El BCE acepta garantías extraordinarias para que fluya el crédito

07/04/2020

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha dado el visto bueno para que la institución ponga sobre la mesa un nuevo paquete de medidas históricas para evitar que la crisis del coronavirus se convierta en una recesión temporal de la zona euro.

El BCE ha ampliado hasta niveles nunca vistos los activos que acepta de las entidades financieras como garantía de la liquidez que le solicitan en sus subastas de liquidez.

El banco central anunció ayer este plan, que tiene tintes históricos, al afirmar que «son medidas sin precedentes para mitigar el endurecimiento de las condiciones financieras en toda la zona del euro». Por una parte, tolerará «un aumento temporal» del riesgo aceptando como garantías de los bancos activos, como bonos de deuda griega –denostados desde hace una década por todo el mercado por el alto riesgo de impago–,y que hasta ahora excluidos de ese marco. También asumirá créditos referenciados en moneda extranjera, más volátil que el propio euro.

Además, aceptará como garantía los préstamos concedidos a empresas de todos los países. Esta decisión va ligada a los planes de avales aprobados en España (hasta 100.000 millones) o Alemania (500.000). También permitirá a los bancos que realicen su propia evaluación de la calidad de los créditos, sin necesidad de agencias de 'rating', y reducirá la información que les solicita.

Además, ya no habrá un importe mínimo para aceptar un crédito como colateral (antes eran 25.000 euros). Y tolerará más los recortes de valoración: si un activo estaba valorado en 10, el BCE entregaba al banco 8, una cifra que a partir de ahora mejorar.

La próxima subasta de liquidez comienza el 11 de mayo. En la última de este tipo, la banca solicitó 115.000 millones.

El objetivo de la institución pasa por evitar que la banca corte el grifo del crédito en un contexto como el actual en el que las empresas precisan financiación para dotarse de liquidez en sus pagos diarios. También esquiva el colapso de los mercados de deuda soberana y un posible incremento de las primas de riesgo nacionales, lo que derivaría en otra crisis de deuda como la que azotó al euro en 2012.

El BCE ya había decidido en marzo aumentar en 750.000 millones de euros su programa de compra de deuda pública y privada para tratar de amortiguar el impacto económico causado por el nuevo coronavirus, y anunció nuevas operaciones de préstamos gigantes baratos.