El ‘plan Marshall’ elevaría a 5 billones la carga de choque de la UE contra el coronavirus

«No hablamos de miles de millones, hablamos de billones». La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado en estos términos el compromiso con la dimensión que tendrá el ‘plan Marshall’ que los líderes encomendaron redactar el jueves al Ejecutivo comunitario. Tras la cumbre, la alemana solo concretó el suelo, un billón de euros.

SALVADOR ARROYO / MADRID

Aunque en Bruselas se da por hecho que habrá elevación, hasta el entorno de los 1,5 billones reclamados por España, Italia o Francia, los países más golpeados por la pandemia.

La clave residirá en la arquitectura del Marco Financiero Plurianual (MFF por sus siglas en inglés); en los cimientos de ese presupuesto a siete años que tendrá que soportar los mecanismos para la reconstrucción post coronavirus. Y aquí Von der Leyen ha recibido la autorización para trabajar en un proyecto con más dinero disponible. Se insiste, sin cifras concretas. Proyecciones. «Estimamos que las necesidades nos llevarán a pensar que se requerirá un techo de recursos propios de alrededor del 2% de la Renta Nacional Bruta durante, al menos, dos o tres años en lugar del 1,2%» que marcaría la referencia para el resto del periodo presupuestario.

Habrá, en todo caso, una mayor «potencia de fuego» para poder generar las inversiones necesarias. Un «margen de maniobra» que en febrero, antes del estallido de la crisis sanitaria, Países Bajos, Suecia, Finlandia o Dinamarca, con el apoyo discreto de Alemania, se negaban a ampliar más allá del 1% de la RNB. Si el Ejecutivo comunitario cumple esas expectativas y encuentra el consenso suficiente en las herramientas - «el sólido equilibrio» entre subvenciones (que requiere el sur para no agravar su endeudamiento) y préstamos (la exigencia septentrional para, desde su óptica, no cargar con los números rojos de los demás)-, la movilización de fondos contra la pandemia en la UE sumaría en el horizonte alrededor de cinco billones de euros, sin contar los estímulos de su Banco Central.

Si el ‘plan Marshall’ se cierra en la cuantía que se baraja (esos 1,5 billones), se añadiría a una suma de 3,3 billones que, en vísperas de la videoconferencia de Jefes de Estado y de Gobierno, Bruselas recompuso para reforzar la idea de que la Unión se está entregando a fondo pese a los titubeos iniciales.

El rol de la Comisión

Por partes. El desglose tiene en cuenta la inyección de las instituciones europeas, pero el grueso del esfuerzo llega de las ‘chequeras’ nacionales; el dinero que han ido poniendo en función de su capacidad fiscal, amparándose eso sí, en una flexibilización de las normas comunitarias para gastar sin límite en lo urgente: la red sanitaria (hospitales, personal y equipamiento) y la estructura de un mercado laboral llevado a la parálisis por el confinamiento.

Aquí, abriendo la mano, es donde la Comisión ha jugado el rol principal. Con dos magnitudes. L a primera: 2,450 billones de euros. Bruselas cifra en esa cuantía el impacto del levantamiento de barreras a las ayudas estatales (subvenciones directas, ventajas fiscales selectivas y anticipos, avales para préstamos requeridos por empresas a los bancos, préstamos públicos subsidiarios a empresas, etcétera). La segunda: 330.000 millones de euros. Se refiere al líquido buscado en los mercados por cada uno de los Veintisiete gracias a la cláusula de escape que les ha permitido ‘ignorar’ los márgenes de déficit y endeudamiento público que se recogen en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

La suma hasta esos 3,3 billones va tomando cuerpo con los 540.000 millones que se activarán vía préstamos para la financiación de los gobiernos (240.000 del fondo de rescate o Mede); de las pymes (200.000 del Banco Europeo de Inversiones) y el empleo (100.000 millones en emisiones de deuda que requerirán un aval de los Estados por valor de 25.000). La cuenta se cierra con los 70.000 millones del presupuesto de la UE, que se ha dirigido a compras de material sanitario, investigación o empresas.

La acción contundente del Banco Central Europeo (BCE) abrió el camino. No entra en la suma, pero aporta garantías con ese estímulo de adquisición de activos del ‘Programa de Compras de Emergencia Pandémica’ (750.000 millones de euros), que añadió en marzo a los 120.000 que tenía en curso.