano la situación en los territorios ocupados.

«¿Por qué la reina no viajó a Israel?», es la pregunta que planteaba la columnista Greer Fay Cashman en 'The Jerusalem Post'. «Al comienzo, se pensaba que el Ministerio de Relaciones Exteriores británico, por temor a los boicots árabes, había aconsejado a la reina que no visitara Israel, pero incluso después de que ya no hubo ningún temor real a los boicots y embargos de petróleo, la reina no vino», explica la veterana periodista en un artículo en el que recogió la visita de Isabel II a Jordania en 1984.

El diario 'The New York Times' recogió varios comentarios de la reina durante ese viaje sobre la difícil situación de los palestinos y su aparente desaprobación de las acciones militares israelíes, palabras que sentaron muy mal entre la comunidad judía del Reino Unido. «¡Qué mapa tan deprimente!», apuntó la reina cuando le mostraron un mapa con los cientos de asentamientos ilegales levantados por los israelíes en Cisjordania.

Tras la llegada de Carlos III al trono, los israelíes se preguntan ahora si se convertirá en el primer rey británico en visitar Israel o si mantendrá la misma política de boicot oficioso de su madre.