Donald Trump y su familia. / Reuters

Los evangélicos ya no rezan por Trump

La influyente comunidad religiosa debate si vuelve a apoyar al expresidente, al que las redes digitales también complican un posible regreso público

CAROLINE CONEJERO Nueva York

La derecha cristiana evangélica se enfrenta a una confrontación cada vez más severa entre las viejas generaciones favorables a Donald Trump y las nuevas de jóvenes reformadores. La lucha interna, que podría tener profundas implicaciones para la derecha religiosa de la nación, se debate entre afianzar su papel dentro del Partido Republicano o alejarse de la política y concentrarse en su misión religiosa.

La cuestión tiene indudables repercusiones sobre el expresidente y su deseo de retornar a la vida pública este verano, puesto que ese sector es un pilar básico entre sus apoyos, en un momento además de adversidad en las redes sociales. Bloqueado en Instagram, Facebook ha suspendido también su cuenta hasta enero de 2023 por su posible responsabilidad en la instigación del asalto al Capitolio el pasado enero, a lo que el líder republicano respondió ayer con un mensaje dirigido a su consejero delegado, Mark Zuckerberg: «La próxima vez que yo me encuentre en la Casa Blanca no celebraré las cenas que solían pedirme su mujer y él».

La Universidad evangélica de Liberty, bastión por excelencia de la derecha cristiana, atraviesa un cisma que enfrenta, por un lado, a la generación del patriarca ya fallecido Jerry Falwell, fundador de la institución académica y creador de la megaiglesia del teleevangelismo que les genera enormes beneficios económicos. Por otro lado, las nuevas generaciones demandan a los fideicomisarios reformas drásticas que lleven a un cambio de cultura. La junta directiva, repleta de famosos pastores, es devota de Trump.

En el fondo subyace la rehabilitación de la credibilidad moral entre los evangélicos y el cuestionamiento de su apoyo a la presidencia de Trump plagada de numerosos aspectos de inmoralidad y deshumanización. El centro universitario, que tras la muerte de Jerry Falwell en 2007 designó a su hijo Jerry Falwell Jr. como presidente, se vio obligado a destituirle el año pasado en medio de un escándalo de unas fotos inapropiadas, en bañador en un yate, que destapó una trama más amplia de sexo, corrupción y política.

Su hermano Jonathan vive centrado en su labor pastoral, pero la Universidad Liberty está considerando nombrarle rector, un puesto altamente simbólico y que mantendría la conexión con la familia Falwell, aunque exenta de su bagaje político. Es el preferido de las nuevas generaciones.

Negocios y fiestas sexuales

En el centro del debate se cierne la figura del expresidente, cuyo ferviente apoyo por parte de Jerry Falwell Jr. al principio de su campaña presidencial sorprendió a muchos republicanos evangélicos tradicionales por la falta de credenciales religiosas de Trump y la cuestionable moralidad de su estilo de vida. Durante su presidencia, Falwell Jr. dedicó un considerable gasto de fondos de la universidad a publicidad y programas de apoyo. Jonathan, por su parte, ha sido mucho más frío con el republicano.

La caída de Falwell Jr. puso al descubierto un historial de corrupción financiera e institucional que le involucran a él y a su esposa Becki Falwell con una serie de negocios inmobiliarios cuestionables, manipulación de encuestas en línea, escapadas a clubes nocturnos y presuntas fiestas sexuales exóticas en Miami. Como guinda del pastel, una supuesta relación de su esposa Becki con un hombre más joven, Giancarlo Granda, vinculados en un extraño triángulo.

La situación se remonta a 2015 cuando Michael Cohen, el abogado de 'los arreglos' de Trump, trató de ayudar a los Falwell con un problema que involucraba fotos comprometedoras de Becki. Como resultado, su marido habría dado el apoyo de la comunidad evangélica a la campaña trumpista, un importante bloque de votos que habría ayudado a Trump a lograr la presidencia en 2016. Sin embargo, la relación volvió a un punto muerto tras la destitución de Falwell Jr. el año pasado tras descubrirse su romance con la esposa del encargado de mantener la piscina, que además le chantajeaba.

Liberty siempre ha tenido una gran importancia en el mundo repulicano. Con más de 100.000 estudiantes, es conocida por un estricto código moral de conducta para ellos, a quienes prohíbe incluso su asistencia a bailes. En abril, su dirección reemplazó a Allen McFarland, la primera persona negra en servir como presidente de la junta, más tolerante y plural, por el belicoso pastor pro-Trump, Tim Lee, un veterano de Vietnam de 70 años, que tiene una doble amputación y ha sido predicador durante más de 40 años.