Un soldado ucraniano utiliza un lanzacohetes múltiple casero en Krivói Rog, en la región de Dnipropetrovsk. / AFP

La UE agota sus reservas de armamento y se queda sin capacidades «críticas» de defensa

Putin asegura que continuará atacando las infraestructuras energéticas mientras Ucrania se enfrenta a una «escasez significativa» de electricidad

DIANA MARTÍNEZ

El conflicto bélico en Ucrania está a dos semanas de cumplir los diez meses, desde que el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó invadir el país vecino el pasado 24 de febrero. Desde entonces la Unión Europea se ha volcado con el Gobierno de Volodímir Zelenski mediante el envío de armas y equipo militar por valor de millones de euros, y ahora las provisiones del bloque están diezmadas. «Esta guerra ha sido un despertar brutal para muchos de nosotros», expresó este jueves el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, tras añadir que «nuestras reservas militares se han agotado rápidamente debido a años de inversión insuficiente». Y ello a pesar de que, según el informe anual de la Agencia de Defensa Europea, el pasado ejercicio la UE realizó un gasto militar récord con una inversión total de 214.000 millones de euros, un 6% más que en 2020.

Pero un largo conflicto bélico desgasta a cualquiera. Y permite analizar los puntos fuertes y débiles. Tras diez meses de continuo apoyo financiero y militar a Kiev, la UE comienza a temblar. «Nos damos cuenta de que carecemos de capacidades críticas de defensa. No tenemos lo que necesitamos para defendernos de un mayor nivel de amenazas», lamentó Borrell. Ante el peligro de que la situación sirva de incentivo a agentes invasores, el jefe de la diplomacia europea recordó la importancia de aumentar el gasto en defensa e instó a los países del bloque a seguir apoyando a Zelenski. «Debemos cooperar más, los ejércitos europeos tienen que cooperar más entre ellos. Tenemos que seguir apoyando a Ucrania. Tenemos que seguir abordando las necesidades presentes y empezar a preparar el futuro», alentó Borrell.

Mientras tanto la guerra sigue su curso. Los continuos ataques en las infraestructuras críticas de distintos puntos del país sumen a los ciudadanos en la oscuridad. El 50% de la región de Sumy, por ejemplo, se encuentra sin luz. «La situación con el suministro de energía es difícil. Los límites establecidos cubren del 30 al 50% de las necesidades de los usuarios. La mitad de la región está permanentemente sin electricidad», explicó Dmitro Zhivitskii, gobernador del territorio.

La situación es complicada en casi todo el país. Según el operador de la red Ukrenergo, mientras continúan los trabajos para reparar las infraestructuras energéticas dañadas, el Gobierno ha impuesto cortes de energía de emergencia. «A partir de las 11.00 horas, debido a los daños causados por los ataques con misiles a las plantas de energía y la red de alto voltaje, el sistema tiene una escasez significativa de electricidad», señala el comunicado de Ukrenergo. En Kiev, su alcalde, Vitali Klitschko, advirtió sobre un escenario de «apocalipsis» para la capital este invierno si prosiguen los bombardeos contra estos objetivos. Aunque, a su juicio, de momento no hay necesidad de evacuar a los ciudadanos, mantiene que deberían estar listo para ello.

Represalias

Y la situación no parece mejorar. Putin aseguró este jueves que su país continuará agrediendo las infraestructuras energéticas ucranianas. «Sí, lo hacemos, ¿pero quién comenzó?», lanzó el jefe del Kremlin tras señalar que este tipo de ofensivas son una represalia por la explosión que afectó el puente de Crimea, así como por los recientes ataques en suelo ruso.

Pero para Moscú la solución está clara. Tal y como afirmó hoy el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, la invasión podría «acabar mañana» si existiese una «voluntad política» por parte de Kiev. Aunque a pesar de las reiteradas declaraciones de que Putin está comprometido a poner fin a la guerra, su comportamiento demuestra que «realmente no está interesado en la paz», afirmó el ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Dmitri Kuleba, quien avanzó que Rusia «se está preparando para nuevas batallas y operaciones ofensivas, no para negociaciones. Nada habla a favor de que Moscú esté listo para hablar».

Por otra parte, el Kremlin advirtió este jueves de que existe el «riesgo» de que el Ejército ucraniano ataque Crimea, península anexionada por Rusia en 2014. La declaración tiene lugar el mismo día en que la flota rusa del mar Negro, desplegada en Sebastopol, derribara un dron poco después de registrar una «potente explosión» en el centro de la ciudad, que podría corresponderse a la caída de un misil, según recoge la agencia de noticias TASS.