En alerta a 13.500 kilómetros de casa

A los canarios Ico Ramos y Juan Francisco Chocho les ha sorprendido la crisis sanitaria de viaje por Filipinas. Allí las autoridades han cerrado el aeropuerto de Manila y restringido el acceso a la capital. «Nos cogió todo fuera de onda, es un poco ‘schock’», explica Ico

Carlos Santana Beltrán
CARLOS SANTANA BELTRÁN

Ico Ramos Santana y su pareja Juan Francisco Chocho Barreto estaban disfrutando de su vacaciones en el archipiélago de Filipinas cuando estalló la crisis sanitaria global por la expansión del Covid-19. Afincados en Fuerteventura, donde trabajan, están viviendo toda esta situación a más de 13.550 kilómetros de distancia, con lo que esto conlleva.

La noticia les cogió por sorpresa cuando disfrutaban de la naturaleza en una de las islas más pequeñas y vírgenes del archipiélago. « Manila avisó con apenas 48 horas de que iba a cerrar el aeropuerto y de que iba a bloquear la ciudad. Realmente no es que hayan muchos casos de coronavirus, están prácticamente concentrados en la capital , pero tomaron esa medida para de evitar su expansión. Nos cogió fuera de onda total, es un poco porque estábamos en una isla pequeña y la suerte que tuvimos es que teníamos un billete de avión al día siguiente para una isla un poco más grande que cuenta con hospitales y recursos y es donde estamos ahora», explica vía Whatsapp.

La decisión les sentó como un jarro de agua fría. Por los pocos casos que había en el país no se imaginaban que se tomarían ese tipo de medidas.

« La embajada es muy cauta dando información. Ya no solo los españoles, estábamos con unos noruegos en el hotel y a ellos les bloquearon, se quedaron tirados sin poder salir de aquí ni entrar en su país. Hay de todo. Hay gente que está muy nerviosa y que ha intentado salir, adelantando billetes e intentando volver a casa sí o sí, y gente que prefiere esperar y ver como suceden las cosas y gente que ha continuado con su viaje pendientes de cómo evolucionan las cosas», explica desde Filipinas.

Por todo ello, tuvieron que tomar decisiones rápidas ante el constante goteo de las decisiones y medidas tanto en España como en Filipinas. «La historia es la incertidumbre por que no tenemos la información clara y las decisiones se van tomando en el momento, cada 24 horas hay información nueva y en función de esa información tenemos que ir decidiendo qué hacer y eso genera incertidumbre y algo de agobio», explica.

En estos momentos, viven una auténtica montaña rusa de emociones, pasando de la emoción por no poder estar cerca de sus seres queridos, al estrés por estar lejos de casa o a la tranquilidad de sentirse al menos seguros en un rincón del mundo donde el virus aún no ha mostrado su peor cara.

«Nosotros aquí, en principio estamos tranquilos al estar en una isla un poco más grande. El regreso oficial a España lo tenemos el 27 de marzo. Vamos a ver qué pasa por Manila. La compañía Emirates ha puesto vuelos nuevos vía Cebu directos a Barcelona y Madrid, no se como será eso el 27 de marzo no se si España continuará con ese 50% de vuelos restringidos o no», añade. Ese es el día en el que tienen programado, según su programa de viaje, en el que vuelven a casa.

De momento, se han alquilado un piso en la isla de Cebú, que están compartiendo con una joven de Burgos que viajaba sola y que se les ha unido en estos momentos de incertidumbre. De hecho, toda la comunidad española ha hecho piña y han intercambiado sus números de teléfono para mantenerse en contacto y compartir información.

«Por momentos no sabes lo que está pasando y por momentos te ríes o piensas en tirar para adelante por la aventura que nos está tocando vivir. Los españoles que estamos por aquí nos hemos intercambiado los Whatsapp, cuidándonos los unos a los otros con mensajes durante todo el día. Ha generado una solidaridad y una unión entre todos», subraya. Una unión que no ha evitado los llantos ante una situación que cambia a diario.

«En mi caso eché mis lágrimas y pienso mucho en mi familia, pero ellos están tranquilos, muchas veces nos dicen que estamos mejor aquí que allí pero vivirlo en la distancia es raro y hay momentos en los que te gustaría estar en casa y otros momentos en los que uno tira para adelante», añade. Desde el primer momento esta pareja de canarios está manteniendo un contacto fluido a través de las redes sociales y del móvil con sus seres queridos y sus amistades. « La familia está aparentemente tranquila, la noticia les cogió de sopetón. Aquí sí que pensamos que España podía cerrar fronteras, pero nunca pensamos que Filipinas. La familia nos dice que allí las cosas están fatal y la situación es horrible que no se pueden mover y salir de casa. Siempre nos mandamos mensajes de tranquilidad, el contacto es diario y se echa de menos, claro», sentencia.

En las últimas horas la situación se ha ido complicado con la cancelación de todos los vuelos con salida hacia Europa, un cierre que dificulta cumplir con la recomendación de Exteriores de volver cuanto antes a España. Ante esta situación se han organizado vía Whatsapp en grupos para compartir información y agilizar su salida en cuanto puedan volver a casa. Además, las autoridades filipinas han obligado a los extranjeros a agruparse en las islas más grandes del archipiélago, mientras han declarado en toque de queda y han ampliado las medidas preventivas a todo el país.