El Ejército de Kiev ordena rendirse al Regimiento Azov

Zelenski afirma que los defensores de Mariúpol saldrán de la planta en un «futuro próximo» gracias a la intervención de socios occidentales

DIANA MARTÍNEZ

Tras casi tres meses de resistencia -sin apenas agua, comida ni municiones desde hace días-, su labor ya ha acabado. El Regimiento Azov, que nada más empezar la invasión rusa se atrincheró en la planta de Azovstal, el último bastión de la defensa de Mariúpol, se rinde. Pero no por voluntad propia. El mando militar de Ucrania le ha ordenado «dejar de defender» la acería. Por difícil que sea, la decisión es necesaria para proteger la vida de los combatientes que aún permanecen en la zona, alegó el comandante del batallón, Denos Prokopenko, en un vídeo difundido este viernes en Telegram.

«El liderazgo militar dio la orden de salvar la vida del personal de la guarnición y detener la defensa de la ciudad», declaró el alto mando de la organización paramilitar que combate junto a las Fuerzas Armadas de Ucrania. ¿Para cuándo está programada la salida de la planta metalúrgica? «En un futuro próximo», afirmó este viernes el presidente Volodímir Zelenski según el portal 'Censor.Net'. Dada la complejidad de la estructura «se acordó que el desbloqueo lo realizarán intermediarios, socios occidentales. Cuando vimos que era imposible hacerlo por medios militares, negocié con Turquía, Suiza e Israel. Primero con Francia por las relaciones de los líderes con Rusia», explicó el líder ucraniano. Aunque, añadió, «decenas o cientos de veces» ha hablado «en detalle» con otros países sobre «proporcionar armas apropiadas a nuestros militares, para que podamos llegar a Mariúpol por medios militares para desbloquear a esa gente».

El proceso de evacuación continuaba así tras 86 días de guerra. Según afirmó Prokopenko en el vídeo, todos los civiles habían logrado salir de la acería. También los soldados gravemente heridos, que recibieron además la asistencia necesaria y fueron trasladados después mediante intercambio a territorio controlado por las fuerzas ucranianas.

LA CLAVE:

  • Fallecidos. El proceso de evacuación continúa para sacar de la acería a los «héroes caídos» en combate

  • Suspendida en 1996. Moscú quiere catalogar de «terrorista» al batallón e implantar la pena de muerte para ellos

«A pesar de los intensos combates, la defensa integral y la falta de suministros, insistimos constantemente en tres condiciones importantes para nosotros: civiles, heridos y muertos», explicó el comandante del Regimiento Azov. Por el momento se han cumplido dos de los tres requisitos: civiles y heridos. Aún quedan los «héroes caídos» en combate. En ese sentido, «el proceso continúa», afirmó. «Espero que en un futuro cercano los familiares y toda Ucrania puedan enterrar a sus soldados con dignidad».

«Gracias por el refugio»

Los defensores de Mariúpol afrontan sus últimas horas en la planta que les ha servido de hogar durante casi tres meses. «Bueno, eso es todo. Gracias por el refugio, Azovstal es el lugar de mi muerte y mi vida», subrayó este viernes Dmitri Kazatski, soldado del Batallón Azov, al publicar unas imágenes del interior de la acería a modo de despedida. Las fotografías muestran el metal mutilado de las instalaciones, que recibieron continuos golpes del Ejército de Moscú. Unas estampas que seguro que pasarán a la historia como símbolo de la resistencia. Quizás hasta podrían optar a algún premio. O eso espera su autor. «Mientras esté en cautiverio, les dejaré una foto en la mejor calidad. Envíenlas a todos los premios periodísticos y concursos de fotografía. Si gano algo será muy agradable después de la liberación. Gracias a todos por su apoyo. Nos vemos pronto», subrayó Kazatski.

A pesar de todo, el infierno aún no ha terminado para este grupo militar, que está pendiente del próximo día 26, cuando el Tribunal Supremo de Rusia tratará la posibilidad de catalogar al Regimiento Azov como «organización terrorista», una medida que la Duma aprovechará para prohibir por ley el intercambio de prisioneros que formen parte de este batallón. Además, crecen las peticiones políticas en Moscú de implantar de nuevo la pena de muerte -suspendida en 1996- contra estos defensores de Mariúpol. «A las bestias hay que juzgarlas», afirmó en ese sentido el diputado Leonid Slutski.

Por otro lado, Rusia elevó a casi 2.000 los militares capturados en Azovstal. La Inteligencia británica, por su parte, afirmó este viernes que unos 1.700 soldados abandonaron las instalaciones y que aún permanecía un «número desconocido» de ellos en la planta. Además, aseguró que una vez que el Kremlin capture Mariúpol -ciudad con especial interés estratégico para consolidar un corredor terrestre entre el Donbás y Crimea-, es probable que «despliegue sus fuerzas» para reforzar las operaciones en Donetsk y Lugansk.