Donald Trump. / Archivo

Trump reconoce por primera vez la victoria de Biden en unas elecciones «amañadas»

«Todos los 'errores' mecánicos ocurridos en la Noche Electoral eran, en realidad, demócratas a los que pillaron mientras intentaban robar votos», insiste el magnate

IVIA UGALDE

Después de que el pasado viernes, en su primera reaparición a los medios tras conocerse su derrota, insinuara la posibilidad de un cambio de Gobierno en Estados Unidos, Donald Trump parece haberse rendido a la evidencia, pero a su manera. El presidente ha reconocido este domingo que su rival, el demócrata Joe Biden, ganó los comicios del 3 de noviembre, hecho sobre el que hasta ahora había evitado pronunciarse. Pero, eso sí, ha atribuido el triundo del exvicepresidente de Obama a unas elecciones que fueron «amañadas», según ha asegurado en su cuenta de Twitter. «Solo ganó a los ojos de los medios de comunicación falsos. ¡No concedo nada! Tenemos un largo camino por recorrer», ha advertido.

En opinión del mandatario, Biden «ganó porque las elecciones estaban amañadas. No había supervisores ni observadores». Así de rotundo lo ha expresado en un incendiario mensaje en el que ha acusado a la compañía Dominion, «propiedad de la izquierda radical», de suministrar «engañosos» equipos de recuento de votos con la complicidad de «los falsos y mudos medios de comunicación». Toda una declaración de intenciones de que no pondrá fácil el relevo en la Casa Blanca, como ya dejó entrever este domingo, cuando arropado por miles de seguidores en Washington volvió a clamar sobre la existencia de fraude electoral.

El actual presidente ha denunciado que «todos los 'errores' mecánicos ocurridos en la Noche Electoral eran, en realidad, demócratas a los que pillaron mientras intentaban robar votos. Pero aquellos a quienes no cogieron tuvieron mucho éxito. Las elecciones por correo son un chiste enfermo». No obstante, sus acusaciones, carentes de pruebas, no cuentan tampoco con el respaldo de las agencias de seguridad gubernamentales, las cuales aseguran que «la elección del 3 de noviembre fue la más segura de la historia de Estados Unidos». Tampoco ningún tribunal ni autoridad electoral, entre ellos los propios republicanos responsables de la supervisión del recuento, han validado estas denuncias de Trump.

LAS CLAVES:

  • Litigios pendientes. «Tenemos un largocamino por recorrer»,avisa el mandatario, enalusión a su batalla legal

  • Acusaciones sin pruebas. «Los 'errores' mecánicosen la noche electoral eran,en realidad, demócratasintentando robar votos»

El rechazo del resultado electoral por parte del mandatario ha provocado importantes trabas a Biden en su camino hacia la transición. El presidente electo se ha visto hasta ahora privado de recibir de la Administración de Servicios Generales los fondos que están estipulados que reciba la campaña presidencial ganadora para dar los primeros pasos hacia la conformación de su Administración. Aparte de no recibir esos 6,3 millones de dólares, al líder demócrata se le ha negado también el acceso a los tradicionales informes de seguridad y reuniones informativas, claves para que el traspaso de poder se produzca de forma segura y ordenada.

Un resultado aplastante

Pese a sus reticencias, Trump sabe que, matemáticamente, continuar en la Casa Blanca es un reto casi imposible ya que Biden ha conseguido 306 votos electorales -solo se necesitan 270 para ganar la presidencia- mientras que el mandatario republicano ha tenido que conformarse con 232. Es el mismo resultado, pero a la inversa, que el que cosechó en 2016 frente a Hillary Clinton. Además, aunque el recuento en Georgia le fuera favorable, seguiría sin contar con el apoyo suficiente para alzarse con el triunfo.

Por ese motivo, no causó extrañeza que ya desde su reaparición el viernes se viera obligado a reconocer que quizá no sea él quien ocupe la Casa Blanca a partir del 20 de enero. «Lo que pase en el futuro, quién sabe qué gobierno será, supongo que el tiempo lo dirá», dijo, para añadir al día siguiente mayor confusión al clamar en Washington, envalentonado por una multitud de seguidores, que la victoria era suya. «Existe una tremenda evidencia de un fraude electoral generalizado en el sentido de que hay pruebas irrefutables de que a nuestros observadores republicanos no se les permitió estar presentes en las salas de escrutinio. Michigan, Pennsylvania, Georgia y otros. ¡Inconstitucional! ¡Ganamos solo con eso!», espetó.