El expresidente Donald Trump, dos días después del registro policial en su residencia de Mar-a-Lago. / reuters

Nuevo revés judicial a Trump por los papeles de Mar-a-Lago

El Tribunal de Apelaciones da luz verde a la investigación de las veinte cajas y documentos incautados en la residencia del expresidente estadounidense

MERCEDES GALLEGO Nueva York

«La ley es clara. No podemos escribir una regla especial que permita a cualquier sujeto de una orden de registro bloquear las investigaciones del Gobierno después de que se ejecute el registro». Así de tajante han sido los tres jueces del Tribunal de Apelaciones de Atlanta, que han descarrilado los intentos de Donald Trump de frenar la investigación del Ejecutivo sobre las veinte cajas de objetos y documentos incautados en su residencia de Mar-a-Lago.

La táctica de embarrar las investigaciones a golpe de recursos y demandas tiene largas raíces en el historial del magnate inmobiliario, que se hizo famoso por construir casinos y rascacielos de lujo con su apellido. Esta vez no le ha funcionado. La jueza Federal del distrito del sur de Florida, Aileen Cannon, hija de refugiados políticos cubanos, nombrada para el cargo por el propio Donald Trump, había aceptado sus propuestas de nombrar a un representante que supervisara la investigación de los documentos clasificados como secretos, lo que ralentizaba significativamente el trabajo del FBI.

Además, Trump quería una orden cautelar para que se le devolvieran los objetos que se llevó ilegalmente como 'souvenirs' hasta que se concluyan la investigación. El tribunal ha concluido que «las camisetas de golf y las fotos de Celine Dione» pueden tener un gran valor sentimental para el expresidente «pero no vemos la necesidad de que se le devuelvan inmediatamente, después de que se hayan incautado con una orden de registro presuntamente legal», dictaminó.

21 páginas

Son 21 páginas de opinión legal que van más allá de la trivialidad, porque sientan jurisprudencia sobre una polémica que se remonta a los tiempos de Richard Nixon. «Si lo hace el presidente, es legal», dijo Nixon entonces. Y no, el presidente no está por encima de la ley, aunque tenga grandes prerrogativas. Trump ya no es mandatario. Lo era cuando decidió llevarse todo lo que le pareció de la Casa Blanca. Los investigadores han concluido preliminarmente que no tenía intención de utilizarlos en contra de la seguridad del Estado, pero sí la obligación de cumplir con las leyes que regulan su pertenencia a los Archivos Nacionales y el manejo de documentos clasificados como secretos.

El expresidente puede pedir que esta decisión sea revisada por el pleno del Tribunal de Apelaciones o recurrir Supremo, pero en ambas casos es improbable que tenga éxito. La decisión da al fiscal especial Jack Smith, nombrado por el Departamento de Justicia para dirigir todas las investigaciones relacionadas con el expresidente de forma imparcial, luz verde para continuar con la investigación.