Biden, durante su intervención en la Casa Blanca el viernes. / reuters

Los republicanos frenan la comisión del asalto al Capitolio

La negativa a abrir una investigación demuestra la profunda influencia que Trump sigue ejerciendo todavía sobre su formación

COLPISA / AFP Washington

A pesar del profundo trauma que causó en la sociedad estadounidense el violento asalto al Capitolio por parte de partidarios del expresidente Donald Trump, demócratas y republicanos no han logrado alcanzar un consenso para constituir una comisión de investigación independiente. Un fracaso que pone de relieve las profundas divisiones que padece el país casi cinco meses después de aquel trágico 6 de enero pasado y la profunda influencia que Trump sigue ejerciendo en su formación. «El pueblo tiene más disposición a unirse, creo, que el Congreso y los legisladores», se lamentó el presidente, Joe Biden.

Se necesitaban que diez votos republicanos se sumaran a los cincuenta demócratas en el Senado para superar una votación de procedimiento y llegar al recuento final sobre la comisión de investigación, ya aprobada por la Cámara de Representantes. Solo seis republicanos votaron a favor, mientras que el resto, alineado con su líder en el Senado, Mitch McConnell, consideró que la comisión sería un «ejercicio puramente político» que no aportaría nada a las investigaciones policiales ya en marcha, con casi 450 detenciones. El pasado día 19, únicamente 35 de los 211 republicanos de la Cámara de Representantes habían votado a favor.

Sin embargo, según sus defensores, la comisión habría incluido cinco miembros elegidos por los demócratas y otros cinco por los republicanos, exactamente igual que la creada tras los ataques del 11-S, que contó con un fuerte apoyo de ambos partidos. Pero la situación es muy diferente y Estados Unidos se encuentra ultradividido tras cuatro años de mandato Trump.

Combate a los delitos de odio

Biden también aprovechósu intervención de última hora del viernes -madrugada del sábado en España- para condenar los «despreciables, inconcebibles y antiamericanos» ataques «antisemitas» contra judíos estadounidenses y pidió que se detengan. «Hemos visto un ladrillo arrojado a través de la ventana de un negocio de propiedad judía en Manhattan, una esvástica tallada en la puerta de una sinagoga en Salt Lake City, familias amenazadas en un restaurante en Los Ángeles y museos en Florida y Alaska, dedicados a celebrar la vida y cultura judía, y recordar el Holocausto vandalizados con mensajes antijudíos», lamentó el presidente.

En esa línea, aseveró que no permitirá que estos «conciudadanos sean intimidados o atacados por quiénes son o la fe que practican», hechos que –criticó- han «aterrorizado» a los judíos del país en las últimas semanas. «No podemos permitir que la combinación tóxica de odio, mentiras peligrosas y teorías de conspiración ponga en riesgo a nuestros conciudadanos», continuó, para recordar que el Departamento de Justicia desplegará todas las herramientas a su disposición para «combatir los delitos de odio».

En una jornada de frenética actividad en la Casa Blanca, Joe Biden también presentó las líneas maestras de su plan de presupuestos federales, estimado en unos seis billones de dólares y pendiente de aprobación por el Congreso. El borrador incluye un gasto récord para las comunidades más desatendidas por raza o nivel de ingresos.

Las cuentas presentadas por el presidente hacen también hincapié en en el desarrollo de las infraestructuras de agua y transporte para devolver al país a la situación económica previa a la pandemia de coronavirus. Asimismo se busca abordar los problemas de justicia social que adquirieron nueva urgencia después de que el asesinato de George Floyd en Minneapolis hace un año desencadenara un verano de violentas protestas en las calles.